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martes, 31 de diciembre de 2013

6 millones de "piezas dañadas"

“En el curso del progreso económico ( la principal línea de montaje/desmontaje de la modernización), las formas existentes de “ganarse la vida” se van desmantelando sucesivamente, se van separando en sus componentes destinados a ser montados otra vez ( “reciclados”) de nuevas formas. En el proceso, algunas piezas resultan dañadas sin arreglo, en tanto que, de aquellas que sobreviven a la fase de desmantelamiento, solo se precisa una pequeña cantidad para componer los nuevos "artilugios trabajadores", por regla general más rápidos y ligeros”.
Zygmunt Bauman.

Cuando esta noche abramos nuestras botella de vino preferida para acompañar al festín de turno, no deberíamos olvidar que  tres millones de compatriotas están sufriendo pobreza severa, y que cerca de un tercio de la población (más del 31%) se encuentra bajo el umbral de la pobreza, siendo el país “desarrollado” con mayor tasa de pobreza infantil tras Letonia, Estados Unidos y Rumania. De los cerca de 6 millones de parados de nuestro país, cerca de 630.000 familias no reciben ya ningún ingreso. Pero el problema fundamental es que todas esas personas, y quizá algunas más que están andando por el alambre son “las piezas sin arreglo” de Bauman.
Santiago Niño Becerra es un economista consultado cotidianamente por casi cualquier medio de comunicación.. Escribía hace unos días en Twitter, donde es seguido por más de 64.000 personas: “¿Por qué los salarios menores son los que experimentan la proporcionalmente mayor reducción?, pues porque cada vez se precisa de menos factor trabajo y el que en proporción más se necesita es generador de menor valor y obviamente, está remunerado con un menor salario. Es rentable invertir en tecnología para sustituir a trabajadores con salarios medios y altos, pero esa necesidad disminuye a medida que la remuneración decrece: a esos niveles lo que hay que invertir para ganar algo de productividad no compensa con el valor generado por esos trabajadores”.
Respecto al reciente informe de la OCDE sobre España Niño decía: “El informe de la OCDE sobre el mercado de trabajo en España es educado y respetuoso, pero pienso que lo que dice y quiere decir está muy claro: sobra oferta de trabajo; hay que reducir los costes laborales (salarios, cotizaciones sociales, indemnizaciones y prestaciones por desempleo); hay que facilitar, a todos los niveles, los despidos; hay que reducir las exigencias para la contratación; hay que tomar las medidas legales para que la demanda de trabajo cuente con un marco jurídico laboral óptimo. ¿Para qué? pues para que España pueda hacer lo único que puede hacer: exportar y atraer turismo, da igual qué y de qué tipo, y como España no puede mejorar su productividad buena para ganar competitividad, la poca que pueda ganar ha de ser degradando las condiciones laborales de la oferta de trabajo de España que, insisto, es excedentaria”. Es decir sobran (o sobramos) un tercio de la población activa.
El que tendría la responsabilidad de encontrar una solución, cree a lo sumo que en 2014 habrá menos gente en las listas del paro y más gente cotizando a la seguridad social. Y es muy posible que sea cierto, pero no porque consigan trabajo sino porque sencillamente hayan desaparecido.
Juan Carlos Martínez escribía en Economía Digital que en 2013 posiblemente habrán salido de España 500.000 personas, y 350.000  habrán dejado de estar inscritos en los registros públicos de empleo, sin esperanza ya de conseguir un trabajo
Santiago Carbó es otro economista mediático (el domingo opinaba en dos medios escrito diferentes por ejemplo). No da ninguna esperanza para el futuro: sus previsiones son de mantenimiento del paro ( 15% para el país , 20% para Andalucía y 25% en Granada) puesto que “ no vamos a tener un sector de la construcción ni ningún sector intensivo que pueda absorber tanta mano de obra parada”.
La siniestra Presidenta del FMI Christine Lagarde  en una entrevista en El País en la que dio muestra de la soberbia, prepotencia y autoritarismo con que se comporta esta gente, respondía a una pregunta sobre el incrementote las desigualdades de la siguiente manera: “ ciertamente las desigualdades no se han reducido con la crisis, eso es seguro”. Es un asunto que no parece le importa lo más mínimo.
Ninguno sin embargo, se atreve a decir que hay que hacer con “las piezas dañadas”. Las políticas económicas que defienden no permiten que éstas puedan vivir indefinidamente del estado a base de subsidios  o subvenciones de toda índole ,que solo serviría para aumentar su indolencia. Pero entonces, ¿Qué opción se propone para ellos?
Bauman escribía: “ ser superfluo significa ser supernumerario, innecesario carente de uso. No existe razón palmaria para tu presencia ni obvia justificación para tu reivindicación del derecho de seguir ahí. Que te declaren superfluo significa haber sido desechado, cual botella de plástico vacía o jeringuilla usada; una mercancía poco atractiva sin compradores o un producto inferior o manchado, carente de utilidad, retirado de la cadena de montaje por los inspectores de calidad. El destino de los residuos es el basurero, el vertedero”.
Los que piensan que no hay alternativas para los 6 millones de parados españoles deberían explicar ya cual es su solución. Su solución final
(Viñeta de El Roto en El Pais)

2 comentarios:

  1. Lo cuantitativo oculta perversamente lo cualitativo. Hay casos aislados que conmocionan. Recientemente en Galicia, el asesinato de una niña presuntamente por sus padres adoptivos ha generado páginas y páginas de información y comentarios de “expertos”. Es un caso ante el que responde el miedo a lo siniestro, a que algo así pueda ocurrir en una familia supuestamente normal, es decir, acomodada, “bien”. Miedo en quien tiene recursos para acceder a medios de comunicación y que carece de otras preocupaciones urgentes. Pero ¿a quién le importan los muertos anónimos a causa de lo que está ocurriendo en España, a causa de tal inoperancia y prepotencia de quienes tienen la responsabilidad de poner todo su empeño en algo tan simple como que no haya esa escalofriante proporción de compatriotas en situación de miseria? Hasta en los casos de corrupción, lo cuantitativo también oculta lo cualitativo: si todos son corruptos, qué más da descubrir uno nuevo cada día; entramos así en la ya conocida, inmoral y estúpida dialéctica de besugos del “y en tu partido más”.
    Como bien se refleja en el post, los números ocultan lo real. Porque lo real es lo que le pasa a cada uno, uno por uno, con su nombre y apellidos (en realidad uno ya no es ni siquiera un nombre sino un número). Y si una familia no tiene más recurso que acudir a un comedor social o a un banco de alimentos, poco le van a importar las estupideces cotidianas de Rajoy, Lagarde y toda esa clase de mediocres prepotentes cuando hablan en términos macroeconómicos, estadísticos.
    Y nada como la miseria para acallar voces, porque lo primordial es comer, alimentar a los hijos, tratar de mantener una mínima dignidad. Quien sufre esa situación, ni fuerza tiene para manifestarse, ni medios para expresarse en prensa, ni ganas de nada… excepto de sobrevivir a la barbarie. Quien ha tenido la “suerte” de ser explotado gracias a la reforma laboral, tampoco está para críticas. En las redes sociales, en conversaciones de cafetería, surge con frecuencia una extrañeza ante la falta de un estallido social, pero éste requeriría al menos algo que ya no se da: unión en algo más que en la miseria. En tiempos esa unión era factible: comunicación entre trabajadores que compartían un espacio y ausencia de una vigilancia informática que deifica la burocracia. Hoy, más que nunca, el trabajador está absolutamente solo y así no se puede hacer nada. Ya no digamos el parado.
    ¿Qué podemos hacer los que aun gozamos del derecho, me niego a llamarle privilegio, a un trabajo relativamente digno? Creo que también aquí la respuesta más inmediata posible es individual, es ética. En nuestro caso, como médicos, hay una posibilidad clara: tratar de evitar al menos, con todos nuestros medios, el deterioro palpable que ya se observa en la sanidad pública, preludio de ese afán de negocio privatizador para mayor enriquecimiento de gentuza. Y también expresarnos, que no es poco aunque lo pueda parecer. No sólo en blogs, también en nuestros propios hospitales y centros de salud ante tanto imbécil que habla de eficiencias desde un despacho manejando hojas Excel.

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  2. Como consiguen moldear el lenguaje a su antojo. Somos ya nosotros los que nos consideramos privilegiados simplemente por tener un trabajo ganado honradamente.No lo consideramos ya un derecho, sino un privilegio.estamos solos, como bien señalas. Y la respuesta debe empezar por ser individual, auqnue vaya confuyendo en formas más colectivas de respuesta. La situación se parece cada vez más por desgracia a la que ocurrió hace un siglo

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