lunes, 13 de abril de 2015

¿Donde la imposible soberbia de las revoluciones?

 “ En qué siglo suceden las cosas de ahora mismo.
Dime: por qué tanto silencio cobarde en la avenida
Dónde los gritos, los abrazos, las caducas consignas,
La imposible soberbia de las revoluciones.
Que ha quedado del comercio en furia de lo joven,
Del afán de ocupar las tierras sin promesa,
Del fulgor de apurar la noche
Porque nunca bastó la luz
Para un solo amor ni para hundir galeones.

37 años. Antonio Lucas.

Esta semana se celebró en Granada el III Congreso Nacional de Médicos Jóvenes de la Organización Médica Colegial, con el objetivo de “dar un espacio para el pensamiento crítico de los médicos jóvenes”. Un punto de encuentro muy bien organizado gracias a la excelente coordinación de Mónica Terán y al apoyo impecable del Colegio de Médicos de Granada, y que cumplió  con su objetivo de dar a los jóvenes médicos referencias e instrumentos para buscarse la vida en un entorno cada vez más imposible. Que la encuentren es harina de otro costal.
Compartí con Juan José Rodríguez Sendín, Oscar Gorria y Javier Padilla una interesante mesa redonda sobre la crisis y el valor de la profesión. Precisamente Javier comentaba en su blog el sorprendente hecho de que no participara en la mesa ninguna mujer (salvo la moderadora), considerando que “sin mujeres no existe legitimidad en la construcción del discurso médico”, y menos si se persiste en el discurso de la feminización de la profesión.
Esto último es un hecho incuestionable: según datos del Instituto Nacional de Estadística cerca del 48% de los colegiados son mujeres, porcentaje que ya alcanzaba el 75%  si de lo que hablamos es de estudiantes de medicina. Además del peso tan sustancial que tienen y van a tener en la profesión médica, su situación es sensiblemente peor que la de los hombres en términos genéricos: según el reciente Estudio sobre la situación laboral de los médicos en España, elaborado por la OMC en septiembre pasado, mientras que las mujeres representaban el 49,5% de la muestra encuestada, éstas superaban en más de 10 puntos ( 55,5 frente a 42,5) a los hombres en condiciones de trabajo precario (médicos sin plaza en propiedad), doblando a los hombres en porcentaje de profesionales en situación de desempleo.
Similar situación de precariedad afecta a los más jóvenes: en el mismo estudio de la OMC se señalaba que solo el 8.8% de los médicos con plaza en propiedad tiene menos de 40 años. El reciente trabajo de Kringos et al sobre la Atención Primaria en Europa señala el grave problema de envejecimiento que está sufriendo la medicina / general en toda Europa, convertida en una especialidad añosa donde la edad media se encuentra entre los 45 y 55 años. De la misma forma que España va camino de convertirse en un país de ancianos, el trabajo de médico de familia aquí es un trabajo de viejos. Según el citado libro de Kringos, solo Italia y la República Checa nos supera en envejecimiento de la medicina familiar: más del 60% de los médicos de cabecera españoles tienen más de 55 años.
Ser mujer y tener menos de 40 años son dos importantes factores de riesgo para no tener futuro en la medicina de familia en este país. Espero que tanto experto como hay en hacer vistosas tablas de colores para calcular los riesgos de morir de un evento vascular, estén trabajando ya en una tabla para estimar tu RAF (Riesgo de Ausencia de Futuro) si trabajas de médico de atención primaria.
Los médicos de riesgo alto tienen también un alto nivel de invisibilidad en mesas redondas, congresos o asociaciones profesionales. Por el contrario, los de riesgo bajo las copamos, entretenidos en las cosas en las que siempre hemos estado interesados, desde el manejo de los inhaladores a losdeterminantes de la salud.
Hoy se conmemora el día de la Atención Primaria en España, en el que sus organizaciones profesionales han hecho público un Decálogo de intervenciones para mejorar la Atención Primaria. Pero el mayor problema que tiene hoy la AP no es la baja presupuestación, ni la falta de tiempo, ni su ausencia clamorosa en la Universidad. Siendo todos ellos importantes no son comparables al hecho de que no existe un futuro medianamente esperanzador en ella para los jóvenes médicos que han empezado estos días a elegir especialidad.
Tal vez llegó el momento de hacer congruentes las sociedades y organizaciones con la realidad social que dicen representar y con los principales problemas que esa realidad manifiesta. De poco servirá poner cuotas si las cúpulas de las organizaciones médicas siguen sin estar repletas de mujeres y menores de 40 años, los más afectados por esa insidiosa enfermedad ( la precariedad) que nos va a dejar sin futuro.

(Fotos: mesas redondas de los dos eventos citados)

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