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lunes, 27 de abril de 2015

El volumen de la ausencia

“¿Sabías tú que también las ausencias pueden tener volumen?
 La tuya lo tuvo”
El volumen de la ausencia. Mercedes Salisachs

Lo que más me gusta de Que bello es vivir, el clásico de Frank Capra que se ha acabado convirtiendo en algo más navideño que el pavo y el turrón, es la escena en que un ángel a la búsqueda de méritos para ascender en el escalafón, presenta a un  desesperado George Bailey ( James Stewart) lo que hubiera sido la vida del pequeño pueblo donde vive si él no existiera. Para bien y para mal , pasamos por el mundo dejando una huella , mayor o menor, pero siempre una huella.
En algunos casos la huella es inmensa. Aunque es posible que tarde o temprano hubiera aparecido algo semejante, es difícil imaginar hoy un mundo sin Google, o una forma de relacionarnos sin que esté Facebook  de por medio. Google fue creado por Larry Page y Sergei Brin cuando ambos tenían 25 años. Facebook por Marck Zuckerberg cuando apenas llegaba a los 20. Estas dos compañías (que mueven el mundo y determinan nuestra forma de buscar información y comportarnos) siguen siendo dirigidas por las personas que inventaron los engendros: en el primer caso Page y Brin acaban de alcanzar la cuarentena. En el caso de Zuckerberg acaba de cumplir 30 años.
Si en vez de dedicarse a Internet o las redes sociales fueran españoles y se hubieran dedicado a la atención primaria serían considerados “jóvenes” médicos de familia. Posiblemente acumularían a estas alturas un voluminoso expediente de contratos de días o incluso horas de duración. Tal vez habrían abandonado el país buscando las  oportunidades que aquí no encuentran en el norte de Europa. Con algo de suerte ocuparían algún pequeño cargo de representación en alguna organización profesional, la cuota de representación que se asigna a las minorías.
En mi paseo por lado oscuro fui gerente con 35 años. Mi jefe consideraba que me “faltaba un hervor” ( y tenía razón) , pero a nadie se le pasó por la cabeza  que yo perteneciera a ningún tipo de minoría étnica o etaria.
Nadie considera Page, Brin o Zuckerberg “jóvenes tecnólogos”. Son los tipos que mueven al mundo y su edad no entra en la ecuación que determina su valor. En ésta solo está lo que aportan, lo que innovan , los ingresos y revalorización de las acciones que generan.
Es difícil  imaginar un mundo en que los tres, en vez de dedicarse a sus empresas, estuvieran vegetando en un oscuro despacho de Microsoft, esperando las órdenes de la gente de Gates y soñando por un ascenso. Sería un mundo con un inmenso agujero.
Pero aún es más difícil imaginar  de cuanto talento nos estamos privando, cuantas oportunidades de innovación, creatividad e ilusión hemos desperdiciado por no facilitar la eclosión de mucha gente brillante que anda ahí fuera, amargada en busca de un contrato que dure más de dos días.
La juventud no es un valor por si mismo. Muchas de las personas que siguen siendo mis referentes personales para entender el mundo son personas por encima de los 60 años , como Iona Heath,Trisha Greenhalgh, o el increíble Zygmunt Bauman, más joven que la mayor parte de la gente de 30 años a pesar de que cumple este año 90.
Pero a la vez tengo ya una lista muy larga de gente que he conocido de 20 o 30 y tantos años que nos da sopas con onda en brillantez a la gente de mi generación. Posiblemente nunca seremos conscientes del volumen de su ausencia.

( Fotograma de Que bello es vivir, cuando Bailey está a punto de tirarse al río)

2 comentarios:

  1. En este post, excelente para la reflexión, como es habitual, se indica lo siguiente: “Si en vez de dedicarse a Internet o las redes sociales fueran españoles y se hubieran dedicado a la atención primaria serían considerados “jóvenes” médicos de familia”. Creo que ahí se muestra una clave interesante por lo siguiente:
    La Informática es joven y la Medicina vieja y esa vejez histórica de nuestra profesión supone un lastre de muchos años en su transmisión educativa, una carga que los nuevos tiempos han hecho mucho más pesada mediante la educación a la boloñesa y la restricción a protocolos como guías sagradas. Asistimos así a un dogmatismo que hace de la Medicina una práctica ritual cada día menos abierta a la originalidad, a la creatividad y al vigor vocacional juveniles que le serían precisas para avanzar.
    Hay otro elemento de juventud comparativa. América lo sigue siendo en mentalidad (a pesar de tantas cosas malas que pueda albergar) y, por ello, sigue abierta a la juventud. España sigue mentalmente en la época de Fernando VII, lo que supone una censura auténticamente inquisitorial para todo lo que suene a novedoso, creativo, joven. En EEUU la crítica es oída; en España nunca. Así nos va.
    España no es país para jóvenes. Tan es así, que vemos cómo emigran o cómo se adaptan los que se quedan.
    En cuanto a los viejos que citas, lo son sólo en edad biológica. Ya quisieran muchos jóvenes tener una mente fresca como la de Bauman.

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  2. Cuanta razón llevas una vez más Javier. España no es pais para jóvenes. Y asi nos va, con la gente con mas talento trabajando para y en otros paises
    Posiblemente la tecnologia vaya inevitablemente unida a la creatividad que pueden aportar personas de menos de 20 años incluso
    Pero las organizaciones sanitarias cada vez se paecen más al Politburo: tipos muy maduros todos ellos hombres

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