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domingo, 12 de diciembre de 2010

¿El Ojo Rojo de Sauron?

Un Anillo para gobernarlos a todos. 
Un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos

y atarlos en las tinieblas
en la Tierra de Mordor

donde se extienden las Sombras.
El Señor de los Anillos. JRR Tolkien.

El pasado 7 de noviembre, comprobé con perplejidad que la emisora menos vaticanista sobre el papel (cadena SER) dedicaba más de una hora a la retransmisión en directo del espectáculo ofrecido por Ratzinger , algo que no hizo en cambio con el último concierto de U2 en Sevilla (para predicadores prefiero, sin duda, a Bono "el listo"). Quise enviar mi modesta protesta, esa que sabes que nunca se publicará, pero que tranquiliza la conciencia. Mi sorpresa fue que el mediador entre la cadena SER y yo para este tipo de intervenciones es…Facebook.Si no me identifico como usuario de Facebook, no opino.
Apenas hay programa ya de radio o televisión que no tenga “su Facebook” como plataforma de interacción. Y en el entorno sanitario la penetración de Facebook es también creciente: en el estudio que hizo nuestro grupo de Internet y Salud, dirigido por Clara Bermudez, Facebook era el segundo recurso más empleado por los hospitales españoles, solo superado por disponer de una propia página web.
Hace unas semanas acudí a la fiesta de cumpleaños de un viejo amigo (por edad y antigüedad de la amistad). Alguien en un momento dado hace una foto al grupo del que formo parte. Semanas después compruebo que está colgada en el muro de Facebook de un tercero. No era una foto comprometedora (afortunadamente), pero no tengo claro que quiera que fotos que pertenecen a mi vida personal, sean de conocimiento y dominio público.
Podrá argumentarse que son los inconvenientes que hay que pagar por disfrutar de las innumerables ventajas de los instrumentos de lo que se dio en llamar la web 2.0. Pero ese tipo de “peajes” no lo pago con Blogger,Twitter o Gmail. Que cualquiera pueda dar difusión generalizada a información que no solo le afecta a él.
Más de 500 millones de personas tienen perfil en Facebook. A pesar de la explosión de su uso en América y más recientemente en Europa es Asia el continente que está experimentando un crecimiento más brutal en el último año. En Estados Unidos al menos los usuarios de Facebook  dedican a éste al menos 15 minutos diarios; más que a Google. No es de extrañar entonces que ,para algunos, Facebook no solo acabará a muy corto plazo siendo bastante más grande que Google, sino que “Facebook será LA Red”.
Es conocido que tanto empresas como escuelas universitarias usan ocasionalmente las consultas al Facebook de los candidatos para la toma de decisiones en los procesos de selección, consecuencias no precisamente favorables para algunos de ellos. Hace una semanas hablábamos del interesante trabajo de McDonald y colaboradores en Medical Education en el que un tercio de los médicos estudiados en Nueva Zelanda, con perfil en Factbook, tenían accesible en éste información comprometedora para su imagen ante cualquier usuario que visitara su página ( incluidos, lógicamente, sus pacientes).
Muchos interrogantes que causan tanta inquietud como desconfianza. Me preocupa que Sauron sepa permanentemente lo que hacemos. Pero más aún, que a la Tierra Media no parezca importarle mucho.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Si bebes, no twitees

Brian Vartabedian es pediatra digestivo en el Hospital infantil de Tejas. Es también el autor de uno de los blogs de mayor seguimiento en Estados Unidos, 33 charts.
En su blog publica, de vez en cuando, recomendaciones esquemáticas sobre diferentes aspectos relativos al uso de las redes sociales. Hace unos días, por ejemplo, escribía sobre las maneras de mantener una conducta lo más profesional posible en estos entornos: recordar que todo el mundo puede estar observando lo que escribes ( colgas, pacientes, jefes, hasta madres ) es una de ellas. Y por ello pensar con detenimiento lo que se escribe , huyendo de los impulsos viscerales puede ser útil; como él dice, después de beber no conviene twitear: a la mañana siguiente puedes arrepentirte de lo escrito.
Pueden parecer exageraciones gringas, pero ya comentamos hace apenas dos meses el interesante trabajo aparecido en Medical Education , en el que se encuestaba a 338 médicos neozelandeses recién licenciados, de los cuales el 65% poseían perfil de Facebook, un cuarto de los cuales no utilizaban las condiciones de privacidad establecidas, con lo que permitían el acceso a cualquier persona, de información privada de los médicos encuestados, no siempre la más recomendable ( por ejemplo, fotografías personales  bebiendo alegremente o en ocasiones alegremente borrachos), cuando no francamente comprometedora ( como la de unos tipos que formaban parte de una curiosa sociedad llamada “ Pervertidos Unidos”).
Hace poco más de un año también comentamos  otro interesante trabajo del Canadian Medical Association Journal en el que se alertaba sobre los peligros que podía tener para el mantenimiento de la confidencialidad ( y con ello de la confianza entre médicos y pacientes) ,la publicación de experiencias clínicas demasiado explícitas y que podrían permitir conocer la identidad de determinados pacientes.
Hace un par de días, el propio Vartabedian recomendaba seguir ciertas rutinas para no acabar engullido por las redes sociales, limitando el tiempo de uso a solo 30 minutos al día , mediante la inevitable renuncia a seguir todos los estímulos que pasan por nuestra puerta virtual. En su propuesta incluía meter en tu reader un número muy limitado de blogs de máxima confianza ( 5 , como mucho 10), seguir a solo a 50( máximo 100) tipos inteligentes en Twitter, escribir post de menos de 250 palabras ( yo ya me he pasado), utilizar Cinchcast ( que permite hacer micropodcasting de 5 minutos) y, por supuesto actualizar tu Facebook en caso de que lo tengas.
Posiblemente no seamos conscientes,todo lo que sería deseable, de lo que escribimos  Pero tal vez lo seamos aún menos de lo que tan alegremente mostramos y tal vez no quisiéramos.