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jueves, 14 de mayo de 2015

Trade-off

El pueblo peruano de Ollantaitambo vive hoy principalmente del turismo, el itinerante flujo de personas que lo atraviesan rumbo a Machu Pichu desde cualquier país del mundo. Hay wifi en cada esquina para que los forasteros puedan actualizar su página de Facebook en cualquier momento. Pero, sin embargo su dotación sanitaria se reduce a dos médicos que se alternan en el quehacer diario de atender a una población  de cerca de 10.000 personas. Población que en España vendría a atender ( hasta ahora)  un equipo de atención primaria con cinco médicos, otras tantas enfermeras y al menos un pediatra. Le pregunto a un antiguo regidor del pueblo como se atiende a un herido de una de las múltiples comunidades rurales de la zona, que siguen manteniendo costumbres de hace siglos, a más de 3000 metros de altitud. Como por ejemplo, si alguien cae accidentalmente desde el tejado y se rompe la pelvis. Me cuenta que en esos casos son los comuneros los que lo desplazan en algún medio de transporte (de tracción mecánica o a menudo animal) hasta la posta más cercana. Allí no hay médicos ni enfermeras, si hay suerte tal vez un agente comunitario. Recibidos los primeros auxilios, se busca la forma de transportarlo a Ollantaitambo. Si aquí no pueden resolver el problema se envía a la capital de la región, Cuzco. No en una ambulancia medicalizada sino en una simple, siempre y cuando el  municipio tenga liquidez suficiente para pagar la gasolina.
Hasta hace poco existían unas furgonetas llamadas hospitales móviles que recorrían las comunidades de la zona ofreciendo servicios de medicina general y odontología. No han sido mantenidos por el alcalde actual, dejando desprovistos de servicio a dichas poblaciones. El estado no financia este tipo de prestaciones.
Cuento al regidor como se atiende a una emergencia semejante en España. Le cuento que la base del funcionamiento del sistema sanitario público se basa en la solidaridad entre clases ( de ricos a pobres), edades ( de jóvenes a viejos) y de situación de salud ( de sanos a enfermos), en el que el impuesto progresivo según renta es la “mano invisible” que genera ese círculo venturoso. Al menos hasta la fecha. El regidor no da crédito.
Le pregunto a un veterano profesor de la Universidad Cayetano Heredia de Lima cómo es posible que los países de Latinoamérica copien buena parte de lo malo de los países desarrollados ( fomento del gasto de bolsillo, aseguramiento privado, modelos tipo Kaiser Permanente de atención a crónicos) y nada de lo bueno ( sistemas de protección de la salud de todos los ciudadanos, ya sea mediante sistemas de seguridad social o a través de sistemas nacionales de salud). Su respuesta es contundente: ¿Como puedes proponer sueños a seres que no están predispuestos genéticamente a hacerlos posibles?
La ideología neoliberal que asola medio mundo, la que ha llevado a Cameron a conseguir la mayoría absoluta, la que convierte a Esperanza Aguirre y sus tropas en la candidata mejor situada para ocupar la alcaldía de Madrid , se fundamenta en nuestra dificultad genética para creerque los sueños son posibles. Saca, según mi colega peruano, lo peor que esconde el género humano en su genoma: la consideración de que todos los demás ciudadanos son vagos, gente que quiere aprovecharse de uno, tipos a los que, si les va mal,es por su indolencia o imbecilidad. La egoísta idea de que yo solo debo velar por mi mismo.
Perú destina apenas el 3% de su PIB en gasto público en salud. El Presidente español , Rajoy, como buen siervo que es de la Troika ( el verdadero gobierno de España) garantiza el compromiso de reducir al  5.3% del PIB el gasto sanitario público en 2016,. Según la OMS es imprescindible al menos un 6 % de gasto sanitario público para alcanzar el objetivo de cobertura universal.
El gobierno español viene desde hace 6 años reduciendo el gasto público en general y en salud en particular. Pero esa reducción no es homogénea. No afecta apenas al gasto farmacéutico ( la sumisión reciente de las administraciones sanitarias a los intereses de la industria a propósito del caso del tratamiento de la hepatitis C es buen ejemplo), pero si lo hace de forma brutal en relación con el capítulo 1, las personas que atienden a personas.
Mientras el porcentaje de gasto farmacéutico se ha duplicado en los últimos 30 años ( del 16 al 28%), el gasto de personal se ha reducido del 57% al 43.5%. Aquí las intervenciones de todas las administraciones autonómicas son implacables: tasa de reposición de vacantes de menos del 10%,políticas destinadas a realizar tres contratos en un mismo día, suspensión del contrato los viernes y reanudación los lunes para ahorrar cotizaciones sociales…
Este es el trade-off actual del sistema sanitario español: garantizar los beneficios de la industria a cambio de la merma de las condiciones de trabajo de la gente que atiende a la gente. Mantener o aumentar el precio de la acción de las empresas farmacéuticas al precio de acabar con  las expectativas de tantos profesionales  de tener una vida digna,  simplemente similar a la que tuvieron las que les antecedieron.
La mano que mece la cuna está en Bruselas o Washington. Aquí sus sirvientes, por acción u omisión, violan los derechos fundamentales de los profesionales sanitarios, explotan, humillan y maltratan, en especial a las generaciones más jóvenes, a cambio de mantener vigoroso el crecimiento de un gasto farmacéutico tan costoso como a menudo innecesario. Algunos a esto lo llaman " recuperación"
( Fotografia: elaboración de chicha en Ollataitambo)

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