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lunes, 8 de agosto de 2016

La mano caliente

Uno de los asuntos dentro del deporte que más curiosidad científica ha generado entre los investigadores del comportamiento humano es la posible existencia del concepto “ estar en racha”. Esa situación que se produce cuando un alero cuela todo lo que le cae en las manos, o cuando un tenista parece haber cerrado un pacto con el demonio para que todas su bolas caigan dentro.
Ya que estamos en época de observación inevitable del deporte en todas sus variadas facetas , resultaba ayer  interesante observar como  Nadal ( en un estado de forma más que discreto) iba enhebrando series cada vez más amplias de buenos golpes, mientras alguien tan en forma como Djokovic hacía justamente lo contrario.
Dentro del grupo de Daniel Kahneman, fueron Thomas Gilovich, Robert Vallone y su inseparable Amos Tversky los primeros que estudiaron, allá por 1985, el efecto de la “mano caliente” (hot hand) en baloncesto ( la suposición de que es mucho más probable que el próximo lanzamiento sea un acierto que un fallo en un lanzador si lleva más de tres tantos consecutivos) Y concluyeron que el citado efecto no existe, y que las probabilidades de acierto o error en cada lanzamiento no están condicionada en modo alguno por el éxito de los lanzamientos previos.
Sin embargo no toda la comunidad científica piensa igual. De hecho, como de deportes estamos hablando, el resultado de la distribución entre partidarios y detractores de la “mano caliente” estaría en un 14 a 13. Ganan por estrecho margen los que creen en ella.
Uno de éstos es otro grande del estudio del comportamiento, Gerd Gigerenzer, quien en su particular empeño en cuestionar las teorías del Nobel  israelí, viene a demostrar en una serie de experimentos tan variados como complejos, que el “estar en racha” existe, al menos en el caso del voleibol ( por lo que urge encontrar en estos juegos una mano caliente para la selección, que ha empezado con un estrepitoso fracaso).
En Simply Rational ( su último libro) Gigerenzer demuestra que la creencia en la “mano caliente” es mayoritaria entre jugadores y entrenadores ( algo que también confirmaron los trabajos de Gilovich). Pero en el caso concreto del voleibol ( al menos en la liga grande de este deporte en Alemania), existe realmente el efecto.
La diferencia con el baloncesto ( en donde aparentemente Gilovich no encontró efecto ) podría venir determinada porque ante la existencia de un jugador en racha , el adversario dispone de medidas de defensa más efectivas que en voleibol ( al estar separados ambos equipos por una red). Pero quizá la mayor aportación de los estudios de Gigerenzer viene del hecho de confirmar que es la creencia en la “mano caliente” (sea cierta o no), la que condiciona el comportamiento de jugadores y entrenadores, quienes tienden a confiar a partir de su detección, en el tipo que está en racha, en lugar de buscar a otros compañeros con mejores resultados  o, sencillamente mejores.
De hecho Burns, en 2004 , consideraba ese efecto adaptativo, es decir  un medio con el que evolutivamente adaptaríamos nuestra conducta, en la convicción de que nos daría mejores resultados. Y para Burns sería bastante inusual que una conducta errónea hubiera triunfado evolutivamente sobre la más efectiva. O dicho en palabras de Ggerenzer, “ la cuestión lógica de si una creencia se corresponde con la realidad no debería ser confundida con la cuestión ecológica de qué grado de utilidad tiene una creencia para alcanzar un objetivo”.
Ante el lamentable inicio de la selección de baloncesto esperemos que pronto a alguien se le caliente la mano. Y más allá de curiosidades veraniegas lo que pone de manifiesto una vez más los trabajos de Gigerenzer es que en la vida y en nuestro comportamiento, “ no es racional todo lo que reluce”.

4 comentarios:

  1. :)
    Creí que ibas a hablar del póker, al leer el título.
    ;)

    Un abrazo.

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  2. Ja, ja….pues también ha sido estudiado el fenómeno ahí
    Un abrazo

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  3. Pues donde si existe la "mano caliente" es en nuestra profesión. Boef y cols lo denominan "monotonicidad" (traducido). Mediante una encuesta en diversos países sobre el tratamiento del hipotiroidismo plantean que “en todos los casos de todos los países, un paciente era más propenso a recibir hormona tiroidea si un caso diferente del mismo médico ya había recibido esa hormona”

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    1. Cierto es. la mano caliente afecta siempre que un comportamiento es predecible en función de los resultados anteriores.
      El ejemplo del diagnóstico es clarísimo: tras tres hipotiroidismo no puede venir un cuarto en la misma mañana

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