jueves, 24 de septiembre de 2020

Urge una Evaluación externa independiente de la gestión de la pandemia


 

En  la indescriptible comparecencia al alimón celebrada entre el presidente del gobierno de España y la presidenta de la Comunidad de Madrid (cuya puesta en escena fue digna de las más excéntricas cumbres entre Trump y Kim Jong-Un), Carlos Cue del diario El Pais, formuló a ambas autoridades la pregunta clave: …” España es la peor cifra de Europa y Madrid la peor cifra de España; le quería preguntar a los dos presidentes, ¿qué ha hecho mal España y a la presidenta en particular , ¿qué ha hecho mal Madrid?

Ambos estadistas emplearon más de diez minutos en responder a una pregunta muy concreta, aunque su contenido apenas se aproximaba a lo que el periodista preguntó; lo más aproximado fue ésto:

“Que se ha hecho bien, que se ha hecho mal…-respondió el presidente del gobierno- (silencio prolongado)…mire si algo hemos aprendido en esta pandemia y a lo largo de estas semanas es que todos los países y todos los gobiernos ( ya sea un gobierno municipal, autonómico,o nacional) tenemos que ser lo suficientemente humildes como para ser conscientes de que solamente se va a vencer definitivamente al virus cuando la ciencia nos de una respuesta en forma de vacuna o de remedio terapéutico y que hasta entonces lo que tenemos que hacer es trabajar todos unidos, codo con codo….Es verdad que hay algunos países como es España como es Francia que están subiendo la curva mucho más rápido que otros países; si comparamos esta curva con la del mes de marzo vemos que hay grandes diferencias, que dicen mucho de la respuesta de os profesionales sanitarios y también del conjunto de instituciones. Antes detectábamos uno de cada diez, ahora seis de cada diez. En definitiva, no hay soluciones mágicas para vencer al virus”. La presidenta de la Comunidad de Madrid por su parte añadió: “yo creo que el principal error es la confianza por parte de todos, que está dando verdaderos sustos a otros países que incluso en la primera etapa no tenían apenas problemas; de este virus no sabíamos nada, vino sin instrucciones. No se puede comparar Madrid con ninguna otra comunidad autónoma. Madrid es España dentro de España”.

En definitiva, del “abandono de toda esperanza” que supone el saber que hasta disponer de vacuna o remedio no vamos a levantar cabeza, a la trágica noticia de que el virus llegó sin manual de instrucciones. Ni una sola hipótesis que explique por qué un país  que implanta las medidas más restrictivas, tiene el mayor número de casos en Europa ( en números absolutos y en tasa por millón); por qué obligando a usar mascarilla hasta en el monte más lejano crecen exponencialmente los casos; por qué tenemos la mayor tasa demuerte por millón sólo por detrás de Perú y Bélgica ( excluyendo los incomparables San Marino y Andorra); por qué nuestra forma de vida y de reunirnos es mucho más contagiosa que la de italianos, portugueses o griegos que comparten nuestra forma de vida mediterránea. Que es lo que hemos hecho para que nuestros vecinos portugueses, con un sistema sanitario que no presumía de ser el mejor del mundo, y una población tan envejecida como la nuestra, tenga la mitad de infectados y un tercio de muertos por millón haciendo similar número de test por millón.

Hace casi dos meses publicamos una carta en Lancet solicitando una evaluación externa realmente independiente sobre la gestión del gobierno central y de las comunidades autónomas respecto a la gestión realizada de la pandemia en España. No hubo respuesta alguna de carácter oficial, más allá de los recelos del Director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) quien  consideraba entonces que había de buscarse “el momento adecuado, las características adecuadas del grupo de expertos que van a evaluar y definir los términos de referencia de la evaluación”.

Esta semana publicamos de nuevo en Lancet Public Health una segunda carta reiterando la urgencia de dicha evaluación habida cuenta de la evolución (cada vez más preocupante) de la pandemia en España. Evaluación que debería gozar de un amplio grado de consenso político y del compromiso de corregir errores y aplicar las recomendaciones que pudieran establecerse. Preguntado al respecto el Ministrode Sanidad en estos dos últimos días, respondió en los mismos términos que su subordinado había expresado 7 semanas antes: hay que analizar cómo, cuándo y quién ha de realizar la evaluación, pero todavía lo que hay que hacer es combatir al virus y no evaluar”.

Curiosa estrategia basada en seguir haciendo lo que ha demostrado ser claramente insuficiente, cuando no inadecuado. Sensatas palabras si los que han de combatir el virus son los mismos que han de evaluar, los que han de recabar la información coinciden con los que han de tratar a los enfermos. Pero no es así. Sólo se pretende analizar por qué nos va tan mal.

Hace ya mucho tiempo que la clase política perdió su crédito; creen que coloridas banderas, trajes de marca y asesores de comunicación son suficientes para transformar la realidad. Hace tiempo que desprecian a los medios de comunicación (no respondiendo a lo que se pregunta), a la sociedad (a la que no rinden cuentas) y, lo que es mucho peor, a los afectados y sus familias.

Su responsabilidad sobre lo ocurrido en primavera podría tener el atenuante de lo imprevisto, del desconocimiento de la amenaza a la que se enfrentaban. Cuando la propia Organización Mundial de la Salud se comprometió hace meses a evaluar su desempeño, que uno de los países con peores datos del mundo se niegue a hacerlo y a aprender de lo sucedido  no tiene justificación alguna.

Urge una evaluación externa independiente de la gestión de la pandemia. El error de no haberla hecho ya lo estamos pagando.


 

domingo, 13 de septiembre de 2020

La "Nueva normalidad" (XII): los grandes estadistas


Una de las favorables consecuencias de la pandemia ha sido sin duda el poder comprobar que un fenómeno de estas características se ha producido afortunadamente con la mejor colección de estadistas que nunca tuvo España: una especie de Dream Team de la alta política. Por ejemplo el Alcalde Presidente del municipio de Albolote, en un arranque de lucidez inusual entre sus colegas instó al municipio al llamado confinamiento voluntario, dando ejemplo con una medida ejemplar: precintar todos los parques infantiles vía su implacable policía local, a los que miran con tristeza esas hordas infantiles que van desperdigando la enfermedad sin escrúpulo alguno, dada su inconsciencia; hay que ser muy valiente para no transigir a esas miradas aparentemente cándidas de esos reservorios infantiles que te aumentan la tasa a la menor ocasión.

Un poco más al norte los Tweedledee y Tweedledum de la política española ( los señores Lambán y Page) han vuelto a superar su record anterior, establecido en aquel cruz de navajas entre Pedro Sánchez y Susana Díaz, en la que donde dijeron Tweedledum dijeron Tweedledee, pasando de escuderos de la segunda a guardia pretoriana del primero, sin apenas despeinarse.

Así,el estadista Lambán ha decidido dar un paso más en la guerra contra el infractor aragonés elevando las penas por no llevar mascarilla hasta los 3.000 euros, y a los que organicen botellones hasta 60.000 euros; es cierto que los emprendedores de botellón, además de difícil identificación, rara vez disponen de semejante patrimonio, pero la lección de gestión epidemiológica que este prócer da al resto de Europa ( donde la mascarilla sigue asombrosamente sin ser obligatoria en todo momento en la mayor parte de los países) es digna de encomio. Lástima que no esté al mando de la Comisión Europea tan distinguido estadista, ya que de ser así podría imponer multas masivas a la díscola población portuguesa que ,si bien es cierto que han controlado la pandemia bastante mejor que España, siguen dando a sus ciudadanos beneficios de libertad individual que no tienen justificación en estos tiempos que corren.

Tweedledum por su parte demostró recientemente su valentía al poner el dedo en la llaga de la verdadera causa del incremento de casos en su comunidad: que no es, por supuesto ni la ausencia de una estrategia de identificación de casos y contactos adecuada, ni la falta de rastreadores, ni el desmoronamiento absoluto de la Atención Primaria sobre el que se desgañita cada día Raul Calvo. Viendo lo que nadie ve,el señor García-Page afirmó:” el 80% de los casos que nos han llegado vinieron de la bomba radioactiva vírica que se plantó en Madrid”. Hipótesis que ya está tardando la OMS, Oxford y el CDC en investigar al postular por vez primera un origen radioactivo a la pandemia. A diferencia de Tweedledee que castiga a los locales, Tweedledum los exculpa completamente, víctimas inocentes de los intentos agresivos de los temidos madrileños, neutrones infecciosos de escasos escrúpulos. La teoría de que es el de fuera el culpable, y no el indígena goza de bastante aceptación: así un poco más al sur, su presidente inculpa a turistas y migrantes de las malas cifras de Andalucía que, sin embargo, siguen siendo bastante buenas según afirman en las comparecencias ante los medios. Con un listón tan alto era difícil superar el record nacional o por supuesto el record mundial que hasta el momento mantenía el presidente Trump con sus exhortaciones a beber lejía. Pero una generación única en nuestra historia lo ha conseguido. La presidenta de la comunidad de Madrid, justificó el retraso en la realización de PCRs con una explicación que aún está siendo investigada por los físicos que investigan paralelamente la enorme onda gravitacional que no debería existir, dada la posible relación entre ambos fenómenos. Por su interés, reproducimos textualmente la declaración de la presidenta de la Comunidad de Madrid: “A ver, eso no es la tónica general y pido disculpas por ello, pero tienen que entender que tenemos que volver al colegio, reactivar la economía, la gente volver, tiene que estar todo abierto... Pero si cancelas un espectáculo, claro, es evidente que es bueno para evitar un rebrote pero hundes económicamente. Entonces, ahora mismo, sé que va a ser mucho reivindicativo, hay mucha incertidumbre, pero tenemos que remar todos a favor. Somos el motor de España. Madrid es España: Madrid somos manchegos, somos gallegos. Es la confluencia, la unión de todos los españoles que viven a vivir y a trabajar aquí”.

Madrid somos manchegos…¿Qué broma es ésta? Estas declaraciones apoyan firmemente la teoría  de Tweedledum la bomba radiactiva vírica.

Así es España. El mejor ejemplo de buenas prácticas en la mayor pandemia ( hasta la fecha) del siglo XXI.

lunes, 31 de agosto de 2020

Un país indecente


 Aunque la oficina abre a las 9 y solo permiten la entrada con cita previa, desde las 8 de la mañana hay gente haciendo cola. El policía que custodia férreamente la entrada despeja sin miramientos a los demandantes; pero aunque no deja pasar a nadie sin el salvoconducto correspondiente, raciona su condescendencia en función del perfil del extranjero: con algunos hay hasta cierta amabilidad que desaparece radicalmente si el individuo es de otro color, no entiende, persevera o muestra desesperación. La mayor parte de ellos solicitan angustiados una cita para imprimir simplemente sus huellas, proceso que si ya de por si presentaba una demora inaceptable, sin el confinamiento, con éste se ha convertido en una quimera. Han pasado ya varios meses del levantamiento de la cuarentena pero sigue sin ser posible acceder a una cita. Un día el policía de la puerta de Extranjería les dio el soplo de que lo intentaran a las 2 o las 3 de la madrugada; no saben si se agotó en seguida o simplemente fue un artilugio del agente para quitárselos de encima. Otro día el consejo fue el de hacerlo a las 9 de la mañana de cada viernes. Algunos afortunados consiguieron así su cita pero otros veteranos miembros de la cola cuentan que llevan semanas intentándolo cada viernes sin éxito: a muchos les escupe el sistema ( en el doble sentido de la palabra); otros , más ilustrados, cuentan que es más fácil conseguir una entrada de Coldplay o de los Stones que pillar alguna de las citas que el gobierno otorga como migajas.

La cita previa era a las 10 pero son las 10.50 y sigue en la cola; cuando por fin pasa tras el chequeo preceptivo del agente observa con sorpresa que le dan un nuevo número para otra cita, convirtiendo el supuesto sistema de cita previa en una mofa. Los afortunados que entraron en la oficina llevan una hora y media de retraso de media; algunas personas mayores solicitan ir al baño pero no hay baño abierto para los extranjeros. Cabe suponer que los funcionarios de extranjería dispondrán de baño propio por lo que sólo caben dos interpretaciones, habida cuenta de que algún servicio de limpieza ha de limpiar la oficina: o bien las autoridades consideran que los extranjeros no necesitan orinar, o bien es que creen que la covid-19 se transmite mucho más entre esta chusma. Una señora mayor, de origen asiático, insiste en que ella sacó una cita para toma de huellas; la funcionaria de turno, inflexible en el ejercicio de su deber, corrobora con satisfacción que se ha equivocado, que lo que sacó fue una cita de asignación de NIE y no de huellas, y que debe pedir otra cita para otro día; las protestas de la señora duran lo que tarda el policía en echarle a la calle. El presunto cargo de conciencia de la funcionaria le empuja a decir a los extranjeros que esperan en la oficina que no es culpa suya, que hay que pedir bien las citas porque si no aquello sería un caos.

Cuando por fin alcanza a llegar a la mesa, la extranjera ruega al funcionario de turno que le permita tomar también las huellas de su hija, que espera fuera con su padre ante la cerrazón del policía a facilitar el paso a la niña. El funcionario, que ha estado más de 45 minutos ausente ( los extranjeros son extranjeros pero no tontos y observan las salidas y entradas), le dice que no se pueden hacer excepciones. La extranjera insiste ante la imposibilidad de conseguir una cita, pero el hombre estricto la tranquiliza con una humanidad inusitada: no tiene por qué preocuparse porque en septiembre vuelven muchos de sus compañeros de vacaciones y habrá más citas.

Al salir de la oficina, dos horas y media más tarde de la hora prevista, la extranjera se acerca al bar de enfrente a tomar un café: junto a él un negocio publicita en un cartel en la vía pública sus servicios ( ver foto): además de fotocopias,fotos y recargos, se ofrecen sin complejos citas de extranjería y toma de huellas.Por curiosidad entra y pregunta como es el servicio de cita: sencillo, se pagan 100 euros y se consigue inmediatamente la cita Apenas a cincuenta metros de donde el policía estricto despeja la entrada de molestos migrantes.

El país en que este curioso incidente ocurre no es uno de los que España cataloga despecctivamente como "países bananeros". Es la propia España y la ciudad en que ocurre Granada. Cuando un negocio se atreve a ofrecer entre su cartera de servicios, citas de una administración pública por un precio abusivo son evidentes dos cosas: una que el dueño del negocio en cuestión se sabe impune: no se atreve a ofertar venta de cocaína, pero sí de citas de extranjería. La otra consecuencia evidente es que la garantía de obtener cita en cualquier momento, todos los días del años,sólo puede ser posible con la connivencia de algunos de los responsables o funcionarios que participan en la gestión de esa cita, y que permiten que el respetable negocio logre lo que para un extranjero es casi imposible.

El problema de las citas para extranjeros, migrantes y refugiados ha sido denunciado ante el defensor del pueblo y recogido por diversos medios de comunicación. A los responsables de los ministerios de Interior y Administraciones Públicas les trae al pairo. España puede seguir presumiendo de que es un país amigo de los migrantes, que trata con amor a sus refugiados, donde todos (y todas) son bienvenidos. Pero sepan ustedes, si leen esto desde cualquier otro lugar que es pura farsa. No es mejor ni peor que otros; es simplemente un país indecente.

viernes, 28 de agosto de 2020

La nueva normalidad (XI): ¿Está el Coronavirus?... ¡Que se ponga¡


“Es el enemigo?¿Ustedes van avanzar mañana?... ¿ A qué hora?....No podría avanzar por la tarde? ...Despues del fútbol... ¿Van a venir muchos?...Bueno nosotros las disparamos y ustedes se las reparten. Ayer estuvo aquí el espía de ustedes, que se llevó los mapas del polvorín, que los traiga que solo tenemos esos”.

Miguel Gila.

Agotadas los argumentos de la primera temporada (“España, el mejor sistema sanitario del mundo”), la prestigiosa productora SI-PRO (Sánchez & Iglesias, Progresistas?a todo ritmo) anuncia la segunda (“ La Ofensiva Total”) para el próximo otoño: pierden protagonismo algunos de los artistas de la primera (la señora Montero) pero mantienen su pujanza caracteres clave como Simón (cuya oscurecimiento a lo Darth Vader merece comentario aparte).

Como anticipo de las excitantes aventuras que nos esperan, el Comandante en Jefe recién incorporado de sus vacaciones y provisto de un buen número de datos, mueve ficha y descoloca a las comunidades autónomas al poner a su disposición el cuerpo de rastreadores del Ejército español, del que no se tenía noticia hasta la fecha. La maniobra es tácticamente impecable: el ciudadano español lleva metido en su RNA mensajero la sumisión a la autoridad y el respeto por el uniforme (ya sea azul,caqui o verde), sobre todo si se adorna con músculos moldeados en gimnasio y tatuajes vistosos. A la propuesta de rastreadores se han apuntado con celeridad diversas comunidades autónomas, que paradójicamente parecían tener perfectamente controlado el proceso de identificación y aislamiento. El Comandante en Jefe siguiendo su costumbre, obvió las menudencias y detalles menores que quedan para el entretenimiento de “los desafectos”. Así desconocemos completamente quienes son esos rastreadores de élite, que perfil profesional tienen ( si tienen alguna cercanía con el mundo sanitario o trabajan en el mantenimiento de angares y tanquetas), que tipo de formación han recibido y durante cuánto tiempo, si tienen capacidades en interpretar los resultados de la PCR ( sean positivos o negativos) o la serología al SARS CoV-2, si están al tanto de los tipos de mascarilla, su fiabilidad y sus efectos adversos, si disponen de información de los beneficios sociales en el caso de estar obligado a mantenerse confinado, si están dotados de habilidad de comunicación que les permitan con sutileza y tacto averiguar la red de contactos visibles y ocultos, legales e ilegales de sus entrevistados, si están al tanto de las herramientas tecnológicas e informáticas para el seguimiento de la infección o si comprenden las dimensiones éticas de su trabajo. Porque como ciudadanos algunos esperamos que sus competencias vayan más allá de la captura, detención y privación de libertad de sus “objetivos”. Queda una menudencia con la que no tiene sentido molestar al Comandante en Jefe: cómo se va a coordinar la información de los pacientes, si los militares van a tener acceso a su historia clínica, y como se va a a mantener en todo momento la confidencialidad de la información, evitando su uso para otros fines.

Publiqué en este blog un comentario sobre cómo recomendaban hacer el proceso clave de identificación de casos y seguimiento de contactos el 14 de mayo en el inicio del desecalamiento. Simplemente resumía lo que venían recomendando agencias internacionales (el ECDC) y los países que más precozmente habían ordenado el proceso. La militarización del proceso, inaudita en Europa, demuestra la incompetencia de las autoridades políticas de este país. No se ha hecho apenas nada, no se ha contratado apenas a nadie, no se ha formado y capacitado a los que debían realizar el proceso, se ha ocultado la información y aún nos extrañamos de las cifras de casos que tenemos, la más alta de Europa con diferencia.

Otro de los mandos del Comandante en Jefe, la señora ministra de Educación, implanta la mascarilla obligatoria en los colegios a partir de los 6 años en el aula, con el aplauso generalizado de todos los gobiernos autonómicos (excepto Euskadi que se abstiene por imperativo legal).Una vez más, se establece la medida más dura de toda Europa, que a diferencia de España limita en su mayor parte la mascarilla en el ámbito educativo a los espacios comunes y a partir de los 12 años. Cuando una criatura de 6 o 7 años se queje de que le pica la cara, cuando se la quite porque tiene la carita empapada de sudor, ¿pondrá el maestro la incidencia en conocimiento del ejército para la inmediata anulación del infractor? ¿Será detenido el profesor por su incompetencia en el control de los reos? Existen muchas dudas respecto al deterioro del proceso de aprendizaje con una mascarilla de por medio, pero ya se sabe que el aprendizaje se sacrifica siempre en las guerras.

Los ejércitos modernos ampliaron sus funciones del simple ejercicio de la defensa y el ataque hasta la derrota total del enemigo a otras más “humanitarias” de apoyo y salvaguarda de la población en situación de catástrofe: terremotos brutales, derrumbamientos descomunales, inundaciones masivas… El creciente papel del ejército en la gestión de la pandemia en España viene a dar a entender que la situación actual en España es de catástrofe, demostrando que el lema de la primera temporada (El mejor sistema sanitario del mundo) era simple y llanamente cartón piedra. Si al final hay que recurrir al ejército para abordar un problema sanitario cabe preguntarse por qué no se destinan al sistema sanitario los recursos invertidos en el ejército. El rastreo por el ejército de la COVID-19 no es una buena noticia: es la demostración de una incompetencia absoluta del estado para enfrentarse a la pandemia cuando más falta hace