Este año la Organización Mundial de la Salud definió lo que llamó tendencias STEEP para enfocar el futuro de los sistemas de salud. STEEP es el acrónimo de Social, Technological, Environmental, Economic and Political Trends (tendencias sociales , tecnológicas, ambientales, económicas y políticas). De las doce líneas de futuro identificadas ocho tenían relación con las tecnologías. Ninguna , de forma explícita, con las personas. Banco Mundial, Banco Inter Americano de Desarrollo y por supuesto Comisión Europea priorizan la inversión en tecnologías en sus diversas formas ( historias clínica electrónica, Tecnologías de Información y Comunicación, telemedicina, Inteligencia Artificial) por delante de cualquier otra. La persona, una vez más, o el refuerzo de las competencias de las personas apenas se ven.
En una reciente reunión con expertos de un sistema sanitario comprobé que, con la mejor intención, que lo que de verdad preocupaba es buscar soluciones, no para los problemas de la gente, sino para optimizar el funcionamiento de los sistemas electrónicos. ¿será compatible con el programa x?
Entre ellos, uno de los que generan mayor entusiasmo para mejorar la agónica situación de la Atención primaria son los sistemas de transcripción de la consulta, los famosos escribas digitales sobre los que, como de costumbre, fue pionero Rafa Bravo en su descripción y valoración. Raro es el servicio que no tenga un “científico tecnológico” de esos que ya están de vuelta de todo, que pretende implantarlo en su servicio de salud.
Por eso resulta especialmente clarividente el trabajo de Alan Hassey (la consulta silenciosa) al respecto. Hassey es un veterano médico general británico, precisamente exerto en informática clínica, que ilustra y enseña sobre el tema desde su Substack. En él publicó recientemente un ensayo junto a Benn Gooch. Ambos declinaron la opción de usar escribas. Es admirable la autonomía y ejercicio de criterio propio de los médicos británicos tan alejados de nosotros que aceptamos por lo general las órdenes de los servicios de salud sin oponer resistencia alguna.
En enero de este año el NHS estableció en las consultas de Atención Primaria el Ambient Voice Technologies (AVT) o Tecnologías de voz ambiental, bajo la cual el sistema escucha lo hablado y lo transcribe a la historia clínica. La empresa responsable y el propio NHS se felicitan de la iniciativa argumentando que genera un par de minutos de ahorro en cada consulta, y una reducción del 8% de su duración. Ya de por si da idea de como conciben la tención clínica, computable como el tiempo de Ferrari en la Q3.
La base de la argumentación contra los escribas de Hassey y Gooch es clara: primero, lo que consume más tiempo a un medico general en la consulta al abrir su historia clínica no es escribir la información, sino encontrar un dato que considera importante, en definitiva ¿Dónde está Wally? Un escriba que registra todo lo que se dice en la consulta con el mismo criterio que un limpia fondos automático en una piscina alimentará esa ceremonia de la confusión, haciendo aun mas difícil encontrar lo importante. En una auditoria en Estados Unidos con más de 100 millones de consultas el tiempo en buscar era mucho mayor que en transcribir.
En segundo lugar mucha de la información que se obtiene en una consulta no es accesible al escriba, que tiene muy buen oído pero es completamente ciego, una especie de amable Polifemo tecnológico: nunca detectará la forma de entrar una persona a la consulta y de observarla, su manera de sentarse, su vestimenta y aseo, la manera en que plantea sus problemas, el lenguaje no verbal, su semblante según escuche, la postura, por no hablar de lo que el médico o la médica encuentra en la exploración, las hipótesis que formula en silencio, la forma en que considera algo normal o anormal. No digamos nada si eso se complica al acudir acompañado o acompañada de pareja, hijo o padres, donde el vacío de información relevante se multiplica. No digamos nada si, algo cada vez más excepcional, el clínico conoce al paciente hace tiempo, mantiene una relación con él y sabe solo al verle entrar cual puede ser la razón de su consulta (en un estudio que hicimos entre médicos de familia españoles con longitudinalidad prolongada en más de las mitad de las consultas solo con ver entrar al paciente identificaban su problema final, evaluado al acabar el episodio clínico).Pero además está comprobado que las personas no hablan igual de temas delicados ( el consumo de sustancias, relaciones sexuales no bien aceptadas,) si se está grabando que si simplemente se están escuchando por el humano.
Y la tercera razón principal para abominar de la ayuda del escriba es precisamente que la escritura de una historia clínica forma parte del proceso cognitivo ante un problema de salud, donde el clínico escribe lo objetivo y reflexiona sobre ello, valora alternativas, describe impresiones subjetivas y finalmente establece una hipótesis. Y cuando vuelve a leer eso que escribió vuelve a recordar en buena parte de las ocasiones lo que pensó y, todavía más relevante, sintió.
En resumen los mensajes de Hassey y Gooch están claros:
- Escribir notas clínicas es parte del razonamiento clínico. Cuando lo escribe un escriba, dicho razonamiento desaparece. A esto lo denomina autoría cognitiva desplazada
- Las historias clínicas se convierten en historias de nadie, con pérdida de señal ( al ignorar información clave) y exceso de datos ( al introducir todo el verbatim sin flitrar)
- La documentación es ciertamente una carga pero no la principal limitación al tiempo clínico.
- Los escribas no son los causantes de la pérdida de continuidad pero claramente la aceleran
- Las ayudas tecnológicas son útiles, pero siempre y cuando sean un elemento de apoyo no un sustituto de la atención clínica
Aún así, seguirán imponiendo los servicios de salud sus ocurrencias tecnológicas creyendo que solucionan las cosas, y seguirán aceptando sin crítica alguna algunos colegios sociedades científicas y muchos profesionales creyendo que así trabajan menos. Probablemente sí, pero a coste de su verdadero papel como clínicos.
Imagen: escultura de il gruppo de Polifemo .Agesander , Atanodoro y Polidoro




