viernes, 19 de septiembre de 2014

Nuevos avances en (in) justica social

Para el gobierno español y el partido que le respalda como una apisonadora, España va bien. Son perceptibles no ya los brotes verdes, sino auténticos bosques de alisos que invaden las autopistas  y ciudades. Para el presidente de la comunidad de Madrid su servicio sanitario es de altísima calidad  ( la prueba del algodón es que acuden a él de otras comunidades autónomas) , aunque el estrangulamiento financiero de los centros sanitarios sea cada vez más insostenible. Según la Ministra de Sanidad nuestro sistema sanitario sigue siendo universal puesto que cualquiera puede acceder a él si paga lo que cuesta ( aunque no tengan articulado el sistema de cobro). Todos ellos presumen ante la Troika de los grandes avances realizados en los últimos años, como el niño aplicado y obediente que hace sus deberes sin rechistar
Sin embargo, los hechos siguen empeñándose en desmentir esa visión tan esperanzadora. El último en hacerlo ha sido la Bertelsmann Stiftung Foundation que acaba de publicar su Social Justice Index, que compara diferentes áreas de la justicia social entre los países europeos. Estas áreas son la prevención de la pobreza, la equidad en el acceso a la educación, el acceso al mercado laboral, la cohesión social , la salud y la justicia intergeneracional. Algunos de cuyos aspectos han sido también reflejados  en la reciente encuesta del Sustainable  Governance Indicator (SGI).
Los resultados demuestran que ese panorama optimista que reiteradamente dibujan los poderes europeos y los gobiernos que ejecutan sin piedad sus políticas, está bastante alejado de la realidad.
La justicia social, un objetivo implícito que la civilización europea se propuso perseguir al acabar la 2ª Guerra Mundial, declina en Europa a marchas forzadas, “ exacerbada por rígidas políticas de austeridad implantadas en el curso de la crisis”.
Los países del norte ( Suecia, Finlandia, Dinamarca y Holanda) aún mantienen niveles sólidos de cohesión social, pero los países del sur más gravemente afectados por la crisis ( Grecia, España, Italia, Hungría) han aumentado dramáticamente sus índices de injusticia social. El informe no oculta tampoco las evidentes miserias del modelo alemán cada vez más partido por la mitad entre lo que llaman “condiciones normales de trabajo” y “condiciones de trabajo atípicas” eufemismo para referirse a formas de trabajo sumamente precarias.
España ocupa el lugar 21 de 28 en justicia social : peor que ella solo se encuentran Croacia, Letonia, Italia, Hungría, Bulgaria , Rumania y Grecia. Su índice ha disminuido de 5.59 en 2008 a 4.85 en 2014, descendiendo del puesto 13 al 21 en el mismo periodo. Solo Grecia se encuentra peor que España en tasa de desempleo y en especial en el desempleo de larga duración o en el paro en jóvenes. El nivel de desigualdad solo lo superan Grecia, Portugal y Letonia. España es un ejemplo, un nefasto ejemplo, de como se puede deteriorar la educación y la investigación dos áreas absolutamente cruciales. Como señala el informe , las consecuencias que tendrá a largo plazo para nuestro país la huida de capital humano altamente cualificado ( el brain drain) son imprevisibles.
La política dominante en Europa  no solo amenaza la cohesión social europea a medio plazo sino que amenaza cualquier proyecto futuro de integración europea real.Una vez más se pone de manifiesto que son las nuevas generaciones las más gravemente afectadas por una situación de este tipo, generaciones que difícilmente estarán dispuestas a defender un proyecto que no les brinda ningún futuro.
Las conclusiones del estudio son reveladoras: existe una grieta que divide Europa en dos mitades, una rica y cohesionada y otra pobre y desigual; el crecimiento económico no garantiza la justicia social. Pero la idea de que ambos objetivos son incompatibles es profundamente equivocada. De hecho, la inversión en políticas de fomento de ese tipo de  justicia son beneficiosas para la economía y las posibilidades de innovación y crecimiento de un país. Como señala el informe: "La falta de oportunidades en educación, mercado de trabajo o atención sanitaria es peligroso económicamente , tanto como los altas nivles de exclusión social quue resultan de ello. Los fracasos en la pol´tica social actual , así como las políticas de consolidación a corto plazo podrían generar consecuencias de altísimo coste en el futuro. Los esfuerzos para compensar y reparar las consecuencias  de la exclusión social son siempre una alternativa peor que la aplicación de políticas proactivas e inversiones bien orientadas en participación social”
En este marco de acoso y derribo a un modelo de sociedad son más necesarias que nunca iniciativas como la Dcclaración de Granada , en la que cerca de 100 organiazciones científicas, profesionales y sociales se han adherido al texto suscrito en el pasado V Congreso Europeo sobre Migrantes, Minoría étnicas y salud , en la que se insta a los gobiernos a proteger la salud de las poblaciones, en especial de los más vulnerables. En este sentido , la derogación del infame Real Decreto Ley 16/2012 es hoy más urgente que nunca

domingo, 14 de septiembre de 2014

¿Nadie ve al elefante?



“El juez Smith preside un juicio contra Cosa Nostra y antes de que de comienzo, declara lo siguiente:
-    Que Silvio Berlusconi le ha pagado los gastos de viaje.
-    Que es miembro del Consejo Asesor de la empresa Tiburones Sin Escrúpulos
-    Que ha recibido dinero de la empresa Sociedad Hipermedicada Internacional.
-    Que también ha recibido becas académicas sin restricciones de La Camorra
-    Que está inscrito en la bases de datos de la Empresa Asesinatos SL, encargada de seleccionar conferenciantes y líderes de opinión.
"
Medicamentos que matan y crimen organizado. Peter Gotzsche. 2014.

Los catadores de vino del Wall Street Journal deben someterse a un estricto y riguroso código de conducta. No pueden aceptar botellas gratis, viajes pagados o invitaciones para cenar. Las catas son a ciegas salvo expresa petición en contrario. Sin embargo  la única consecuencia de sus decisiones es, en el mejor de los casos, un aumento ligero de las ventas de un Mouton Cadet, un Pouligny Montrachet o tal vez un vino de Almansa. La muerte solo podría producirse por una ingesta desaforada de botellas, algo solo al alcance de seres muy depravados.
Sin embargo los médicos de los sistemas sanitarios de todo el mundo aceptan fármacos gratis, viajes pagados e invitaciones para cenar o dormir. Se comportan como el juez Smith que comenta Gotzsche en su reciente libro: juzgan que tratamiento es mejor para sus pacientes, son  miembros de Tiburones son Escrúpulos, colaboran con Asesinatos SL o reciben todo tipo de ayudas de la Camorra. Pero todo ello no genera cargo de conciencia alguno.
El pasado miércoles estuvieron en Madrid Peter Gotzsche y Allen Frances. Son dos de los científicos más prestigiosos del mundo. El primero es sobradamente conocido por ser el Director del Nordic Cochrane Centre. El segundo fue el “chair “ de la 4ª edición del DSM ( Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). Ambos presentaban sus respectivos de títulos inequívocos: Medicamentos que matan y Crimen Organizado el de Gotzsche. ¿Somos todos enfermos mentales? el de Frances.
Dos libros imprescindibles, y que no pueden decir las cosas más claras.
Para Gotzsche si aceptamos la definición de la legislación americana de crimen organizado como “la reiteración de un tipo de delitos como la extorsión, el fraude, , la violación de leyes federales, el soborno, la malversación de fondos, la obstrucción a la justicia o a la aplicación de la ley, la falsificación de testimonios o la corrupción política”, la industria farmacéutica cumple todos los requisitos para pertenecer a tan distinguido club.  No tiene reparo alguno en decir que "Roche es  un camello farmacéutico que ha amasado su fortuna vendiendo heroína ilegalmente en Estados Unidos”
Frances, catedrático emérito de Duke University tampoco se queda atrás: “la industria farmacéutica está causando más muertes que los cárteles de la droga”.
Ambos coinciden en señalar que los efectos producidos por los fármacos son ya la tercera causa del mundo tras cáncer y enfermedades vasculares. Sus libros son tan contundentes como los titulares que generan. Están basados en centenares de estudios científicos. No tienen pelos en la lengua para llamar a las cosas por su nombre. Sin embargo afuera solo se oye un escandaloso silencio.
De este gigantesco escándalo no se salva nadie: revistas (pseudo) científicas que publican estudios manipulados  y tergiversados por la industria, agencias del medicamento compradas, ministerios que priorizan la salud del sector industrial a la salud de sus ciudadanos, médicos vendidos a precio de saldo, asociaciones de pacientes encantadas de convertirse en vendedores indirectos o directos de fármacos inútiles para sus afiliados…
El elefante de la Industria Farmacéutica ocupa un espacio inmenso en la habitación de los sistemas sanitarios. Nadie  le ve. Seguimos afanosamente atareados en nuestras cosas, lamentándonos de crisis y recortes, de mala educación de los usuarios, de que todos quieren medicinas para los problemas de la vida diaria. Queda la duda de si algún día, en algún momento, seremos capaces de ver al menos una oreja al elefante. Porque, como dice Gotzsche , se necesitan dos para bailar el tango
No estaría mal empezar por seguir sus seis sencillas recomendaciones:
-    dejar de formar parte de cualquier asociación que acepte favores de la industria.
-    Preguntar a su médico si recibe dinero o beneficios de la industria, si recibe visitadores, y si es así cambiarse de médico
-    Dejar de tomar medicamentos salvo en los casos en que sean absolutamente indispensable ( lo que es muy improbable)
-    Preguntar si existe una versión más barata del fármaco en caso de ser indispensable éste.
-    Evitar medicamentos que lleven menos de 7 años en el mercado.
-    Recordar que no podemos creer una sola palabra que proceda de la industria farmacéutica





(Fotografia tomada en el acto de presentación de Peter Gtezsche en la OCU de Madrid)

lunes, 8 de septiembre de 2014

Medicamentos que matan y crimen organizado

“La mayoría de nosotros o no podemos ver que emperador va sin ropa o no lo decimos y es por eso que necesitamos personas como Peter Gotzsche. Él no es conciliador ni hipócrita y tiene un gusto especial por lo fuerte, el lenguaje desafiante y la metáfora poderosa. Alguna gente, quizá mucha, huirá de este libro por la insistencia de Peter en comparar la industria farmacéutica con la mafia, pero aquéllos que se den la vuelta perderán una oportunidad única para comprender algo importante acerca de nuestro mundo (y para salir noqueado)”
Richard Smith ( traducido por No Gracias).

Peter C. Gotzsche es el Director del Nordic Cochrane Center, siendo uno de los cofundadores de la Colaboración del mismo nombre. Sus publicaciones son tan numerosas como su capacidad de generar controversia. Llevo años siendo uno de los principales críticos a la efectividad de los programas de cribado de cáncer de mama, y en especial a la forma en que las autoridades sanitarias de los diferentes países ocultan la información disponible para que las mujeres puedan tomar decisiones verdaderamente informadas.
El año pasado publicó un libro impactante: Deadly Medicine and Organised crime: how Big Pharma has corrupted Health care. Hoy presenta la traducción española del libro, publicada por los Libros del Lince ( Medicamentos que matan y crimen organizado) en Barcelona ( Institut d’Estudis Catalans), presentado por Joan Ramón Laporte, y el martes 9 en Madrid ( OCU) presentado por Juan Gervas
El libro parte de una premisa: la yatrogenia es la tercera causa de muerte en el mundo, tras las enfermedades vasculares y el cáncer, algo que ya publicó Barbara Starfield en 2001. La industria farmacéutica solo es superada , en volumen de negocio, por el negocio de las armas y el narcotráfico. La facturación de algunos de los laboratorios más importantes del mundo es mayor que el PIB de muchos países. Para alcanzar esos beneficios no siempre la conducta es ética: se manipula la información científica, se soborna a los médicos responsables de su prescripción, se corrompe a los políticos bajo cuya competencia se encuentra la regulación y autorización de los medicamentos.
Para muchos el título del libro parecerá excesivo. Para entender el por qué , nada mejor que leer el prólogo del libro escrito por su colega y amigo Richard Smith, antiguo director del BMJ. Tomando los argumentos de un antiguo vicepresidente de Pfizer: “
Es aterrador ver las semejanzas que existen entre la industria farmacéutica y la mafia. La mafia gana una obscena cantidad de dinero; la industria también. Los efectos secundarios del crimen organizado son asesinatos y muertes; los mismo que los de la industria farmacéutica. La mafia soborna a políticos y a otros, igual que lo hace la industria…
Para el vicedirector de JAMA Drummond Rennie la furia de Gotzsche está justificada, proponiendo una revolución en el proceso investigador de forma que la valoración de los ensayos clínicos se desvincule completamente de su financiación que debería proceder de fondos públicos obtenidos de la recaudación de impuestos procedentes de la propia industria.
Como dice Juan Gervas: «Todos los medicamentos producen daños; algunos producen beneficios. A veces los beneficios son sólo monetarios, para los accionistas de las industrias farmacéuticas. Y, como se demuestra en este libro, tales beneficios llegan a ser criminales».
Sin duda alguna una conferencia ( y un libro) que nadie debería perderse.

jueves, 4 de septiembre de 2014

El mundo según de la Riva.




En el mundo lúbrico de de la Riva mujeres libidinosas asaltan a caballeros viriles en los ascensores, dando quizá  satisfacción  a sus más íntimas fantasías. Es muy probable que desde que pronunciara su ya famoso disparate haya recibido muchas felicitaciones de machotes como él, hartos también de soportar a tanta feminista. Incluso algunos insisten en que volverá a ganar las próximas elecciones municipales en Valladolid, como si eso diera legitimidad a sus exabruptos.
Pero, ¿qué ocurriría si esas fantasías del alcalde  se convirtieran en realidad? Hace ya unos años la cineasta francesa Eléonore Pourrat dirigió un corto con el título de Majorité opprimée en el que imaginaba un mundo imposible en el que se invertían radicalmente los papeles de hombres y mujeres: hombres que llevaban a los niños a la guardería y que tenían que soportar silbiditos, piropos, burlas y agresiones sexuales en callejones oscuros. Hombres que sufrían el maltrato añadido de las fuerzas de seguridad , escépticos sobre la realidad de las denuncias, sospechando provocaciones previas por parte de los agredidos. Víctimas que debían soportar la inversión de la carga de la prueba obligados a demostrar su inocencia. No es nada gracioso, como no lo es lo que ocurre realmente  en cualquier ciudad del mundo.
Más del 99% de las mujeres en Estados Unidos reconocen haber sufrido algún tipo de acoso sexual en la calle: supuestos ´”piropos”, silbidos y gritos, gestos obscenos, insultos o toqueteos, cuando no agresiones sexuales directas. El Huffington Post hizo incluso una interesante prueba de campo, recogiendo simplemente las experiencias de sus reporteras en la calle.
En España no tenemos datos (para variar) pero es casi imposible encontrar una mujer de cualquier edad que no haya sufrido algo semejante. Culturalmente se considera algo casi consustancial a la vida, tan inevitable como encontrar basura en la vía pública: somos así, que se le va a hacer. Ante la inseguridad que pueden sentir las mujeres en la calle la solución no es otra que evitarlos, limitando las exposiciones al riesgo como si el acoso fuera un agente viral incontrolable.
Es interesante visitar la página web del Ministerio de Sanidad español. Aparte de tener una imagen tan “vintage”, lo primero que se encuentra uno es una columna de Actualidad con noticias protagonizadas por el Ministerio, especialmente por su máximo responsable. La mitad de las recogidas en el último mes son condenas genéricas de la ministra sobre la violencia de género a raíz de algún asesinato. De la Riva comenzó el último pleno del ayuntamiento de Valladolid condenando las muertes por violencia de género,  como si éstas fueran fenómenos atmosféricos y no respondieran a factores sociales evidentes.
La percepción social sobre las agresiones contra la mujer apenas se han modificado en los últimos 40 años. El acoso sexual en la calle se considera gracioso, sobar en el metro una práctica inevitable, las violaciones ocurridas tras haber iniciado un flirteo son entendidas como consecuencias lamentables pero lógicas, por haber dado pie a ello. Los asesinatos no son más un paso más de la escalada, que luego condenamos enérgicamente desde la página del Ministerio.
El Señor de la Riva no es más que un botarate. Los verdaderos responsables son los miembros de su partido, incapaces de reprobar su conducta públicamente o expulsarle del partido. Son las mujeres de dicho partido que le sirven de guardia pretoriana , aparentemente de acuerdo con la afirmación de que las mujeres utilizan los ascensores para cazar a los hombres. Y son los votantes de cualquier agrupación política que defiende, disculpa o ignora este tipo de ideas.
Es el mundo del señor de la Riva. Nuestro miserable mundo por desgracia.

domingo, 31 de agosto de 2014

Saber quienes son... los que están pisando

 “Vi las luces avisando, me habían encontrado
Después de dos días, sin ver ningún barco
No eran amigos, la policía me estaba apuntando
Por nacer y vivir en el sitio equivocado.
Saber quienes son, los que están pisando
Decirles que no, que no van ganando”
Equivocado. Jayro Zabala. De Pedro

En La mujer del chatarrero, del director Danis Tanovic, Senada, la madre de una familia de etnia gitana que malvive del escaso dinero que consigue su marido de la chatarra acude al servicio de urgencias de un hospital por dolor y sangrado vaginal. Es atendida y diagnosticada de aborto espontáneo. Le informan adecuada y educadamente de que precisa un legrado. Pero si no abona la cantidad de casi 1000 marcos ( algo imposible para la familia) el director del hospital no autoriza su tratamiento. Son las reglas de un sistema en el que la privatización de los servicios públicos ha llegado a un adecuado grado de desarrollo. En el resto de esta fría y angustiosa película se puede apreciar como estas situaciones adquieren la condición de inevitables: la desesperación del chatarrero por conseguir dinero para comprar una batería, pagar la factura de la luz o poder sufragar el legrado; la resignación de la mujer a su suerte, negándose a acudir al hospital porque sabe que le volverán a rechazar; la impotencia de los profesionales ante normas ajenas que no permiten atender a una enferma sin tarjeta sanitaria. Todo parece obra del destino, ante el cual nadie puede hacer nada. Nadie es culpable. Si Senada empeora y muere será simplemente una fatalidad más.
Mañana hará dos años que entró en vigor en España una norma infame ( el Real Decreto 16/2012) que excluye del derecho a la asistencia sanitaria a una buena parte de las personas residentes en el país, en especial los que nacieron en el lugar equivocado que cantaba Zabala.
El gobierno español sigue manteniendo esta situación vergonzosa y humillante para un país mínimamente civilizado, incumpliendo recomendaciones de diversos organismos internacionales, desde las Naciones Unidas al Consejo de Europa. Aún así, el presidente español y sus múltiples corifeos, siguen negando la evidencia, intentando convencer y convencerse de que en España la asistencia sanitaria es universal puesto que en urgencias se atiende a cualquier persona.
La película de Tanovic es un buen ejemplo de las trampas que implica el concepto. En realidad lo que la norma española aparentemente respalda es la atención a emergencias, algo que se sigue realizando hasta en los estados más despiadados ( en todos no, puesto que como hemos visto recientemente en Gaza , en Siria o Irak no hay escrúpulos para bombardear incluso los centros sanitarios). Hay que ser muy miserable para no taponar la hemorragia de una persona que se desangra. Aquí parece que aún lo hacemos, aunque luego le facturemos el taponamiento.
Pero puesto el parche, administrado el analgésico, diagnosticado el cáncer, el problema sigue estando presente. Ese paciente convertido en invisible desde el momento en que abandona la puerta sigue necesitando un legrado, la colocación de una fijación externa , el drenaje de un derrame pleural, un antidiabético oral , un stent que le evite el infarto definitivo, un tratamiento quimioterápico para un cáncer que aún tiene un aceptable pronóstico. ¿Es eso urgente? ¿Dónde acaba la urgencia? ¿Un tratamiento imprescindible para poder continuar viviendo es o no urgente? ¿Es superfluo tal vez? ¿Lo es para los que nacieron en el lugar equivocado, pero no lo es para los que lo hicieron en el sitio correcto?
Al gobierno optimista  los brotes verdes no le dejan ver el bosque. La Ministra homeopática, el consejero charcutero y demás familia se felicitan de la buena marcha de la economía, del “salvamento” de la sanidad pública , de la aplicación de normas como la Orden SSI 1475/2014 por la que se regula el contenido y procedimiento de suscripción de procedimiento del convenio especial de prestación de asistencia sanitaria. Han tardado nada menos que dos años en elaborar una norma que permitirá  recibir asistencia sanitaria a aquellos inmigrantes en situación irregular que puedan documentar que llevan residiendo más de un año en el territorio nacional, estén empadronados y puedan pagar 60 euros al mes ( 157 si tienen más de 65 años). En definitiva, un oximoron. Porque ¿alguien cree que una persona que nació en el lugar equivocado, que atravesó un mar en patera y anda cada día con la angustia de ser detenido y deportado va a presentarse en una oficina del INSS con sus papeles en regla a pagar lo que no tiene?
La mujer del chatarrero nos acerca al bosque que tapan los brotes verdes. El que no vemos o no queremos ver. En cualquier caso no está de más recordar mañana y cada día quienes son los que están pisando.