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sábado, 9 de abril de 2016

Punto de saturación



Hablábamos en el último post del reciente trabajo publicado en The Lancet por un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford sobre la sobrecarga clínica que sufren y padecen los profesionales de Atención Primaria en Inglaterra. Durante años ésta ha sido una queja fundamental de la profesión, basada a menudo más en percepciones que en hechos. Pues bien, aquí están los hechos.
Gracias a un acceso a datos sobre el ejercicio clínico inimaginable en España, los autores realizaron un análisis retrospectivo de las consultas a médicos generales y enfermeras de los pacientes registrados en 398 centros ingleses entre abril de 2007 y marzo de 2014: 7 años en total, precisamente además el periodo de mayor crisis económica de las últimas décadas. La base de datos contiene más de 101 millones de consultas correspondientes a la atención de más de 20 millones de personas. Durante este periodo de tiempo la población británica ha aumentado en un 5,7 % ( de 51,4 en 2008 a 54,3 millones en 2014), pero el número de consultas por años se ha incrementado sin embargo en más de 10% ( entre 2007 y 2014). Cabría pensar que semejante aumento se habría acompañado de un incremento proporcional de los recursos, pero no es así. El  número de médicos en Inglaterra aumentó de 14554 en 2007 a 15062 en 2014, un 3,5%, lo que significa que al comparar con la población a la que atienden el número de médicos generales por 100.000 habitantes a tiempo completo se ha reducido  significativamente durante el mismo periodo. Mucho más trabajo, más población, menos recursos.
Los datos son contundentes:
-         -  El número de días de cita por 10.000 habitantes pasó de 1095 (2007) a 1270 ( 2014)
-         -  La duración de las consultas aumentó un 5% de media, tanto en medicina como en enfermería.
-         -  El número de consultas totales se incrementó en un 13,67% en el periodo estudiado, de 3,35 a 3,80 consultas por paciente y año).
-          - La tasa anual cruda de consultas por persona aumentó un 10,51% ( de 4,67 a 5,16).
El incremento en las consultas se produce especialmente en dos tramos etarios , niños entre 0 y 4 años y ancianos mayores de 85 años. Y es sensiblemente mayor el aumento de presión sobre médicos que ssobre enfermeras ( 12,38 por 10000 personas/año frente a 0,0,9%).
Llama especialmente la atención el incremento de las consultas telefónicas, cuyo número se ha duplicado en ese periodo, con un incremento anual constante de más de un 11%, pero de nuevo exclusivamente en médicos ( en enfermería se han reducido paradójicamente las consultas telefónicas, al igual que las consultas a domicilio, algo sorprendente). El aumento de las consultas telefónicas no ha significado en modo alguno reducción de la consulta presencial, falacia de Barrio Sésamo que comienza a extenderse por los sistemas sanitarios: no es “ una forma alternativa de consulta, es más consultas de otro tipo”
Los autores consideran que si las consultas al médico general se han incrementado en un 12,4% y el tiempo de consulta por paciente ha aumentado 4% la sobrecarga clínica directa ha aumentado en un 18,2% . Además de ello está el tiempo dedicado a actividades burocráticas incluido a la atención y alimentación del ordenador ( creciente), las actividades docentes, la atención domiciliaria o la coordinación y derivación con el segundo nivel asistencial.
Por todo ello no es de extrañar que los autores señalen que se está llegando al “punto de saturación” en la atención primaria ( y de forma más acusada en la medicina general) británica: si las consultas se estiran al máximo, si las citas crecen y crecen , si no existe tiempo para tomarse un simple respiro no es de extrañar que crezca el desánimo en la profesión y que las nuevas generaciones de médicos no quieran incorporarse a un trabajo extenso e intenso, de bajo prestigio profesional y permanentemente en entredicho
Las causas son múltiples, las soluciones difíciles. Estamos generando una sociedad en que la salud es la permanente protagonista, a cuyo cuidado se dedican Días como anteayer, espacios en los medios a cualquier hora, empujando a acercarse al sistema sanitario ante cualquier nimiedad y para intervenciones preventivas que no han demostrado que reduzcan muertes. Mientras consejeras y consejeros de todo signo se han estado ufanando por salir en los medios con su cirujano estrella presumiendo de trasplantes chocantes, animaban a sus votantes aa acudir a su médico de cabecera ante la más mínima duda sobre ya no su salud , sino sobre su felicidad. No promocionaban en cambio acudir inmediatamente al maxilofacial ante cualquier caries.
En España ni sabemos ni contestamos: no sabemos porque las administraciones se encuentran mucho más cómodas sin aportar la información que tienen, y que servirían para poder identificar sus vergüenzas, como han hecho los ingleses. Y no contestamos porque los profesionales y sus supuestos representantes estamos también mucho más cómodos sin exigir, protestar y oponerse al deterioro lento y progresivo de nuestro sistema sanitario.

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