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domingo, 5 de abril de 2009

¿Y si pierdes la entrada para ver a U2?


“ Every generation gets a chance to change the world
Pity the nation that won’t listen to your boys and girls‘
Cos the sweetest melody is the one we haven’t heard”
I’ll go crazy if I don’t go crazy tonight. U2


Pese a que las críticas a su último disco han sido más bien tibias ( salvo para los incondicionales del grupo), y a que Bono muestra una peligrosa tendencia a convertirse en una versión “pop” de la Madre Teresa, U2 sigue arrasando casi en cualquier parte del mundo. Hoy le dedica de nuevo un gran reportaje interior el suplemento de El País y las entradas para su concierto en Barcelona ( único en España) se agotaron en 54 minutos. Es curioso que los periódicos españoles siempre hagan reportajes de los mismos (si uno fuera marciano y leyera el semanal de El país creería que la música contemporánea se reduce a los Rolling, Springsteen, U2, Sabina y Serrat) , tan curioso como que el fenómeno de agotamientos fulminantes de entradas solo se produzcan con algunos de los santones citados.
Pero volvamos a U2. Supongamos que usted es uno de los 90.000 afortunados que pillaron la entrada para verles el próximo 30 de junio. Supongamos que tiene la mala suerte de perder su entrada ( por la que pagó 70 euros) una hora antes de entrar al estadio. Sigamos suponiendo que tienes la suerte de poder encontrar otra sin recargo alguno de reventa. ¿La compraría? Si es de los 90.000 entusiastas capaces de agotar entradas en menos de una hora, posiblemente sí. Al fin y al cabo, una vez metidos en gastos ,¡qué más da otros 70 euros¡ Pero no parece que todo el mundo esté de acuerdo.
Desde que conocemos las investigaciones de nuestros ya conocidos Daniel Kahneman y Amos Tversky sobre la toma de decisiones en condiciones de incertidumbre las cosas no parecen ser tan fáciles. En estudios que reproducen situaciones similares a las descritas , solo el 50% de los encuestados estaban dispuestos a volver a pagar el precio de una entrada perdida. Sin embargo, el 90% de ellos estarían dispuestos,en cambio, a entrar al concierto si hubieran perdido una cantidad de dinero en metálico igual al precio de la entrada. Desde un punto de vista racional en los dos supuestos ha perdido la misma cantidad de capital: el equivalente al precio de una entrada. Sin embargo parece que somos reacios a volver a pagar por lo mismo. La diferencia, según Kahneman y Tversky, estriba en que establecemos una especie de “ cuentas psicológicas". En nuestra cuenta llamada “el concierto de U2”, 70 euros nos parece algo asumible, pero 140 es ya algo desproporcionado…pero no lo es, por contra, asignar 70 euros al concierto y otros 70 a l un hipotético cajón llamado “ gastos variados”.
Supongamos, por último que cuando usted estaba preparando las cosas para ir al concierto se declara una huelga del transporte que afecta a líneas aéreas y ferroviarias. Usted vive en Málaga y el único desplazamiento alternativo sería realizar un viaje de más de 1000 kilómetros en coche. Los inconvenientes son considerables ( el cansancio del viaje, el coste añadido, la necesidad de pedir permiso en el trabajo,…). A pesar de que en estas circunstancias los costes añadidos para acudir al concierto sean sustanciosos, nuestra aversión a perder nos impulsa a desplazarnos para no perder los 70 euros iniciales.
En la gestión sanitaria muchas de nuestras decisiones obedecen a esta aversión a la pérdida. Una vez tomada una decisión (concreta o genérica, de corto o largo alcance) a menudo nos sentimos presos de ella. O con otras palabras, si hemos llegado hasta aquí, ¿cómo nos vamos a volver atrás?

1 comentario:

  1. Esto me recuerda a Microeconomia de segundo de carrera. Me pasé medio curso aprendiendo sobre comportamiento del consumidor...

    Paso vuestro blog al reader.
    Saludos

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