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domingo, 21 de mayo de 2017

La carcoma



“El gobierno de España es el más perfecto que pudieron imaginar los antiguos legisladores, pero la corrupción de los tiempo ha ido llenándolo de abusos. Desde el pobre hasta el rico, todo el mundo consume y devora la hacienda del rey: los unos, a pequeños bocados; la nobleza a boca llena; y en cuanto a los grandes en cantidades fabulosas…Hay muchos que piensan que se trata en verdad de un milagro el que la Monarquía continúe manteniéndose”
Giovanni Cornaro, embajador de Venecia en Madrid. 1681-1682

En el genoma de los diversos pueblos que habitan este país sería interesante identificar cual es el gen que codifica las proteínas que determinan “la sed sagrada de Dios” de la que hablaba Adam Smith: esa insaciable codicia, que se acompaña aquí de una indiferencia absoluta del resto de los miembros de la sociedad.
El robo y el despilfarro se encuentran tan adheridos a nuestra piel, que eliminarlos supone dejarnos a la intemperie. En Por qué fracasan las naciones ( Why nations fail) Acemoglu y Robinson diferencian entre instituciones políticas y económicas extractivas e inclusivas, siendo característica diferencial de las primeras la “concentración del poder en manos de unos pocos, quienes tendrán incentivos para mantener y desarrollar instituciones económicas extractivas en beneficio propio y utilizar los recursos que obtengan para consolidar su control del poder político”. El desfile continuado y permanente ante los tribunales  de los que han dirigido los gobiernos de las comunidades autónomas más pobladas de nuestro país en las últimas décadas, pone de manifiesto hasta qué punto se siguen cumpliendo en nuestro caso los fundamentos teóricos del libro de ambos historiadores de Harvard, los que también señalaba hace cuatro siglos el embajador de Venecia.
La característica diferencial de las instituciones económicas extractivas es la de “extraer rentas y riqueza de un subconjunto de la sociedad para beneficiar a un subconjunto distinto”: aprovechar lo que es de todos en beneficio de unos pocos, ya sea uno mismo o el partido al que se pertenece.
Además de la “extracción” la otra característica que ha definido nuestro comportamiento histórico ha sido el despilfarro: como describe con claridad David Landes en “La riqueza y pobreza de las naciones” la enorme riqueza que España había “extraído” de América optó por gastarlas en lugar de invertirla: malgastada en guerras interminables y absurdas, en lujos innecesarios y estúpidos.Sin embargo como señala Landes “la riqueza nunca reemplazará al trabajo, ni las riquezas a los ingresos”.
El sistema nacional de salud se encamina a una reducción progresiva de su financiamiento, marcándose como objetivo reducir el gasto sanitario público a solo el 5.5% al acabar la década. Y mientras tanto el insuficiente presupuesto existente se gasta de forma más que discutible: por ejemplo en Andalucía se destinarán al menos 8 millones de euros a las inversiones derivadas del proceso de “desfusión hospitalaria” tras haber invertido previamente una cantidad de varios cientos de millones de euros en el proceso de fusión: a este proceso la persona que decidió dicho proceso de fusión denomina “repensar de manera continua los modelos”.
Sin embargo se desconoce si el coste que supone este proceso de ida y vuelta procederá de una fuente extraordinaria o de las partidas destinadas a otras prioridades sanitarias “menos importantes” cuando se trata de “dar respuesta a las necesidades de la ciudadanía”.
No por casualidad el grupo de informadores clave que reunieron Peiró, Artells, y Meneu identificaron como primera prioridad para mejorar la eficiencia del Sistema Nacional de Salud el control de la corrupción y la partitocracia: han pasado siete años de aquel informe y no se ha producido ningún avance.
Solo admitiendo que la corrupción y el despilfarro son rasgos endémicos y genético puede entenderse que el descubrimiento de tales conductas nunca tenga coste para sus responsables: que a pesar de existir sospechas de que el partido en el gobierno pudiera haberse comportado como una organización criminal  se facilitara su mantenimiento en el poder, o que descubriéndose nuevos indicios sobre ello no se encuentren razones suficientes para buscar su sustitución. Pero aún más demoledor es el hecho de que unos días después de ingresar en prisión el expresidente de la Comunidad de Madrid, su partido seguía siendo el partido con mayor intención de voto en la misma.
En uno de los institutos de Granada, el profesor de la asignatura de Ética informa a sus alumnos de que su asignatura no es de las importantes, por lo que no deberán preocuparse por la nota al no incluirse de cara a los exámenes de selectividad. Ante esta valoración de lo ético es muy posible que el milagro español que citaba Cornaro , la capacidad de seguir existiendo a pesar de nuestra capacidad de devorar lo público, se seguirá produciendo dentro de otros cinco siglos.

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