martes, 31 de mayo de 2011

Es una cuestión de tiempo

En terapia ( In treatment) es una magnífica serie de televisión de la HBO americana ( la misma que produjo  Los Soprano o The Wire) que por supuesto, nunca será emitida por ninguna televisión española en horario de máxima audiencia, porque tendría el peligro de estimular la inteligencia de la gente. Fue producida por el actor Mark Wahlberg , y dirigida por Rodrigo García ( hijo de Gabriel García Márquez y director de películas como Cosas que diría con solo mirarla). No es preciso mucho dinero cuando se tiene talento: En terapia es una serie de muy bajo presupuesto, rodada en apenas una habitación ( la consulta de un psicoanalista), y protagonizada por media docena de actores. En ella se puede asistir a las sesiones del psicoanalista Paul Weston (Gabriel Byrne), quien recibe un paciente cada día, de lunes a jueves. El viernes el paciente es él.
El único instrumento del Dr Weston es el viejo arte de la escucha.  Por supuesto, no es equiparable el trabajo de un psicoanalista al de un médico, pero hubo un tiempo en que también para los médicos aquel fue un arte necesario. Hoy por el contrario parece que ya no lo es, instrumento en franca retirada, sustituido por las brillantes nuevas tecnologías diagnósticas, ante las que nos comportamos como los nativos frente a las baratijas de colores que ofrecían los codiciosos conquistadores europeos.
Hace unas semanas Wendy Levinson y Philip Pizzo , dos médicos de las universidades de Toronto y Stanford respectivamente, publicaban una reflexión sobre este tema, (absolutamente menospreciado por las “prestigiosas” revistas españolas), en JAMA:   Patient-Physician Communication. It’s about time. Como señala en la entrevista la primera autora, el énfasis está en el subtítulo: “ Esto va de tiempo”.
Hay evidencias apabullantes sobre los graves riesgos que implica para la seguridad del paciente la ausencia de tiempo suficiente de atención. También hay evidencias robustas sobre los beneficios de una buena comunicación con el paciente, no solo respecto a su satisfacción con la atención recibida (que también) sino en relación con los resultados clínicos. Sin embargo nadie parece poner el foco en este humilde instrumento llamado “escucha”. Como señalan Levinson y Pizzo, la escucha activa requiere que los médicos escuchen profundamente a los pacientes contar la historia de sus padecimientos y como les afectan. Y eso requiere tiempo. Sin embargo las autoridades sanitarias, sus gestores e incluso una parte significativa de los propios profesionales, han ignorado este planteamiento esencial, considerando que el exceso de presión asistencial es solamente un problema de eficiencia en la gestión de la consulta. Han conseguido que la carga de la prueba pase al médico: si uno tiene muchos pacientes debe ser porque “gestiona” mal la consulta: porque no es capaz de solucionar los problemas de un paciente en cinco minutos, porque maneja mal su incertidumbre, porque no evita la hiperfrecuentación de los más asiduos…
Atender enfermos no es aumentar la producción de magdalenas a base de meter más bollos en los paquetes. Atender pocos pacientes en la consulta privada es señal de distinción; en la pública es muestra de ineficiencia.
Como siempre todos tenemos nuestra parte de responsabilidad. Hemos creado un sistema en que los alumnos con mejores notas en el bachillerato son los elegidos para hacer medicina, sin tener para nada en cuenta su capacidad para hablar y escuchar a gente enferma. La comunicación no está presente en el currículo de la carrera, y las especialidades más deseadas en la selección del MIR son a menudo las más alejadas del contacto real con los pacientes. Hay provincias españolas en que los médicos ven  cincuenta pacientes al día de media, algo absolutamente impensable en cualquier país civilizado. Se ha primado la cantidad (propia de industrias dedicadas a la producción de automóviles) sobre la calidad de la atención prestada.Tal vez porque viendo tan mal a los pacientes tenemos la excusa de no poderlos escuchar. Y escuchar, siempre ha sido un trabajo sumamente complejo. Mucho más que interpretar una resonancia.

15 comentarios:

  1. Magnífico texto, como es habitual.

    ResponderEliminar
  2. Genial, Sergio. Hace tiempo que devoré los capítulos de En Terapia. Sigo deslumbrado por la interpretación de Paul (Gabriel). Esa manera de escuchar.
    Les recomiendo encarecidamente esta serie a mis residentes que necesitan mucha formación en comunicación con el paciente.
    Pd : el director es Rodrigo García

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias a los dos.
    Y corregida la errata
    saludos afectuosos

    ResponderEliminar
  4. Lo primero felicitarte por la entrada y por el blog, que sigo asiduamente desde hace un tiempo.
    Realmente es una bobada, el texto es estupendo y coincido plenamente con lo que cuentas, como suele sucederme, pero "it's about time" es una expresion inglesa que se traduce mas bien por "ya es hora" o "ya va siendo hora" o similar (de mejorar la comunicacion, o de tomarsela en serio, se entiende), ademas de querer decir literalmente "esto es una cuestion de tiempo", como traduces tambien acertadamente.
    El significado depende del contexto, pero creo que en este caso se refiere al primero, sobre todo porque es una frase hecha, intercambiable con "its high time" y demas.
    Bueno, lo dicho, es una minucia, pero en entradas tan cuidadas como las tuyas me ha dado un ataque de frikismo y no he podido evitarlo.
    pd. que gran serie "en terapia", unica en su especie...

    ResponderEliminar
  5. Muchas gracias Andrés.
    Tienes toda la razón con la traducción. Es cierto que it's about time se traduce casi siempre por Ya era hora.Mis disculpas.
    Pero me permití la licencia de titular el post como es una cestón de tiempo precisamente porque creo que esa es la clave de la cuestión, como bien señalan los auotres del comentario en el JAMA. para escuchar se necesita tiempo. Con consultas de cinco minutos poco se puede hacer, aunque también sea cierto que hay muchos encuentros a lo largo del año para atender al mismo paciente. Pero el problema concreto, en el momento determinado en qeu se produce no puede ser entendido, comprendido y atendido sin tiempo.
    Muchas gracias en cualquier caso por uan precisión tan oportuna
    Un saludo cordial

    ResponderEliminar
  6. Un hombre se enamora a través de sus ojos, una mujer a través de sus oidos (Woosrow Wyatt).

    Los médicos, sobre todo los médicos de familia (y no digamos las médicas de familia), fundamentan su trabajo, igual que la mujer enamorada de Wyatt, en la escucha. No importa tanto el impacto objetivo, visual y directo, sino la reflexión que acontece tras una comunicación e intercambio verbal.

    Nada ha podido sustituir a la escucha como fuente principal de información para los médicos. Nada puede sustituir al tiempo como herramienta imprescindible para la escucha.

    miguel melguizo jiménez

    ResponderEliminar
  7. Es muy dificil decirlo mejor Miguel. Creo que habria que invertir los términos: tu comentario debería ser el post y el post el comentario
    Muchas gracias

    ResponderEliminar
  8. Estoy totalmente de acuerdo en la importancia de la comunicación medico-paciente, es un tema en el que vengo trabajando desde hace unos años, por interés personal, y te comentaría que al final el domino de la comunicación aprendiendo entrevista clínica, y parte de ese aprendizaje el manejo de la escucha activa, acaba mejorando la resolución de las consultas y ahorrando tiempo, es paradójico al principio que “dejando hablar” y aprendiendo a escuchar se economice tiempo, pero así es. Últimamente he estado viendo muchos compañeros trabajando en sus consultas, y en general los médicos de familia solemos “escuchar” bastante bien, definitivamente, mucho mejor, que la mayoría de los compañeros de otras especialidades.
    Un abrazo, y enhorabuena por el post
    Manuel Batalla. “Docencia Rafalafena”

    ResponderEliminar
  9. Otro post magnífico. Cuánto gasto estúpido se evitaría escuchando, pero, sobre todo, cuanto sufrimiento. En cierto modo, el psicoanálisis es escucharse a través de otro, escuchar lo que siempre se oyó, repetitivamente, lo que siempre marcó pautas, y a lo que nunca se atendió, porque no se suele afrontar lo propio.
    Conocemos las consecuencias de la sordera a la que se ve abocada la práctica médica, una sordera enmarcada en el registro de la incomunicación generalizada que pretende sustituirse por la falsa medida.
    Éste es uno de los posts que más me han gustado de este estupendo blog. Enhorabuena por saber resaltar tan bien lo esencial.
    Un afectuoso saludo

    ResponderEliminar
  10. Muchísimas gracias a los dos, a Manuel y a Javier.
    El magnífico debate generado es para mi una magnífica noticia. La de que existe mucha mayor sensibilidad de lo que creemos por este tema, que aunque no salga en los suplementos dominicales ay muchos profesionales trabajando silenciosamente y son plenamente conscientes de lo importante que es escuchar. Los enormes beneficios que produce. Sin aparatos, ni fármacos, ni tecnología de última generación.
    Es preciso una campaña contra este tipo de "sordera" como tan brillantemente señala Javier.
    Sordera de los que no aplican la escucha,y sordera de lo que hacen oidos sordos desde sus despachos y periódicos , a la importancia de esta habilidad preciosa
    Muchas gracias
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  11. Magnifico post Sergio. Tuve la suerte hace años de tenerte de profesor. Las palabras son la intimidad del hombre. El que cuida a las palabras, cuida a las personas. El mediocre desprecia las palabras, sólo le gustan las suyas. Hay tanto responsable mediocre.
    No conozco la serie pero haré por verla.
    Un saludo desde la trinchera, tengo suerte de ver 50 pacientes al día.

    Joseantonio Trujillo
    www.max-trujillo.blogspot.com

    ResponderEliminar
  12. Muchas gracias por tus palabras Jose Antonio.
    Claro que recuerdo aquellos años estupendos y los buenos ratos compartidos
    Veo que sigues al pie del cañón. Recuerdo tu preopucación por los pequeños detalles, la importancia de hacer las consultas un espacio propio. Seguiremos en contacto
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  13. He tenido la desgracia esta pasada semana de comprobar en carne propia (en la de mi padre para ser exactos) el resultado del abuso de las tecnologías y de la capacidad de escucha y empatía de un hospital de mi comunidad.
    He tenido que oír que mi padre estaba bien porque su saturación de oxigeno era correcta, menospreciando el estado clínico del paciente y por supuesto la información que yo le estaba proporcionando sobre la frecuencia respiratoria que tenia y los diferentes tipos de tiraje que presentaba. Debido a su buen estado según las maquinitas se le sometió a otra prueba para llegar a un diagnostico exacto de su patología (una broncoscopia), el problema es que su buen estado no le permitió superarla y murió tras su realización.
    Cuando ya nada tenia remedio le dije a la medico que le atendió que probablemente estaba prestando tanta atención a las pruebas que se había olvidado de mirar y escuchar a los pacientes.
    Tuvieron a bien informarme de que ese hospital había recibido el pasado año un premio a su gestión, y en ese momento pensé que en sanidad estamos perdiendo el norte cuando nuestra buena valoración depende del dinero que gastamos y no en la buena o mala atención, tanto profesional como humana, que prestamos a los pacientes.

    ResponderEliminar
  14. Lo siento mucho Carmen. Comentarios como el tuyo le dejan a uno sin palabras. Uno puede imaginar el dolor, pero nunca es igual que padecerlo.
    Por eso es aún más admirable que seas capaz de analizar el problema con tanta claridad.
    Ls cifras eran correctas, luego el paciente tenía que estar bien. Algo por desgracia cada vez más frecuente en los hospitales. Recuerdo la muerte del padre de una buena amiga: los otorrinos habían hecho todo lo que tenían que hacer con el paciente, si no iba bien ya no era asunto suyo.
    Nunca olvidaré la primera esnseñanza de R1 en la urgencia por una adjunta excepcional del ramón y Cajal: "fíjate en el aspceto , en si tiene mala pinta, por muy bien que esté la placa o la analítica". Observar, escuchar....mucho más contundentes y efectivas que ninguna exploración.
    Lo último que comentas es un escándalo: ¿Sabe alguien para qué están sirviendo modelos de acreditación, sistemas de calidad, agencias de acreditación? Fuera de España hay evidencia desde el JAMA al NEJM. Lo hemos comentado aquí. Pero los calidólogos no escuchan. Comentarios como el tuyo hacen que esto merezca la pena.
    Un fuerte abrazo. Y muchas gracias.¡Ánimo¡

    ResponderEliminar