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martes, 30 de junio de 2020

Evidencias y reflexiones sobre COVID-19: el tren de la respuesta pasa de largo por la estación de la Atención Primaria


En el presente número de junio de AMF, Fabiola Jaramillo, Alex Oyarzo y yo mismo publicamos una revisión en torno al COVID-19 (Evidencias y reflexiones sobre COVID-19).

El trabajo hace una revisión preliminar de los efectos de la pandemia COVID19 que, ha alterado la vida de la humanidad, en especial por su capacidad de colapsar los sistemas sanitarios. Se revisa brevemente su epidemiología y diagnóstico, resaltando las distintas respuestas de los países y sus adaptaciones organizativas.Se identifican cinco grandes desafíos a los que se enfrentarán los sistemas sanitarios en el medio plazo, dibujándose tres posibles alternativas para abordarlos. Y de forma específica se comenta la situación en España y el impacto sobre la APS.

El inevitable proceso de revisión y edición del artículo ha dejado rápidamente anticuados la información que aportaba sobre la incidencia de la enfermedad y su impacto en personas fallecidas, como no  podía ser de otra manera.

En apenas un mes el número de casos en el mundo se ha duplicado (de 5 millones a 17 de mayo a 10 millones y medio a 30 de junio), y el número de muertos casi también ( de 325.000 a 510.000). Aunque creamos que ya estamos a salvo en esta ridícula “nueva normalidad” la hecatombe simplemente ha emigrado hacia otros territorios fundamentalmente América y África. El trágico ranking de países más afectados ha visto como el que en mayo ocupaba el primer lugar en número de casos ( Estados Unidos) ha multiplicado por dos su número de infectados ( de 1.527.000 a 2.700.000), seguido por Brasil, que si entonces “solamente” tenía 170.000, actualmente tiene 1.383.000) ocho veces más también. Su número de muertos también ha aumentado en proporciones importantes: de 90.980 muertos a 129.000 en el caso norteamericano , y de 12000 a casi 60.000 ( cinco veces más) en el caso de Brasil. Cifras bestiales que tienen responsables evidentes (sus respectivos presidentes) que en otras circunstancias hubieran sido juzgados por genocidio.

Rusia e India, y en menor medida Perú y Chile han incrementado también sustancialmente su número de casos hasta formar parte de ese desgraciado club de los diez países más afectados del mundo. Los países europeos alcanzaron en su mayor parte una relativa estabilidad en casos y muertes, aunque a España le sigue correspondiendo el dudoso honor de seguir siendo uno de los países  con mayor tasa de muertos por millón de habitantes, solo superado por Bélgica y Reino Unido. No es un resultado para estar orgulloso, ni mucho menos para presumir como hacía la ministra Ribera. Unas cifras que obligan a realizar una investigación independiente sobre lo que se ha hecho para intentar que vuelva a ocurrir en el futuro, pero a la que se niegan los partidos políticos de este país, en un ejercicio bochornoso de elusión de responsabilidad y falta completa de transparencia y rendición de cuentas ante la ciudadanía.

No han cambiado, sino que se van materializando, los cinco grandes desafíos que planteábamos a los que ya tenía y a los que se enfrentará el sistema sanitario: el posible rebrote o nueva pandemia ( perceptible ya en estos días para lo cual la estrategia de identificación de casos y seguimiento de contactos resulta clave), las secuelas y complicaciones derivadas del ingreso hospitalario, la desatención a otros problemas, la necesidad de rediseño de atención a residencias, los efectos sobre salud mental y las  consecuencias socioeconómicas (con la pobreza como nueva pandemia). Los datos del hundimientodel PIB del 5,2% en el primer trimestre ( solo tangencialmente afectado por la pandemia) son un oscuro vaticinio de lo que nos espera como país, con ridículas llamadas de gobierno, oposición, expertos y contertulios patéticos a cambiar el modelo productivo y evitar la dependencia del turismo, buscando el fomento de la sobrevalorada” innovación”. Que les expliquen lo que es ésta a los pequeños negocios de mi ciudad que han cerrado sus puertas, a los comerciantes de mercadillo, a los hoteleros y migrantes.

Tres escenarios planteábamos de posible respuesta a los citados desafíos: mantener el status quo con medidas de refuerzo de urgencias o UCIs, inversión en el sistema sanitario centrado en unidades hospitalarias y de colaboración público-privada y refuerzo de la Atención Primaria como coordinador de la respuesta sanitaria. No ha pasado un mes y la tercera de las opciones, la más razonable, efectiva y eficiente ya ha sido eliminada en la fase previa. Una vez más el tren pasará de largo hacia destinos más interesantes, fundamentalmente el de aprovechar la ocasión para medidas de escaparate tan del gusto de algunos ministros y consejeros autonómicos, cuando no de franco desembarco de los proveedores privados una vez que les pasó el susto. Basta con escuchar las “progresistas” tertulias de la Cadena SER ( "lo que dice la SER es"), para comprobar hasta qué punto va cundiendo el mensaje de que el debate sobre sanidad pública o privada es algo ya arcaico, periclitado, cuando en realidad son no solo compatibles sino complementarias (basta escuchar el minuto 43 a 45 de la tertulia de Lapuente, Ayllón y García). Sería bueno que leyeran este trabajo de Martin McKee en que argumenta claramente por qué en su país ( también duramente castigado por la pandemia) la provisión debería ser pública. Pero no lo harán.A los gurús de las ondas y las televisiones les basta y sobra con sus tertulianos expertos en todo, esos que llaman que llaman a la Atención primaria, “Sanidad Primaria”.

Ha bastado un mes para confirmar la hipótesis de que la Atención Primaria seguirá sin tener el reconocimiento que políticos y charlatanes le aventuraban.

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