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miércoles, 25 de abril de 2018

La huelga de residentes de Granada: solos ante el peligro


En mi primer día de trabajo como residente de medicina familiar y comunitaria, una mezcla de excitación ante lo que comenzaba y responsabilidad mal entendida me llevó a quedarme en el despacho de medicina interna un poco más allá del horario establecido. Y de esa forma la enfermera de planta acabó recurriendo a mí para revisar la placa de abdomen que acababa de llegar de uno de los pacientes ingresados: era un varón de cerca de 70 años, con insuficiencia renal moderada, varices esofágicas, e insuficiencia cardiaca derecha;pálido y sudoroso le pregunté si no había otro médico en la planta y me respondió que no. Miré tembloroso la imagen en el negatoscopio y me pareció distinguir, con mucha imaginación, ciertos niveles en la misma; apenas había visto una decena de radiografías en la carrera.Sin saber que hacer fui recorriendo la planta hasta encontrar en uno de los cuartos a un par de médicos del servicio; según deduje después, debían estar escribiendo un artículo. Cuando les pregunté si les podía hacer una pregunta, uno de los dos me contestó de mala manera: ¿ pero qué quieres?. Cuando le dije la situación en la que estaba y que tenía dudas sobre si estaba obstruido el paciente, cogió la placa y tras echarle un vistazo rápido, despreciativamente contestó: ¡sí, procede¡.
Afortunadamente otro residente mayor que apareció por allí tiempo después, acabó asumiendo el caso y librándome de mi angustia.
Durante los años de residencia que comenzaron aquel día me acostumbré a esa especie de “servicio militar sanitario” que menosprecia a los que dudan, a los que piden ayuda u opinión a los que son los verdaderos responsables del paciente, a los que llaman al adjunto de guardia o al jefe de la guardia; me pensaba mucho cuándo y cómo reclamar consejo, limitando mi aprendizaje a lo que me enseñaban algunos residentes compasivos y las enfermeras de puerta apiadadas de mi completa ignorancia. Fueron muchos los días de angustia por haber mandado a la calle a pacientes sin tener mucha idea de lo que les ocurría, pero tuve suerte y jamás tuve una reclamación o una demanda. Otros colegas no tuvieron la misma suerte y acabaron pasando por el juzgado por alguna muerte inesperada ocurrida después de un alta.
Pensé que ese tipo de situaciones eran cosa tan del pasado como las anécdotas de macho que cuenta la gente que fue a la mili. Pero hay cosas que no cambian nunca. Y los que fuimos residentes de primer año y pasamos miserias nos convertimos en residentes mayores, los residentes mayores en adjuntos y éstos en jefes de servicio. Y generación tras generación las formas de actuación siguen sin sufrir apenas cambios. Y 30 años después seguimos aplicando el escalafón guerrero a la hora de atender pacientes.
Como hoy comentaba en Twitter Javier Padilla las medidas de recorte (que no de austeridad) implantadas en el conjunto del estado desde el año 2009 supusieron un continuado deterioro del sistema nacional de salud, a través de la reducción tanto del gasto hospitalario, como  ( en mucha mayor medida) de la atención primaria y la salud pública. Solo aumentó la partida destinada a contratar médicos residentes, una forma mucho más barata de tapar las vergüenzas y disimular el desguace; aunque no tengan aún la competencia suficiente para tomar decisiones autónomas; aunque pasen angustia; aunque no aprendan lo que se les prometió aprender.
Los residentes de los hospitales fusionados y desfusionados de Granada llevan meses denunciando esta situación de asunción de responsabilidades que no les corresponden, de falta de supervisión y carencia de recursos. Una situación que sobrepasa la situación “militar” de sobrecarga del eslabón más débil, y que entra de lleno en el deterioro acelerado del antaño envidiado sistema nacional de salud. Después de ver que cuantas denuncias y llamamientos a solucionar la situación no han tenido respuesta alguna ni conato de solución han decidido convocar una huelga indefinida para el próximo viernes, 27 de abril.
En el año 2016 los residentes ingleses comenzaron la que, en palabras de Jeremy Hunt,  su Ministro de salud, constituyó la peor huelga que había vivido el NHS. La razón de la misma fue la introducción de un nuevo contrato que suponía la ampliación del horario “estándar” (de 7 AM a 7PM de lunes a viernes) en 30 horas semanales, (de 7 AM a 10 PM de lunes a sábado), con el fin de mejorar la atención en fines de semana que, por aquel entonces , se consideraba que aumentaba la mortalidad hospitalaria, según se publicó en varios artículos muy controvertidos.
También allí los residentes fueron utilizados como herramienta barata para parchear un sistema que se desmantela por momentos. Pero había una diferencia: los residentes fueron mayoritariamente respaldados y apoyados por la profesión, incluida la directora del BMJ Clara Gerada y buena parte de los académicos más relevantes del país, al entender que lo que se estaba poniendo en riesgo era la salud de los pacientes y la motivación, salud y compromiso de los residentes para seguir siendo médicos. No en vano Gerada señalaba el incremento acelerado de residentes que buscaba ayuda en el Practitioner Health Programme, un programa para ayudar a médicos con dificultades, hasta entonces copado por médicos veteranos
Aquí, por el contrario seguimos pensando que si los residentes protestan es porque no son tan fuertes como deberían, y que lo que deberían hacer es aguantar como hicimos nosotros. Y así, los residentes de Granada estarán solos en su reivindicación, ante el silencio cómplice de tutores, unidades docentes, sociedades y colegios. Porque al fin y al cabo, ¿Cuándo hemos estado mejor?

8 comentarios:

  1. Excelente post, Sergio. Hay cosas que no cambian, porque esperamos "el cambio desde dentro". Y "los de dentro" están demasiado acomodados a lo de siempre como para que algo cambie. Sobre el particular, algo escribí hace poco, que lo pongo aquí http://federicorelimpio.com/problema-leve-mortal/

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    1. Magnifico post Federico que describe mucho mejor que yo la realidad del trabajo MIR ante el cual los que ya pasamos por ahi seguimos considerando que ahora os toca a vosotros pasar por las humillaciones y angustias por las que pasamos nosotros. Pero que ya hemos olvidado esencialmente porque no nos volverán a pasar. Que triste

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  2. Anecdóticamente, recuerdo (hace de esto unos 40 años) ver casi temblar a un R1 de Pediatría al tener que llamar, no al adjunto, sino a su R3. Según parece, todo sigue igual a pesar de que estamos en época de Medicina defensiva.
    Creo que hay dos posiciones con especto a los MIR:
    1) La que no cambia o más bien empeora: considerarlos mano de obra obediente por parte de sus propios compañeros que ya son adjuntos.
    2) La que identifica el período MIR con una situación estrictamente laboral en vez de hacerlo con un período de formación remunerada. Esta actitud parece la que tiene la Administración pero, a la vez, parece que es asumida también por no pocos médicos que hacen más de un MIR precisamente por eso, por ver en él una "salida" en vez de la entrada que debiera ser y que la Administración debiera apoyar.
    Vaya, pues, mi apoyo a los residentes de Granada, cuya postura debiera ser adoptada por los de otros muchos lugares de España.
    Un abrazo,
    Javier

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    1. Nil gracias de nuevo por tu imprescindible comentario Javier. Señalas un aspecto que pasa desapercibido siempre. El que somos los propios médicos los que aceptamos y fomentamos el modelo que una vez sufrimos esencialmente porque aligera nuestra carga de trabajo
      Muestra es el nulo apoyo que reciben de los que deberian estar detras de ellos respaldándolos
      Un abrazo

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  3. Comparto vuestra opinión. Pero creo que las Comisiones Nacionales de la Especialidad tienen mucho que decir. Nosotros recurrimos en 1986 a Martín Zurro, de Medicina de Familia, dejo el hospital nuestro un año sin residentes de Familia.
    Ana Guerra Merino

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    1. Otros de los actores clave que parecen más interesados en mantener el control sobre la especialidad y sus programas que en garantizar que esa formación sea realmente de calidad. Un silencio clamoroso

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  4. Estoy de acuerdo con el post. Los residentes han sido y siguen siendo en muchos casos mano de obra barata. yo mismo he visto y vivido casos inadmisibles. La soledad de algunos/as de ellos es tremenda en algunas guardias . Me imagino que en Granada después del desastre organizado será peor.

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    1. Desde luego el desastre organizativo que vive Granada desde hace años agrava aun más el problema.

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