jueves, 5 de noviembre de 2009

Prensa, libertad y lírica

El pasado domingo, primero de noviembre, Milagros Pérez Oliva escribía en El Pais una reflexión muy interesante respecto a la situación informativa de nuestra época. Con el título de "Cerrojazo Informativo" analiza el fenómeno actual de los gabinetes de prensa, en sus variadas formas y colores, y de que manera intentan, y a menudo consiguen, condicionar la realidad.
Pérez Oliva comenta :"Estamos ante un nuevo escenario en el que el control de la visibilidad pública se ejerce modulando el acceso a las fuentes informadas, secuestrando información de interés público y tratando de canalizar como información lo que sólo es propaganda. Y esta dinámica es sólo una consecuencia más de la creciente y agobiante partidización de la vida pública española. Cuando cambia un gobierno, sea central, autonómico o municipal, cambian en cascada no sólo los altos cargos de confianza política, sino muchos cargos de naturaleza técnica u organizativa".
Corren malos tiempos para la exposición serena de puntos de vista diferente. Para la controversia y el debate. Por supuesto para cualquier tipo de crítica. Malos tiempos para la lírica. Ya lo decía Golpes Bajos.


lunes, 2 de noviembre de 2009

Amigos como tratamiento

A glass of wine with some friends
talking into the wee hours of the dawn

sit back and relax your mind

this must be, this must be,
what it's all about

this must be what paradise is like

oh this must be what paradise is like

so quiet in here, so peaceful in here
so quiet in here, so peaceful in here
So Quiet in Here. Van Morrison.1990.


Este sábado Vicente Verdú publicaba su habitual columna en El Pais de los sábados con el título de los Genes y el Gentío. En ella, se refería, entre otros estudios, al libro de Robert Putnam " Jugando a los bolos solos", en el que se concluía que la probabilidad de morir de un adulto que viviera relativamente aislado se reduciría aproximadamente un 50% en el caso de que decidiera integrarse en un grupo. Es más, contradiciendo las puritanas recomendaciones de nuestras autoridades ( recordarán aquellas de No beses, no des la mano, di hola, de escaso predicamento en mi entorno), parece que aquellos individuos con más contactos y amigos, contraían la gripe la mitad de veces que los anacoretas.
Al margen de la fiabilidad de este tipo de conclusiones, a menudo ciertamente peregrinas, sí que parece evidente que tener amigos y sobre todo disfrutar de su compañía es muy importante para cualquier ser humano. Hasta el punto de que " estar con los demás y ser parte de un grupo proporciona tantos o más beneficios para la salud que el ejercicio físico, muchos fármacos o las dietas", según señala Verdú.
Siguiendo tan sabias enseñanzas y las de mi filósofo de cabecera, el gruñón de Van Morrison, pasamos estos días de santos y muertos disfrutando de los amigos, en Yegen, un hermoso pueblo alpujarreño anclado en la memoria de Gerald Brenan, el autor de Al Sur de Granada.Allí no hay forma de comprar un periódico, se fuma y bebe más de lo recomiendan los expertos, y Halloween se celebra en una vieja sala del pueblo, que en su día sirvió de cine, a ritmo de pasodoble y comiendo castañas asadas. No se si eso explica la longevidad de algunos paisanos, pero me parece mucho mejor programa de vida que las que recomiendan a muendo los periódicos, cruzados de la vida sana y controlada.
En opinión de Verdú " el máximo colega será tanto la máxima vacuna como el máximo virus". ¿Acaso no es eso vivir?

jueves, 29 de octubre de 2009

Galileos en el siglo XXI

El gozo intelectual - Jorge Wagensberg from Tusquets Editores on Vimeo.



En mi humilde opinión Jorge Wagensberg es tal vez el mejor divulgador científico que tenemos en España. Dirigió el fascinante museo CosmoCaixa en Barcelona, y es profesor de una asignatura en la Universidad de Barcelona, que solo por el título le entran a uno ganas de apuntarse: Teoría de los Procesos Irreversibles. No se sabe si es física avanzada, poesía romántica o novela de misterio decadente.
En su penúltimo libro, El Gozo Intelectual, elabora toda una teoría y práctica de la inteligilibilidad ( horrible palabra) y la belleza ( ¡qué hermosa palabra¡). En su conocmiento enciclopédico relaciona dos cuentos sobre el saber, los sabios y la verdad. Los protagonistas son Galileo y Stephen Hawking.
En el primero de ellos, titulado ..." y aquel día pudo nacer la ciencia" relata lo que pudo ocurrir el día en que un médico amigo de Galileo descubrió, tras diseccionarlo, que el corazón humano tenía cuatro cavidades, en contra del dogma aristotélico. El descubrimiento no era compatible con la verdad vigente. Como bien dice " Se trata de un pulso entre el peso de la autoridad vigente y la fuerza de una nueva evidencia". Reunido en Florencia la intelectualidad de la época junto a la mesa de disección, la máxima autoridad eclesíastica brama: "¿Insinuas que Aristóteles miente?". El modesto médico solo puede argumentar mostrando las cuatro cavidades del corazón del cadáver en sus manos. En opinión de Wagensberg posiblemente fuera la primera vez que, en público, ganó la evidencia. Las evidencias ( mala traducción de las pruebas a las que se refería David Sackett) representan hoy coartada para todo en el mundo sanitario...siempre y cuando no contradigan la opìnión de la autoridad eclesíastica vigente. Sigue habiendo mucho defensor de Aristóteles. Y cada vez menos Galileos. Aunque afortunadamente nadie acabe como él, sigue siendo difícil echarle pulsos a la autoridad eclesiástica. La gripe A es uno de tantos ejemplos de ello.

martes, 27 de octubre de 2009

Los dedos de Alan


Hablábamos el sábado de blogs y de médicos, y mencionábamos el blog de Kevin Pho ( Kevin MD) uno de los legendarios para sus propios compañeros, y seguido por más de 22.000 lectores. En Kevin MD participan distintos profesionales, de la esfera médica, que aportan puntos de vista interesantes y complementarios.

Uno de ellos es Alan Berkenwald, internista graduado por la Universidad de Boston, y autor de un interesante blog llamado In The Name of Medicine.El 22 de octubre Alan publicó un intresante post en Kevin MD sobre la figura de Sir William Osler, al que todos hemos estudiado en algún momento de nuestras fatigosas y aburridas carreras. Y lo traía a colación , haciendo un paralelismo entre la carrera profesional de Osler y la situación actual de la práctica de la medicina en Estados Unidos. Para él los médicos pierden hoy mucho más tiempo en trabajo social que en practicar medicina. Berkenwald emplea su tiempo fundamentalmente en informar a los pacientes de lo que les cubre su póliza, de si están incluidas las medicinas en ella; o por qué se van a quedar en la "observación" del hospital, y no van a pasar a la "admisión", o si por fin irá la enfermera a domicilio. Como él dice "my most important rounds each day are with case management not the nurses". Osler , llamado por algunos el Médico de los Médicos por su éxito como clínico, además de escribir el primer libro de texto de Medicina, describir el impacto de la pobreza en la salud, o definir varias enfermedades clave , fue fichado por Oxford sacándole de Johns Hopkins... Nunca volvió a un sistema como el americano. Para Berkenwald no fue casual.
Este último,en su blog, publicó otro interesante post en el que contaba las peripecias familiares en torno a la profesión de médico. El 12 de octubre, mientras por aquí desfilaban las tropas, el hijo de Alan comunicó a la familia de querer ser médico, como su padre y su tío, ambos internistas en Atención Primaria. Alan cuenta que sus padres llegaron a América huyendo de los campos de exterminio nazis. Y querían que su hijo fuera médico con un razonamiento muy lógico: hasta en los campos de concentración los médicos son valiosos. Su padre era peletero y le dijo: si te haces peletero, te rompo los dedos. Por si las moscas, eligió ser médico de primaria. Alan a su vez, le dice ahora a su hijo: si eliges ser médico de Primaria, te rompo los dedos.
Alan abandonó la Primaria. Trabaja en el hospital desde hace un año: el sueldo es más alto, el horario más corto, no llaman por teléfono, hay menos burocracia. "Menos rollo".Alan termina su comentario con casi un epitafio (de nuevo hablando de ellos):

So what do I tell my son? Medicine was noble once. Now we 'work to rules' - Medicare, insurance, protocol, formulary, 'best practices.' Our profession's future is being decided, as we speak, by politicians. Will the practice of Medicine, especially Primary Care, resemble anything I am familiar with 20 years from now? Definitely not. Bring on the Nurse Practitioners and Physician Assistants!
I sit with my son over coffee. I see the energy in his eyes. I can almost feel the power of his future. Will he succumb to the Siren's sweet voices?
"Aaron," I said, "if you go into Primary Care, I will break all of your fingers."

domingo, 25 de octubre de 2009

Los riesgos de la orientación a resultados


Publicado en Diario Médico el 30 de Octubre de 2009



La semana pasada estuvo en España, Ken Blanchard, uno de los grandes gurús del Management, para intervenir en el Foro de Gestión HSM del día 19 de octubre Entrevistado en el periódico la Vanguardia . Blanchard considera que, entre las causas de la crisis actual, se encuentra la obsesión por el resultado inmediato: “si no lo logras por las buenas es posible que lo intentes por las malas”. Blanchard cree que nuestra sociedad, desde preescolar a la jubilación, nos educa para confundir nuestra autoestima con nuestros resultados, formando "acumuladores compulsivos", obsesionados por alcanzar resultados cuantificables ( sueldo, cargos, bienes, carrera…). Sostiene que uno no nace generoso, tiene que aprenderlo. Pero enseñamos, por el contrario, que el aprecio va ligado a los resultados que obtienes: desde los exámenes trimestrales a los resultados del cuadro de mandos trimestral, vivimos solo en el corto plazo, sin incentivos para la inversión a futuro.

Robert McNamara fue Secretario de Defensa americano durante gran parte de la Guerra de Vietnam. Había hecho un MBA en la prestigiosa Harvard Business School , donde se le otorgó por vez primera su máxima distinción, el Alumni Achievement Award. Creía que la actividad humana siempre podía ser expresada matemáticamente, quería las cosas simples y cuantificables y pensaba que los principios de gestión empresarial eran de utilidad universal. ¿Por qué no aplicarlos también a la guerra? Estableció para las tropas americanas, como indicador vinculado a incentivos, la contabilización del número de soldados muertos del Vietcong . Pero, además de la ausencia de ética en su enfoque, es conocido que sus medidas sirvieron de poco, puesto que los americanos no ganaron la guerra. Tal vez por el desprecio de los datos blandos y complejos, como el apoyo de la población a los soldados del Vietcong, o la importancia en la opinión pública la utilización del napalm.

En su magnífico libro “Directivos, No MBA”, Henry Mintzberg utiliza el caso McNamara como ejemplo del predominio en las empresas de este enfoque: la medición cuantitativa de variables de fácil medición y corto plazo, aspira a simplificar la compleja realidad, donde los aspectos clave, además de ser visibles sólo a largo plazo, son mucho más difíciles de medir. Mintzberg considera que el error McNamara es habitual en el mundo actual donde la obsesión por la reducción de los costes o la cuota de mercado domina la estrategia, olvidando las más duraderas como la calidad o la inversión en investigación (las últimas decisiones en materia de prioridad de la investigación son buen ejemplo de esto último). Para él los indicadores que se suelen emplear con profusión en el entorno empresarial, son "las hojas de parra con la que los directivos tapan a menudo su desnudez".

Siguiendo la inevitable influencia empresarial, en los últimos años casi todos los sistemas sanitarios han desarrollados modelos de indicadores de desempeño,que definen lo que es una atención médica de calidad. El Reino Unido ha sido una de las vanguardias en la materia, últimamente en forma de Indicadores de Calidad y Resultado ( los Quality and Outcomes Framework).

John Howie, profesor emérito de la Universidad de Edimburgo, alertaba en el BMJ hace poco más de un año de sus riesgos: reducir la complejidad de la atención a la medición de lo que es más sencillo medir, conlleva el riesgo de dejar de hacer aquello que no es medido ni incentivado. Por ejemplo, hacer una buena historia clínica, un buen diagnóstico diferencial, las pesquisas sobre un síntoma mlas definido...

En la misma línea, Iona Heath y Adolfo Rubinstein publicaron en la misma revista hace unos meses otro interesante trabajo al respecto: es preciso equilibrar en atención primaria, los elementos biotécnicos con los biográficos, evaluando tanto las tareas "verticales" ( el manejo de enfermedades agudas o crónicas, la atención a actividades preventivas), con las funciones "horizontales" de personalización, priorización e integración en la atención a personas,. Como señalan, “la buena atención es mucho más que cumplir objetivos de atención a enfermedades
(Foto de Brian Howell, a partir de la foto icónica de Nick Ut)