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lunes, 28 de febrero de 2011

¡Miénteme¡

-    ¿ A cuantos hombres has olvidado?
-    No tantos como mujeres tu, me imagino.
-    No te vayas.
-    Pero si no me he movido
-    Dime algo bonito.
-    ¡Claro¡ …¿que deseas oír?
-    ¡Miénteme¡. Dime que me has esperado estos cinco años. Dímelo.
-    Todos estos años te he esperado.
-    …y que habrías muerto si no hubiese venido.
-    Habría muerto si tu no hubieras venido
-    Y que todavía me quieres como yo te quiero a ti.
-    Te quiero como tu me quieres a mi
-    Gracias

Johnny Guitar.Nicholas Ray.1954

 
La relación crepuscular entre la propietaria de un saloon y un antiguo pistolero en busca de redención, cuando todo además está en contra de ellos, constituye el argumento de una de las obras maestras de la historia del cine, realizada con escaso presupuesto por la Republic en la mitad de la década de los cincuenta. Protagonizada por Sterling Hayden y Joan Crawford, además de contener algunas de las escenas más desgarradoras de amor y despecho, Johnny Guitar es una demostración de cómo nos gusta engañarnos.
Hace unos días, Martin McKee, el profesor de la London School of Hygiene and Tropical Medicine volvía a recordar en su Twitter una excelente editorial suya en el BMJ días antes de las elecciones británicas ( How cognitive biases affect our interpretation of political messages). McKee recordaba las repercusiones importantes que tiene elegir a uno u otro partido ( "¿hasta donde y en que habrá recortes en materia sanitaria?, ¿ que papel jugarán los proveedores privados?..")
Por desgracia ante los hechos nos comportamos políticamente, prácticamente siempre, utilizando el sesgo de confirmación ( la tendencia a encontrar evidencias que siempre confirmen nuestras preconcepciones).Algo que será evidente en el año electoral que nos espera.
McKee comenta el conocido trabajo de Sara Gollust en el American Journal of Public Health en el que se les entregaba aleatoriamente alguna de las cuatro versiones de una misma noticia sobre diabetes, a personas que habían declarado tener diferentes afiliaciones políticas. Las cuatro versiones eran exactamente iguales excepto en la descripción de las causas de la diabetes: una de ellas consideraba que ésta dependía de estilos de vida individuales, otra de factores genéticos, una tercera señalaba el papel fundamental de los determinantes sociales y una última no daba ninguna información sobre la causa ( el control). Posteriormente se les preguntaba si estaban de acuerdo en que la diabetes era causada por factores genéticos  o por determinantes sociales. Al margen de la versión que hubieran leído los demócratas consideraban mayoritariamente que los determinantes sociales eran una causa importante de diabetes, mientras que esta interpretación apenas tenia efecto sobre los republicanos.
McKee señala también el trabajo del conocido profesor de Emory Drew Westen el al en Journal of Cognitive Neuroscience en 2006, en el que se analizaban los posibles mecanismos neurológicos implicados en la interpretación de los mensajes políticos en las elecciones americanas de 2004: mientras los republicanos identificaban claramente las contradicciones de los políticos demócratas, apenas las apreciaban en las alocuciones de los republicanos. Y viceversa, claro.
Cuando parece que las programaciones televisivas no tienen más importancia que las simples preferencias de los espectadores ( como la alevosa sustitución, , en la misma frecuencia de CNN Plus por Gran Hermano, con la aquiescencia de PRISA) convienen recordar que el acceso a la Fox en Estados Unidos ( una especie de Intereconomía para el que no la conozca) supuso que entre un 3 y un 5% de los votantes cambiaran su voto a favor de los republicanos, según comenta McKee.
Nos encanta que nos mientan, siempre y cuando nos mientan los nuestros. Más que lo que nos digan, importa lo que escuchamos.
(Fotograma de la película Johnny Guitar)

2 comentarios:

  1. ¡Miénteme¡ fantástico el rótulo para enunciar un asunto más que interesante. Permiteme una recomendación a tus lectores. Dan Ariely. Las trampas del Deseo o como controlar los impulsos racionales que nos llevan al error. Ariel 2009. Profesor de Psicología del Consumo en el MIT, en el capítulo 9 se ocupa del efecto de las expectativas Porqué la mente obtiene lo que espera y con varios experimentos básicos explica cómo las expectativas previas influyen en la visión de los acontecimientos.

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  2. Muchas gracias Armando
    Compartimos la admiración por Ariely, que es vistante frecuente en este blog. te adjunto un post sobre el estudio que hizo 8 y que cuenta en las trampas del deseo) sobre "the heat of the moment"
    ¿seria planteable un estudio así en españa? Imagino que se escandalizaría el rector, la prensa y la iglesia, además de las asociaciones diversas de lo politicamente correcto que nos rodean
    Un saludo

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