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miércoles, 3 de abril de 2013

¿Por que los ministros de sanidad españoles son tan incompetentes?

¿Permitiría la troika que la ministra de economía española fuera la atleta Marta Dominguez? O en el caso de que el gobierno fuera socialista, ¿ toleraría que ejerciera tal responsabilidad Miguel Bosé?; incluso, en un hipotético gobierno de UPyD, ¿aceptaría Christine Lagarde al dicharachero Toni Cantó como interlocutor? Cada uno de ellos, han demostrado cualidades en sus respectivos ámbitos profesionales ( sin meternos en otras consideraciones), pero parece bastante evidente que la empresa les vendría grande. 
Sin embargo las cosas cambian radicalmente cuando se trata de nombrar al responsable del Ministerio de Sanidad. En un trabajo realizado por alumnos de la XVII edición de nuestro Máster de Salud Pública se analizó el perfil de los 18 ministros (o ministras) de sanidad de la época democrática. Solo dos eran médicos; del ámbito del derecho procedían 8, de la economía 3, de la sociología aparentemente 2, uno era ingeniero y el otro físico. Y en el que colmo del despropósito una no tenía siquiera titulación.
 ¿Tenía el Partido Socialista mejores candidatos que Trinidad Jimenez o Leire Pajín para ministra de sanidad? Por supuesto. ¿Tiene el Partido Popular alguien más competente que Ana Mato? ¿Con menos sospechas sobre la honradez de su conducta? Sin duda alguna. ¿Cómo es posible entonces que no sea necesario ningún conocimiento ni experiencia previa para ser el máximo responsable del Ministerio de Sanidad? 
Siempre que se produce la formación de un nuevo gobierno y comienzan las quinielas sobre los responsables de las futuras cartera,s la atención se dirige a las consideradas importantes (economía y hacienda, justicia, interior,... ) ; la de sanidad sueles ser de las últimas en adjudicarse, una especie de premio de consolación o pedrea para los que aún no han sido agraciados en la tómbola. Sin embargo la responsabilidad en materia sanitaria no debería ser menor que la correspondiente a ministerios como el de economía. Al margen de sus competencias en materia de protección de salud, y de que un porcentaje muy importante del gasto público va dirigida a esta parcela, pocos sectores productivos hay más complejos que el sanitario: innovación tecnológica continua, altísima sensibilidad de los ciudadanos ante el servicio recibido, profesionales de alta cualificación, y de cuya intervención individual en cada consulta, quirófano o planta depende la calidad, el coste y la satisfacción de los ciudadanos. Los banqueros (grandes responsables de la situación económica en la que nos encontramos) difícilmente tolerarían como interlocutor en materia económica a un indocumentado. Sin embargo el sector sanitario siempre recibe con una educación ursulina a los incompetentes que les suele tocar en suerte.
Resulta difícil considerar casual la falta de cualificación para el cargo de buena parte de los ministros de sanidad españoles. Hace unas semanas se publicaba un magnífico informe de unos investigadores de la London School of Hygiene and Tropical Medicine y de la Universidad de Ciudad del Cabo ( Powell-Jackson, Hanson y McIntyre). En él revisaban la literatura sobre el espacio fiscal para la salud ( Fiscal Space for Health, RESYST, diciembre de 2012), que pretende responder a la cuestión de cómo aumentar los recursos financieros para salud, y específicamente como expandir el espacio fiscal en esta materia. En él remarcan las recomendaciones de la OMS en 2010 relativas a la necesidad de que los ministros de sanidad aprendan y dominen el lenguaje de los economistas; sin este dominio y la posesión de algunas habilidades imprescindibles en materia económica, la asimetría de información entre responsables económicos y sanitarios es tan grande como la que ha existido tradicionalmente entre médicos y pacientes. Probablemente a los gobiernos, independiente de que sean conservadores o teóricamente progresistas, les interesa tener ministros de sanidad débiles, cuanto más indocumentados mejor, para poder aplicar sus políticas económicas con mayor facilidad. Por supuesto un ministro de sanidad por muy capacitado que sea, en principio estará alineado con las estrategias del gobierno de que forma parte. Pero si tiene un mínimo conocimiento del asunto cabe la esperanza de que no comulgue con determinadas ruedas de molino, algo para lo que han tenido la más mínima dificultad las últimas responsables del ramo. 
En cualquier caso, quizá llegó el momento en que el sector sanitario diga basta al nombramiento de ministros incompetentes. Si no lo toleran los banqueros ¿por qué debe hacerlo los profesionales sanitarios ?

10 comentarios:

  1. ¿quizá porque la clase médica a la que se enfrenta,tampoco vale mucho más?

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  2. Quizá sea esa la razón. En cualquier caso la clase si da la sensación que el problema no va con ellos. Gracias Rafa

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  3. Casualmente ayer estuve en una reunión en la Sala Europa del Ministerio de Sanidad, que está "adornada" por los cuadros de los Ministros. Y el panorama era verdaderamente desolador, por eso me ha llamado la atención tu post. Encima el cuadro que tenía enfrente era Sancho-Rof, nada menos...

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  4. Gracias Nacho
    Cuando uno los analiza jutnos piensa que realmente existio un milagro español, porque aún a pesar a muchos de ellos el sistema funcionó.

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  5. Estimado Sergio
    ¿Consentirían jueces, secretarios judiciales, etc. que el ministro de justicia no fuese, al menos, licienciado en derecho? Actualmente los tres primeros cargos (ministro, directora del gabinete del ministro y secretario de estado de justicia) lo son. Y creo que siempre, de toda la vida de dios, el ministro de justicia ha sido, al menos, licenciado en derecho. En sanidad ha ocurrido justamente lo contrario: ser médico ha sido un demérito para ser ministro de sanidad. ¿Es necesario que el ministro de justicia sea licenciado en derecho? No. Pero lo han sido todos o casi todos (si alguien conoce alguna excepción que lo diga). ¿Es necesario que el ministro de sanidad sea médico? No, lo necesario, evidentemente, ha sido hasta ahora que no lo fuera.

    Un abrazo,
    Juan Simó

    Sobre esta cuestión ya publicamos algo hace algún tiempo:
    Barrera entre clínicos y gestores: mito sobre mito en nuestro sistema sanitario. Disponible en: https://sites.google.com/site/saluddineroyatencionprimaria/Barrera%20entre%20cl%C3%ADnicos%20y%20gestores%20%28SEMERGEN%29%20y%20r%C3%A9plica%20C~F99.pdf?attredirects=0&d=1

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Muchas gracias Juan. Huelgan muchos comentarios tras leer tu argumentación.Ni las admninistraciones socialistas de Felipe Gonzalez ni las de Aznar ( salvo en la última legislatura con Pastor) consideraron procedente colocar a un médico o profesional sanitario en general al frente del Ministerio de Sanidad , aparentemente por temor a la defensa de intereses corporativos. Para ello preferían nombrar a personas como Villalobos , sin cualificación alguna, algo que también hizo Zapatero con Pajín.
    Sin embargo no tuvieron los mismo reparos con un gremio como el de la Justicia , cuya defensa de los interese corporativos es mucho más evidente.
    Te agradezco mucho el enlace a vuestro trabajo que aclara muchos cosas.
    En cualquier caso,y como señalaba Rafa Bravo. la mayor responsabilidad no está en el lado de los políticos sino en el de sectores profesionales sanitarios que hemos aguantado este tipo de desatinos sin decir nada.
    un abrazo

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  8. ¿Que cosa entiendes tu por Sector Sanitario, o Sectores profesionales Sanitarios?. Desconozco que exista tal ente, en mi libro no viene. No puede decir basta, o cualquier otra cosa, algo que no tiene voz.
    La atomización, desunión, cuando no intereses enfrentados ( publica/privada ) y las instituciones de intermediación remunerada, como colegios, sindicatos o sociedades hacen imposible cualquier intento de buscar un nombre para aglutinar a los trabajadores de la, ya extinta, sanida publica. No nos engañemos, solo somos un sintoma del fracaso institucional como pais o como estado, que tampoco el título lo tengo claro.
    En el fondo, totalmente de acuerdo con tu articulo, parece imprescindible que los ministros, todos, sean competentes.
    Saludos.
    Emilio

    www.hayquevivirla.blogspot.com

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  9. Tienes razón. El sector sanitario es un ente amorfo y etéreo que incluye un número enorme de prfesionales de muy distinta procedencia, cualificación y catadura. Y es discutible que las instituciones que teóricamente las representan realmente lo hagan. Pero en países civilizados no es tan fácil para los partidos políticos pasar la apisonadora por el sistema sanitario sin que nadie diga nada. Me gustaría tener un colegio de médicos generales como el británico. Y que los profesionales planten cara a sus gobiernos cuando lo que les imponen son medidas insensatas.
    Un saludo cordial
    PD. mi mas sincera felicitacion por tu blog, llena de joyas exquisitas

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  10. Una competencia progresista en el Ministerio de Sanidad es algo tan complicado que ni siquiera los ministros médicos fueron competentes, que os voy a decir de los restantes sin conocimientos médicos, tras el menosprecio de los políticos de algo tan necesario e importante para el ciudadano, estamos condenados a padecer una sanidad anquilosada que frena la evolución de los sistemas.

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