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domingo, 24 de mayo de 2009

Jugar con palabras


"No se puede comprender sin buscar lo común entre lo diverso".
Jorge Wagensberg. 2007.

Como puede verse en este blog cada cierto tiempo la fascinante herramienta Wordle , desarrollada por Jonathan Feinberg, permite definir la nube de palabras de un texto, y de un simple vistazo saber de que se habla en él. Las palabras no solo nos revelan su secreto a través de su significado, sino también de su forma, su frecuencia o su extensión.
En su magnífico ensayo El Gozo Intelectual, el físico Jorge Wagensberg reflexiona sobre las palabras en uno de sus capítulos (" Mamá tiene dos emes y mariposa cuatro sílabas"). Encuentra que la palabra Mamá tiene siempre una "m" en veinte idiomas distintos, desde el turco al chino; es más, le sale a 1.75 emes por cada palabra que designa a mamá ( mamá, imma,umm...). En cambio mariposa (butterfly, papillon, farfalle...) tiene siempre al menos dos sílabas. Las palabras más frecuentemente utilizadas son las más cortas; es poco probable encontrarse todos los días con una mariposa, por lo que podemos permitirnos el lujo de dedicarle tres sílabas., para mencionarla de vez en cuando. Pensando en palabras, Wagensberg se preocupa en conocer cual es la longitud media de una palabra en un texto. Al analizarlo en su propio libro le sale a 4.93 letras por cada palabra;pero en la parte más teórica sube a 5.03, y la más práctica, baja a 4.89. Establece una hipótesis: una palabra es tanto más larga cuanto más improbable es su uso. Un ensayo utiliza más palabras improbables que una narración. Finalmente se pregunta: ¿ Serviría este número para identificar el grado de cuentista de un filósofo, o de filósofo de un cuentista?
Aplicando sus reglas encuentro que las canciones son propias de cuentistas ( los más elaborados como Serrat aquí o Van Morrison allí, andan casi por 4.2; los Beatles por 4 raspado); los poetas son algo más historiados pero no dejan de ser cuentistas ( el hermoso Chau nº 3 de Benedetti que refleja en su homenaje póstumo Elena Serrano llega a 4.4; Donde habite el olvido de Cernuda a 4.5).
¿Y en las publicaciones sobre medicina? Si lo utilizamos en nuestro ámbito,parece que estamos más cerca de los ensayistas que de los cuentistas: En cinco artículos científicos remitidos a revistas con revisión por pares el número de letras por palabra es de 5.3; constante en todos ellos.En los textos de la reciente Jornada de Investigación en Atención Primaria,(que ya comenté) también es 5.3 ;en los Seminarios de Innovación en Atención Primaria del próximo mes de junio ( altamente recomendables) 5.4 en los tres autores. Sorprendentemente casi anclados en el 5.3.
Los blog no cambian mucho el panorama.Revisando las entradas de algunos de los blog recomendados en éste sale una media algo más baja pero bastante similar ( 5.2). En los cuatro últimos comentarios del mío, la cifra baja a 5.1 (debo de ser más cuentista que el resto). Lógicamente los blog permiten narrar, además de reflexionar.
Pero llama la atención la tendencia tan acusada que tenemos los médicos a utilizar palabras improbables, propias más de filósofos que de novelistas. ¿Le damos demasiadas vueltas a las cosas?.

3 comentarios:

  1. Precioso... Mucho de Foucault y de Pahmuk o del cuentecito aquel de Ende de los titireteros que caminaban y mientras caminaban escribian una palabra que habían perdido..
    http://contemporaneos2005.blogspot.com/2006/01/la-palabra.html

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  2. Muchas gracias Artemio. Maravilloso el cuento de Ende. Y es cierto que "el mundo sólo se compone de fragmentos que no tienen nada que ver los unos con los otros".

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  3. Me han encantado este post...

    Os recomiendo descubrir a través de Juan José Millás el poder de las palabras...

    http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/millas/cuerpo_063.htm

    :-)

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