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jueves, 7 de enero de 2016

"¿La tensión arterial ideal? Más baja que la que tienes"

Dar  información fiable y equilibrada sobre asuntos complejos no es fácil. Algunos lo consiguen sin hacer aspavientos, presentando las diferentes caras que tiene el poliedro de la medicina. Lo hacía El Rincón de Sísifo en su último post respecto al asunto de la cifra de presión arterial a partir de la cual se debe iniciar tratamiento.
Por el contrario, como contraste y ejemplo de lo que es una mala información, que generará inevitablemente confusión entre los pacientes, y presión ( no arterial, sino asistencial) entre los médicos de familia, nada mejor que consultar la página principal de la edición  digital de hoy del diario El Pais,
Este medio presentaba una noticia sobre el mismo tema, en paralelo a las gestiones de Rajoy ante la posibilidad de convocar nuevas elecciones. El título no admite discusión ni matiz: “¿La tensión arterial ideal?  Más baja que la que tienes”. En su intento de captar la atención de los lectores, el autor del “artículo” lleva la ocurrencia al ridículo, puesto que siguiendo al pie de la letra tan disparatado titular, un paciente chocado debería bajar aún más su presión arterial: estaría muerto, pero a cambio conseguiría alcanzar las metas de algún cardiólogo distinguido de los que consultan habitualmente los periodistas.
La noticia simplifica al máximo un tema muy complejo tomando como referencia la revisión sistemática y el metanálisis publicado en Lancet por Dena Ettehad y colaboradores a final de diciembre. El enfoque del trabajo es una magnífica muestra del planteamiento dominante ,actuar frente a parámetros y no ante personas,  reflejando “los beneficios para la salud cardiovascular de disminuir este indicador básico de la medicina” ( la tensión arterial).Así, reduciendo la presión 10 milímetros de mercurio  se reduciría la mortalidad un 13%., ( de nuevo sin aclarar diferencias entre riesgos relativos y absolutos). Por si quedaran dudas ahí está la Dra. Castro, Presidenta de la Sección de Riesgo Cardiovascular de la Sociedad Española de Cardiología para apostillar con la evidencia del estudio SPRINT ( “siempre tiene más fuerza científica un estudio que un metanálisis”, según su docta opinión). Su punto de vista nos trae soluciones sencillas a problemas complejos : “con 12/8 hay una mejor supervivencia” (sic).
Sin embargo, brilla por su ausencia en el artículo de El Pais cualquier mención al tratamiento para alcanzar unas cifras tensionales tan bajas. ¿Se supone que los cuerpos depositarios de cifras tan malignas como 13/9 alcanzarán las cifras recomendadas a base de simple voluntad? , o ¿necesitarán quizá alguna ayuda medicamentosa?
En este sentido   la información respecto al mismo estudio de The Telegraph planteaba en su titular el verdadero meollo de la cuestión: “Deberían ofrecerse pastillas para la tensión arterial a la mitad de los adultos”. Si hace  un par de años fue Ioannidis el que puso el dedo en la llaga sobre las recomendaciones de las guías de práctica clínica de las dos sociedades de Cardiología americanas ( según las cuales cerca de mil millones de personas en el mundo deberían tomar estatinas, un bonito negocio de un trillón-americano-de dólares), ahora viene una nueva ofensiva para que poco a poco no haya ningún adulto sin medicación. Lo dice el propio líder del equipo de investigación del metanálisis, Kazem Rahimi: “determinar cual es el umbral de riesgo preciso, depende lo que el servicio de salud esté dispuesto a pagar”.
La ofensiva de la industria para dominar los escasos territorios humanos libres de fármacos ha conseguido establecer indicaciones de tratamiento sin necesidad de pasar por el siempre farragoso trámite del diagnóstico: no hace falta ser considerado hipertenso para comenzar a ser tratado con fármacos hipotensores.
Por supuesto, ni Rahimi ni El Pais mencionan algunos pequeños asuntos menores: como el que buena parte de las tomas de presión arterial se hacen encondiciones que sobrevaloran ésta, o que los fármacos ( cualquier fármaco) tiene siempre efectos adversos.

Si realmente El Pais y PRISA defienden de verdad un sistema sanitario público no estaría de más que aclararan como van a hacer éste sostenible tratando a la mitad de la población de una No-Enfermedad. Podrían empezar por dar eco también a trabajos como el del grupo de la Academy of Medical Royal Colleges británica que , en colaboración con universidades, organizaciones de pacientes y el BMJ han publicado en este medio su propia iniciativa de Choosing Wisely ( Eligiendo sabiamente), y en el que expresamente se señala: “las decisiones clínicas necesitan ser hechas con referencia a las circunstancias individuales de cada paciente, los deseos de éstos, la experiencia clínica y los recursos disponibles”.
Este documento concluye con las siguientes sugerencias:
-       - -los médicos deberían aportar a los pacientes recursos suficientes para comprender los daños potenciales de las intervenciones y ayudarles a entender que no hacer nada a menudo es la mejor opción.
-       -Los pacientes deben ser animados a preguntar cosas como “ ¿Necesito realmente este procedimiento?¿cuáles son los riesgos?, ¿Qué courre si no hago nada?
-       -Las facultades de medicina deberían asegurarse de dar una adecuada comprensión de los riesgos.
-       -Los financiadores deberían considerar diferentes fórmulas de incentivo a los médicos.
-       -Es imprescindible el apoyo de los medios de comunicación y las publicaciones médicas ,a este respecto , puesto que la educación de la población es crucial para el éxito de cualquier programa.

¿Está dispuesto a esto El Pais? Me temo que no. 

4 comentarios:

  1. De nuevo el factor de riesgo se convierte en enfermedad y ésta en culpa de quien no se mira o trata, y no ya según su médico, sino según... "El País". Nada menos.
    Una de las cuestiones que recoges parece esencial: "¿Qué ocurre si no hago nada?".
    No deja de ser sorprendente esa carga de pecado a la naturaleza de uno, a la vez que socialmente se consiente, cuando no se promueve directamente, el consumo masivo de alcohol conocido como botellón, planteándose algunos ilustrados políticos la creación de botellódromos.
    Parece que el riesgo de muerte a perseguir, porque en plena persecución estamos, sólo existe si se conduce o si se va al médico. Que haya jóvenes y adolescentes que llegan al coma etílico en plazas o jardines no parece relevante. No sería electoralista en ningún caso acometer ese problema que sí es real aunque no suba la tensión arterial de esos chicos.

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    1. Abres un nuevo tema tan interesante como el de la conversión de factores de riesgo en enfermedades.
      Llama la atención la persecución , justificada, del tabaquismo, mientras se mira para otro lado ante el problema del consumo público y masivo de alcohol. No es un problema sencillo, pero es lamentable de nuevo la hipocresía de todos ante este problema simplemente por el coste político que puede tener
      En mi ciudad, el alcalde ( del PP) tolera y protege espacios destinados al consumo de alcohol como mal menor para evitar que la ciudad se "contamine" por dicha práctica. Y ningún responsable político se atreve a poner cascabel a este gato

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  2. Simplemente genial, No se ha puesto en contacto contigo ELPAIS ?, Pues debería hacerlo.Para cuando dejamos el SENTIDO COMUN !!!, La cantidad de tiempo que ocupamos en desmentir artículos como el de el País en nuestra consulta....

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    1. Muchas gracias Carmen. A El Pais por desgracia toda esta discusión le importa un pimiento. Publican y no se paran a analizar lo que publican
      Un saludo

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