miércoles, 13 de agosto de 2014

¿Qué pasa Tronco?



España es un país al que le encanta marear la perdiz. Los adolescentes que van a entrar en la universidad siguen estudiando (como en época de sus abuelos) listados interminables de fechas y reyes, pero no entienden una factura ( bien es cierto que para entender las de cualquier compañía eléctrica tienes que haber hecho un Máster en maquinación para alterar el precio de las cosas).

Mientras los coetáneos de nuestros estudiantes de bachillerato finalizan el grado dentro del Espacio Europeo de Educación Superior en 3 años ( 180 ECTs) nosotros presumimos de hacerlo en 4 ( este ha sido un país siempre muy preocupado por el tamaño). A nadie parece importar que lleven de partida un año de retraso frente a su cohorte. Ahora parece que empiezan a pensar que quizá debieron haber hecho como los demás.
Los Decanos de las facultades de medicina españoles se felicitaron efusivamente al conseguir mantener en 6 años el grado de medicina. Así los cátedros que heredaron la cátedra de su prestigioso padre ,o de algún señor feudal al que rindieron pleitesía ,pueden seguir dedicando 8 de los 9 meses del calendario docente a explicar la segunda vértebra cervical , tema sobre el que hicieron la tesis hace treinta años. Sobre el hecho de que ninguna universidad española figure entre las 100 mejores del mundo no opinan en cambio; tampoco de que ninguna facultad de medicina sea objeto de deseo para un alumno extranjero.
Como hemos comentado muchas veces en Estados Unidos el grado de medicina son 4 años; es cierto que previamente tienen otros 4 años de collage pero lo invierten a menudo en estudiar algo que les permita averiguar cuales son sus verdaderas inquietudes. En la canadiense McMaster son tres  de año de grado con similares resultados en calidad a las universidades canadienses que lo hacen en 4
Acaba de aprobarse el Real decreto 639/2014 por el que se regula la “troncalidad”. Si Lázaro Carreter regresara de la tumba se volvía a morir con estos neologismos a que tan aficionados son nuestros tecnoburócratas sanitarios: cronicidad, troncalidad, se emplean con desparpajo como si cualquiera poseyera el conocimiento esotérico que esconde. A mi troncalidad me recuerda al Troncomóvil ( ver foto) que conducía el leñador Brutus y el castor Listus en los Autos Locos de Hanna-Barbera. Pero evidentemente estoy equivocado:  el Real Decreto tiene como objetivo “la adquisición de competencias comunes a varias especialidades en ciencias de la salud a través de un periodo de formación uniforme, denominado tronco”. Lenguaje , como se aprecia, bastante coloquial (¿ que pasa, tronco?).
El invento viene de los años gloriosos de Elena Salgado y ,como suele ocurrir con los grandes desatinos, es en donde más acuerdos alcanzan los dos partidos de gobierno ( hasta ahora)
Pero, ¿realmente necesitamos que especialidades que se definen por ser diferentes tengan competencias comunes? ¿ No deberían haber sido adquirida esa uniformidad en un grado que dura nada menos de 6 años? En muchos países los estudiantes de medicina están mucho mejor preparados que un R1 español porque han aprendido en grados de 4 años lo que un MIR aprende en la residencia. Sin sonrojo alguno  los autores del manual del Tronco llegan a escribir en el preámbulo  que con la Troncalidad se pretende que “aprendan a abordar desde las primeras etapas de su formación especializada, los problemas de salud de una manera integral y a trabajar de la forma más adecuada para poder proporcionar una atención sanitaria orientada a la eficaz resolución de los procesos de los pacientes, con el enfoque interdisciplinar y pluridisciplinar que el estado actual de la ciencia requiere.” Entonces, ¿qué aprenden en la carrera, además de a preparar el MIR?
Animados por su cargamento de razones , justifican la medida “Tronca” en que pretende  “permitir una mayor flexibilización del catálogo de especialidades en ciencias de la salud que en muchos casos se han configurado como compartimentos estancos aislados entre sí”.  Es decir, la industria sanitaria que va conquistando territorios, lo que necesita son empleados polivalentes tipo Ikea o McDonald capaces tanto de limpiar las mesas como de preparar  la hamburguesa. Lo que hay ( profesionales especializados en áreas de conocimiento que lleva años adquirir) ya no les sirve.
Por si fueran pocos argumentos la aplicación del “Troncalismo” como filosofía implica “ una adaptación de las estructuras docentes a nuevos programas formativos y a los correspondientes requisitos de acreditación de centros y unidades docentes”. ¿Cree alguien de verdad que este país está preparado y dispone de recursos financieros, logísticos y organizativos para realizar un cambio de esta envergadura a corto plazo?
En definitiva tendremos un nuevo sistema dividido en dos fases: el propiamente llamado “Tronco” y el de verdadera” formación específica en la  especialidad de que se trate”. Conociendo nuestro carácter, en cuanto plantemos unos Troncos  será imprescindible ampliar los años de especialización en el llamado "periodo de formación especifica". Porque dos años siempre nos parecerán pocos. 
¿Por qué no tres o cuatro habida cuenta de que los residentes seguirán sin demasiadas posibilidades de trabajo? ¿Qué mas da seguir hasta los 50 años en casa de papá?

5 comentarios:

  1. Hola Sergio:
    Como siempre muy lúcido. El problema fundamental, tal como señalas, es la enseñanza pregrado. Seis años muy largos, cargados de contenidos teóricos, ausencia de aprendizaje en habilidades clínicas y descuido de las aptitudes más elementales. Un modelo de evaluación similar a la secundaria y bachillerato, en su sentido más negativo. Y finalmente un proyecto educativo de las Facultades de Medicina, centrado en el manejo de la enfermedad, muy paternalista, marcado por a la especialización y orientado, para vergüenza de propios y extraños, a la preparación del examen MIR (de forma similar a lo que es la selectividad para los dos años de bachiller). Sonroja reconocer que después de seis años de licenciatura, prácticamente todos los estudiantes de medicina "necesitan" acudir a una academia de preparación del MIR, que actualmente es un examen exclusivamente ¡teórico!.
    Los intentos de compensar el déficit de r estos largos años con algo de formación básica, están en la fundamentación de la troncalidad. De ahí la dificultad de definir y articular los propios troncos comunes.
    El modelo de formación universitaria en Medicina se ha convertido lamentablemente en algo "intocable". Hace muchos años alguien me comentó que el gran éxito y aceptación del modelo MIR se basaba en, desde su inicio, haberse "independizado" de Educación / Universidad. El tiempo ha confirmado esta impresión y todavía el sistema MIR tiene que dedicar parte de su tiempo y estructura en compensar deficiencias de la formación pregrado.
    Un abrazo, miguel melguizo jiménez

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    1. Muchas gracias como siempre Miguel por tus excelentes comentarios. Creo que o analizamos el problema de la formación en ciencias de la salud , y de la medicina en particular, en su conjunto, o nos estaremos desubicando del corazón de la discusión. estamos prolongando la formación universitaria con contenidos estériles solo por beneficio de otro tipo de "casta" que no ha sufrido cambios desde antes de Franco.
      Estoy completamente de acuerdo en que si no se hubiera desgajado radicalmente la formación de especialistas de colegios y facultades ahora tendríamos un sistema sanitario deleznable
      La cuestión es si estamos dispuestos a seguir plantando cara a ese intento de monopolio centrado en intereses personales o no
      Un abrazo

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  2. Un desatino lo de la troncalidad... que cruz...

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    1. Es verdad Carlos. Otro más. Un abrazo fuerte

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  3. Excelente post.

    Sólo para clarificar, la Universitat de Barcelona está en el top 100 mundial

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