domingo, 19 de abril de 2015

TTIP: el acuerdo invisible

Ayer las protestas contra el Acuerdo transatlárico de inversion y comercio entre la Comunidad Europea y Estados Unidos (TTIP o Transatlantic Trade Investment Partnership) fueron durante buena parte del dia el primer Trending Topics en Twitter. La mayor parte de los medios de comunicacion occidentales se hacen hoy lógicamente eco de las manifestaciones contra dicho Acuerdo celebradas en buena parte de las ciudades europeas , incluidas Madrid y Barcelona. Hasta Televisión Española haló de ellas en su telediario.
Sin embargo, en  la pagina  del periodico El Pais de hoy no se encuentra ni rastro de referencia al TTIP.
Hace tres semanas dicho medio de comunicacion , propiedad del grupo PRISA, dedico su número semanal de Negocios a dicho acuerdo . No se encontraba en él ningun tipo de informacion critica sobre el mismo, en especial a las gravisimas consecuencias que tendra su aprobacion para el sistema sanitario.
Hoy la cadena SER, tan beligerante en otras ocasiones en la defensa de lo público, hace una revisión sorpendentemente aséptica de lo que es el TTIP, en que de nuevo brilla por su ausencia referencia alguna a sus cosecuencias sobre el sistema sanitario.
Hace justamente un año tanto  el Partido Popular como el Partido Socialista español. rechazaron someter a referendum el citado acuerdo. El "orate" del partido socialista en materia internacional, el veterano Javier Solana, suele ser la voz del partido en esta materia, siendo un firme defensor del acuerdo. Nadie le ha refutado tus tesis dentro de su partido. En sus escasas intervenciones sobre la materia ( que prefieren mantener oculto por lo que se ve) los socialistas de manifiestan a favor del acuerdo, sin hacer numca referencias a cuales serian sus consecuencias sobre el sistema sanitario.
Éstas son sobradamente conocidas en la literatura cientifica desde hace años, como señalaba el BMJ hace unos meses. Implicará la vulnerabilidad absoluta del sistema sanitario a los intereses económicos de todas aquellas empresas que intervengan o puedan intervenir en él, hasta el punto que empresas privadas podrian demandar directamente a un estado miembro si consideran que sus intereses económicos pudieran ser vulnerados por las decisiones democráticas de un estado.
Cuando empezamos a hablar en este blog del TTIP podria haber sido una excusa para tanto silencio la escasa informacion sobre el tema, aunque no deja de ser extraño en un medio de comunicación como El Pais que suele erigirse en el bastión de la defensa de lo público. Pero ahora ya no hay justificación alguna para tanto silencio.
Entre las organizaciones profesionales españolas, solo la Organizacion Médica Colegial ha alertado de las graves consecuencias que tendria la aplicacion del TTIP para el sistema sanitario, tanto en el
ámbito de la salud pública como en el de los medicamentos y los servicios sanitarios. El escándalo de las condiciones abusivas para la financiación de fármacos contra la hepatitis C es solo un boton de muestra.
Sin embargo el resto de organizaciones profesionales siguen sin enterarse, aparentemente, de algo cuya aplicación supondrá la definitiva privatización del sistema y la renuncia defintiva a los derechos de protección de la salud para todos los ciudadanos.
Mientras tanto, en Reino Unido el TTIP es un elemento abierto de confrontación entre los partidarios de un sistema nacional de salud y los interesados en su definitiva destrucción. Investigadores tan prestigiosos como Martin McKee o Alison Pollock reiteran una y otra vez su oposición al trratado. Si aqui existen " referentes" de un nivel semejante, andan callados como muertos.
El apoyo al TTIP es la prueba del algodón de hasta donde llega un partido o un medio de comunicación en su apoyo a un sistema sanitario publico. Y por lo que se ve , ni el partido socialista español ni el grupo PRISA  lo están. De éste ya se esperaba, habida cuenta de que no deja de ser un medio más de defensa de los intereses de las grandes corporaciones mulinacionales por mucho que quiera disimularlo.
Del otro aún teníamos esperanza de que no se hubiera enterado.
El inmenso elefante del TTIP no parece molestar a nadie

jueves, 16 de abril de 2015

Pimpón



Pimpón es un muñeco

Muy lindo y de cartón

Se lava la carita

Con agua y con jabón

¡Con jabón¡

Se desenreda el pelo

Con peine de marfil

Y si le dan tirones

No llora ni hace así

¡Ni hace así¡
Pimpón ( Nana)

Durante los primeros años de la vida de mis hijas, Pimpón era el mejor remedio para solucionar todo tipo de males. Ya fueras rabietas, pataletas o pesadillas, el suave soniquete de la canción tranquilizaba más que cualquier chupete, y bastaban unos minutos para que acabaran dormidas. A veces incluso, el que acababa dormido era yo.
Durante las dos últimas décadas, la Atención Primaria en España ha sido sumamente sensible a su propio Pimpón. Múltiples han sido las razones que justificaban sobradamente la rabieta. Primero fue el abandono de una dimensión que la había definido desde sus orígenes y que se llamaba Atención Comunitaria. Algo que súbitamente empezó a considerarse algo obsoleto, más propio de perroflautas trasnochados que de un sistema moderno orientado al producto y la rentabilidad. Pero cuando la Primaria comenzaba con sus lloriqueos bastaba que la autoridad sanitaria de turno comenzara a susurrar Pimpón para que volviera a agarrar con fuerza su chupete.
Después llegaron los tiempos en que dejó de ser correcto mencionar ni siquiera el término Primaria: dejaron de existir Gerencias de Primaria, Direcciones Generales de Primaria , áreas de Atención Primaria sustituidas por términos mucho más adecuados a los tiempos como Gerencias Únicas, Direcciones Asistenciales , Unidades docentes multiprofesionales , Troncalidades varias…Sin embargo a nadie se le ocurrió calificar de obsoleto al Hospital. Bastaba el primer verso de Pimpón para que el bebote de la Primaria volviera a dormir.
Perdimos la capacidad de gestionar las propias agendas, de explotar los datos que generaban las propias historias, de establecer las propias prioridades en materia de salud y de intervención sanitaria. Se introdujo el visado en fármacos que no existía para los compañeros de otras especialidades, se redujo sustancialmente la capacidad de gestión de la Incapacidad Temporal en beneficio de las Mutuas, y se fueron desgajando del ámbito de la Atención Primaria las tareas más “incómodas”, desde acercarse a los domicilios a atender a los terminales, derivados a otros profesionales o empresas capaces de sacarles más “provecho”. Los cupos aumentaron, y los tiempos de consulta se estandarizaron y redujeron hasta llegar  a tener la menor duración por consulta de Europa.
Aquí el bebote de la Primaria se enrabietó de verdad, parecía que le habían quitado a Pimpón, su muñeco preferido. Aquella experiencia se llamó Diez Minutos y duró lo que se tarda en cantar completa la primera estrofa de la canción.
El bebé volvió a dormir plácidamente ayudado de un nuevo chupete al que llamaron Estrategias AP XXI, que calmaba el hambre pero no alimentaba. De forma que se continuó con el desmantelamiento: la clasificación de enfermedades que se emplea en Primaria es la de hospitales, los protocolos que se aplican en Primaria proceden de estudios realizados en ámbito hospitalario, y la presupuestación baja significativamente cada año sin que el bebé despierte.
Ante la falta de respuesta, los “canguros” de la Primaria decidieron quitarle primero la manta, y después la almohada. La excusa fue la crisis, que sin embargo no parecía afectar al hermano mayor: se asumió que una baja en Atención Primaria nunca se cubría ( por definición), que las actividades docentes eran superfluas, que su realización era a costa de sobrecargar a los compañeros, y que para todas esas nuevas generaciones que alegremente animamos a apuntarse a la especialidad “ más bonita del mundo” no hay oposiciones ni trabajos estables porque no dejan de ser ya “ cosas del pasado”.
Estos días de nuevo parece que el bebé se inquieta: ha empezado a lloriquear, a veces parece que hasta berrea.Y de nuevo solícitos se acercan los canguros para entonar Pimpón. Individuos e instituciones que durante años han estado ignorando y despreciando a la Atención Primaria se adhieren con entusiasmo a los fastos del Día de la AP. Al menos el Gobierno y el partido que le apoya es coherente con su política que en esta materia, consistente simplemente en considerar a la Atención Primaria invisible.
Hace ya diez años Juan Gervas y Juan Simó publicaron un visionario artículo en SEMERGEN de lo que sería la Atención Primaria en el año 2015. Es tan interesante como deprimente volverlo a leer. Impresiona comprobar que nada ha cambiado desde entonces, que no solo no hemos avanzado un ápice en dignidad, autonomía y respeto sino que claramente vamos a peor. Da miedo pensar donde estaremos dentro de 10 años.
Pero parece no importarnos mucho. Siempre tendremos  el consuelo de Pimpón.
(Foto: Pimpón en la intimidad)

lunes, 13 de abril de 2015

¿Donde la imposible soberbia de las revoluciones?

 “ En qué siglo suceden las cosas de ahora mismo.
Dime: por qué tanto silencio cobarde en la avenida
Dónde los gritos, los abrazos, las caducas consignas,
La imposible soberbia de las revoluciones.
Que ha quedado del comercio en furia de lo joven,
Del afán de ocupar las tierras sin promesa,
Del fulgor de apurar la noche
Porque nunca bastó la luz
Para un solo amor ni para hundir galeones.

37 años. Antonio Lucas.

Esta semana se celebró en Granada el III Congreso Nacional de Médicos Jóvenes de la Organización Médica Colegial, con el objetivo de “dar un espacio para el pensamiento crítico de los médicos jóvenes”. Un punto de encuentro muy bien organizado gracias a la excelente coordinación de Mónica Terán y al apoyo impecable del Colegio de Médicos de Granada, y que cumplió  con su objetivo de dar a los jóvenes médicos referencias e instrumentos para buscarse la vida en un entorno cada vez más imposible. Que la encuentren es harina de otro costal.
Compartí con Juan José Rodríguez Sendín, Oscar Gorria y Javier Padilla una interesante mesa redonda sobre la crisis y el valor de la profesión. Precisamente Javier comentaba en su blog el sorprendente hecho de que no participara en la mesa ninguna mujer (salvo la moderadora), considerando que “sin mujeres no existe legitimidad en la construcción del discurso médico”, y menos si se persiste en el discurso de la feminización de la profesión.
Esto último es un hecho incuestionable: según datos del Instituto Nacional de Estadística cerca del 48% de los colegiados son mujeres, porcentaje que ya alcanzaba el 75%  si de lo que hablamos es de estudiantes de medicina. Además del peso tan sustancial que tienen y van a tener en la profesión médica, su situación es sensiblemente peor que la de los hombres en términos genéricos: según el reciente Estudio sobre la situación laboral de los médicos en España, elaborado por la OMC en septiembre pasado, mientras que las mujeres representaban el 49,5% de la muestra encuestada, éstas superaban en más de 10 puntos ( 55,5 frente a 42,5) a los hombres en condiciones de trabajo precario (médicos sin plaza en propiedad), doblando a los hombres en porcentaje de profesionales en situación de desempleo.
Similar situación de precariedad afecta a los más jóvenes: en el mismo estudio de la OMC se señalaba que solo el 8.8% de los médicos con plaza en propiedad tiene menos de 40 años. El reciente trabajo de Kringos et al sobre la Atención Primaria en Europa señala el grave problema de envejecimiento que está sufriendo la medicina / general en toda Europa, convertida en una especialidad añosa donde la edad media se encuentra entre los 45 y 55 años. De la misma forma que España va camino de convertirse en un país de ancianos, el trabajo de médico de familia aquí es un trabajo de viejos. Según el citado libro de Kringos, solo Italia y la República Checa nos supera en envejecimiento de la medicina familiar: más del 60% de los médicos de cabecera españoles tienen más de 55 años.
Ser mujer y tener menos de 40 años son dos importantes factores de riesgo para no tener futuro en la medicina de familia en este país. Espero que tanto experto como hay en hacer vistosas tablas de colores para calcular los riesgos de morir de un evento vascular, estén trabajando ya en una tabla para estimar tu RAF (Riesgo de Ausencia de Futuro) si trabajas de médico de atención primaria.
Los médicos de riesgo alto tienen también un alto nivel de invisibilidad en mesas redondas, congresos o asociaciones profesionales. Por el contrario, los de riesgo bajo las copamos, entretenidos en las cosas en las que siempre hemos estado interesados, desde el manejo de los inhaladores a losdeterminantes de la salud.
Hoy se conmemora el día de la Atención Primaria en España, en el que sus organizaciones profesionales han hecho público un Decálogo de intervenciones para mejorar la Atención Primaria. Pero el mayor problema que tiene hoy la AP no es la baja presupuestación, ni la falta de tiempo, ni su ausencia clamorosa en la Universidad. Siendo todos ellos importantes no son comparables al hecho de que no existe un futuro medianamente esperanzador en ella para los jóvenes médicos que han empezado estos días a elegir especialidad.
Tal vez llegó el momento de hacer congruentes las sociedades y organizaciones con la realidad social que dicen representar y con los principales problemas que esa realidad manifiesta. De poco servirá poner cuotas si las cúpulas de las organizaciones médicas siguen sin estar repletas de mujeres y menores de 40 años, los más afectados por esa insidiosa enfermedad ( la precariedad) que nos va a dejar sin futuro.

(Fotos: mesas redondas de los dos eventos citados)

sábado, 4 de abril de 2015

Desacreditando sistemas públicos con informes pintorescos

“El capital social que hizo al NHS posible fue un entendimiento popular compartido de la palabra “solidaridad”. Si ésta se sustituye por “la orientación hacia el consumidor” los fundamentos de nuestro sistema sanitario habrán desaparecido
Julian Tudor Heath. The political economy of healthcare: a clinical perspective

Hace un par de años revisamos la fiabilidad de un instrumento de comparación de los sistemas sanitarios europeos ( el Eurohealth Consumer Index o EHCI) utilizado como principal argumento por la periodista Mónica Mullor, de Libertad Digital, a la hora de cuestionar las reivindicaciones de la marea blanca madrileña en contra de la privatización del servicio madrileño de salud. Estos días vuelve a emplear la misma fuente de información para comparar el funcionamiento de los sistemas sanitarios europeos.
No merece la pena volver a discutir de nuevo la escasa solvencia del informe del EHCI, cuyas principales debilidades son las siguientes:
-    El EHCI es elaborado por la Health Consumer Powerhouse, una compañía privada sueca cuyos informes son financiados “con fondos ilimitados” ( sic) por dos interesantes entidades: Medicover SA (una compañía privada de servicios sanitarios que actúa en Centro y Este de Europa con sede social en Luxemburgo ) y The New Direction, un centro de pensamiento de derecha, promotor del libre mercado y opuesto al avance hacia una Europa Federal y que pertenece a la AECR ( Alliance of European Conservatives and Reformists). Con estos antecedentes lo milagroso sería que sus informes fueran mínimamente favorables a cualquier sistema de protección social para toda la población.
-    Su objetivo queda explícito desde la introducción: reformar y modernizar la mayor industria de Europa, es decir parte de la consideración de la salud y la atención sanitaria como una mercancía más, equiparable quizá a los “smartphones”.
-    Aunque reconocen la influencia de la crisis económica y las medidas de austeridad en el aumento de la inequidad en Europa, consideran que es preciso olvidar la obsesión por la crisis, que a menudo “ es una escasa para justificar el bajo nivel de desempeño”. De hecho reconocen que las peores consecuencias de las políticas de austeridad han sido “el incremento de las listas de espera y la lenta inclusión de nuevos fármacos en los sistema de financiación”
-    Emplea una metodología sumamente pintoresca, inspirada en alguna ocasión en el sistema de votación de Eurovisión, y que otorga medallas de oro (Holanda), plata ( Suiza) y bronce ( Noruega) a los países con mejores resultados.
-    Reconocen ( oh milagro) la posibilidad de encontrar buenos servicios sanitarios en España, pero siempre y cuando el consumidor sea lo suficientemente astuto como para mantener una doble cobertura de servicio público y privado. Sn embargo las categorías en las que España alcanza mejores resultados ( salud, prevención) son subsidiarias de intervenciones en lo público, no en lo privado.
-    Descalifican burdamente a los grandes sistemas nacionales de salud( Beveridge)  y especialmente el modelo “ británico”, cuando la última revisión de la Commonwealth Fund ( una de las instituciones más reconocidas en el mundo a la hora de comparar sistemas) coloca precisamente al Reino Unido en el primer lugar.
Es completamente lógico que alguien como la señora Mullor defienda un enfoque de la salud como mercancía. El problema surge cuando se intenta convencer a incautos de las excelencias de su propuesta con “pseudociencia”. Pero esta vez por desgracia, debo reconocer que la Sra. Mullor posiblemente tenga razón si sostiene que nuestro sistema empeora. De cumplirse las previsiones del gobierno el gasto sanitario público en España se habrá reducido en España 1.4 puntos del PIB en 8 años, pasando del 6.7% en 2009 al 5.3% en 2017. No hay ningún sistema sanitario que pueda mantener unos servicios mínimanente dignos con ese recorte.
Estamos asistiendo a una guerra invisible en que uno de los bandos no se ha enterado aún de que empezó la batalla: entre los partidarios de sistemas basado en la solidaridad entre clases sociales y generaciones, y los defensores de un modelo en que la salud es una mercancía más, y en el que la calidad del servicio que recibes es proporcional a lo rico que eres. Esto sobre todo, se dirime en las tres próximas elecciones, donde algunos partidos ( Partido Popular, Ciudadanos, Convergencia i Unió) hace tiempo que se quitaron la careta sobre qué modelo prefieren.

martes, 31 de marzo de 2015

Mercaderes de Venecia

“Is like a villain with a smiling check,
A goodly apple rotten at the heart,
O, what a goodly outside falsehood hath”

El mercader de Venecia. Acto I, Escena III.
William Shakespeare


Dice el saber popular que rectificar es de sabios. Como lo es reconocer los propios errores. El gobierno de España , por boca de su actual Ministro de Sanidad, acaba de anunciar la rectificación de la línea maestra de su política en materia sanitaria, articulada en una norma infame, el Real Decreto Ley 16/2012, aprobado y aplicado nada más llegar al gobierno con la supuesta excusa de la crisis económica que entonces ( y ahora) asolaba España. Corrige nada menos que el corazón ( podrido) de su manzana legislativa: la que excluía del derecho a recibir asistencia sanitaria a todas aquellas personas que, por no haber nacido en España, estuvieran en situación administrativamente “irregular”. Pese a haberlo defendido y mantenido con uñas y dientes durante tres largos años, periodo en el que a muchas personas se les privó  de la atención sanitaria por no ser “de los nuestros”, el gobierno decide alegremente cambiar sus principios: “si no le gustan mis principios, tengo otros”, como decía Groucho Marx, sin considerar el daño que han causado innecesariamente durante estos años.
Sin embargo no hay reconocimiento de los errores, ni mucho menos petición de disculpas o arrepentimiento. Como dice el Ministro ( menos torpe que su antecesora pero igual de ignorante), “ es más práctico”. Se hace “por cuestiones de salud pública” y “ para no saturar las urgencias”, joya de la corona del sistema. Para ello sí se admite a la chusma extraña en la atención primaria, que ya se sabe en que alto valor tienen mercaderes de Venecia como los señores Rajoy y Alonso, al fin y al cabo simple parapeto en mitad del desierto para contener a los “ bárbaros” que pretenden asaltar nuestra civilización.
La explicación del presidente del gobierno ante Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo. no tiene parangón: "Ya se estaban haciendo algunas cosas en algunas comunidades y se trata de una regulación útil que sirva a todos los territorios de España". Ese “ ya se estaban haciendo algunas cosas” supone simple y llanamente violar e incumplir la ley que el mismo Sr Rajoy implantó. “Ilegalidad” que cometieron desde el principio algunas comunidades autónomas que pusieron por delante la dignidad a la legalidad. Ilegalidad que fomentó la Sociedad Española de Medicina Familiar y comunitaria al promover la objeción de conciencia ante una ley abyecta.
Es interesante analizar la consideración que merecen “los objetos” , esos entes molestos llamados “sin papeles”. No hay el más mínimo carácter humano en la descripción de estos individuos. Son simples incordios, que ponen en peligro la salud pública y obstaculizan las urgencias para que en éstas puedan ser atendidos los “nuestros”. Para ello nada mejor que sean atendidos por otros objetos sospechosos, los profesionales de atención primaria, cuya única razón de ser es proteger el castillo del sistema sanitario.
Por supuesto el gobierno se niega a reconocer el derecho a lo que no son “seres” mediante la extensión de la correspondiente tarjeta que reconoce dicho derecho. De forma que, en un  nuevo ejercicio de cinismo estrafalario, “tolera” la asistencia” sin reconocer el derecho a recibirla.
¿De qué servirá esto, además de para recuperar el voto de algunas almas cándidas? ¿Se podrá indicar una radiografía de tórax para el “objeto” con sospecha de tuberculosis? ¿ Tendrá acceso a un stent el tripulante de patera con un infarto de cara anterior? ¿Alcanzará las playas del psiquiatra el esquizofrénico de Mali? ¿ O se quedará varado en la orilla de la atención primaria hasta que la resaca le devuelva allá donde pertenece y de donde nunca debió partir?
Que bello exterior presenta la falsedad.