domingo, 8 de abril de 2018

La excepción española


¿Subiría a un avión sabiendo que el comandante y el segundo no han recibido ningún curso de actualización desde que obtuvieron la licencia?
El transporte aéreo es uno de los medios de locomoción más seguros del mundo a pesar del volumen descomunal de desplazamientos que se realizan diariamente. Las razones de ello son tan diversas como la cadena de incidentes que deben alinearse para producir un accidente aéreo, como tan gráficamente expuso Reason. Pero junto a la mejora de la seguridad de las aeronaves, los sistemas de alerta, la sistematización de procedimientos , el diseño de alternativas ante cualquier tipo de fallo en el funcionamiento o la mejora del control aéreo, sin duda la gestión del recurso humano, el último decisor ante una emergencia, es clave.
Un piloto no sólo debe realizar de forma regular actividades formativas de actualización de conocimiento y habilidades, sino que periódicamente debe realizar “cursos de refresco” para mantener actualizado su conocimiento ante cualquier eventualidad que pueda producirse en vuelo en la aeronave que pilota, aunque lleve años pilotando la misma.
El ejercicio de la medicina tiene una diferencia radical con respecto a pilotar aviones: la suerte del médico no está nunca ligada a la de sus pacientes, lo que si ocurre entre pilotos y pasaje. Quizá por ello él es el primer interesado o interesada en estar adecuadamente preparado, en conocer con todo detalle cada aspecto de su funcionamiento, en haber ensayado una y mil veces la actuación ante una incidencia.
A diferencia de la aviación, un médico español no está obligado a mantenerse actualizado, a pasar ningún tipo de control sobre sus conocimientos y habilidades desde que obtiene su título de licenciado en medicina y cirugía. Algunos lo hacen, otros no.Con mucho esfuerzo la aplicación del sistema MIR consiguió un hito admirable: que para ejercer una determinada especialidad hubiera que haber alcanzado el título de especialista en la misma. Parece algo de Pero Grullo pero desde el franquismo y durante muchos años la profesión pudo realizar cualquier tipo de actividad médica con el simple título de licenciado.
A diferencia del transporte aéreo, donde al cambiar de aeronave un profesional debe realizar un curso específico para poder trabajar, en el sistema sanitario público del que tanto presumimos es posible que un profesional de enfermería comience a trabajar en Atención Primaria sin recibir ninguna formación específica: ya se sabe que en AP trabaja cualquiera. De la misma forma un especialista en pediatría que lleve toda su vida trabajando en hospital puede trabajar en Primaria sin curso de refresco alguno: no hace falta. Trabajar en urgencia solo precisa de la titulación en alguna especialidad; la antigüedad en el sistema, la demanda de profesionales y lo atractivo de la plaza es la que determinará que una vacante se ocupe, no la adecuación al puesto.
Ningún país desarrollado realmente permite que un profesional en quien se delega algo tan importante como la atención a personas enfermas no deba someterse periódicamente a una valoración de sus conocimientos, sus habilidades y sus actitudes para realizar adecuadamente su trabajo. Como comentábamos en el trabajo de Glonti et al, tanto Reino Unido como Alemania, dos países con sistemas sanitarios muy diferentes, exigen a sus profesionales revalidar su capacidad para el ejercicio profesional; incluso en un sistema de provisión como el alemán, donde la mayor parte de la provisión es privada, un médico general puede ver reducidos sus ingresos si no acredita haber realizado actividades de formación continuada teóricas y prácticas en los últimos cinco años, e incluso perder la licencia para poder ejercer.
Al igual que ocurre con tantas otras miserias que se arrastran siglo tan siglo, en España hay situaciones que nunca tendrán arreglo: de la misma forma que no es posible (40 años después del inicio de la reforma en AP) que existan departamentos de Atención Primaria o medicina de familia, seguiremos sin garantizar a la población que los profesionales que les atienden se encuentran adecuadamente actualizados. Nadie tiene interés en cambiar el status quo: ni la administración (que mientras los barómetros de satisfacción sean aceptables, para qué cambiar nada) , ni los profesionales (para las que el error propio no existe), ni mucho menos para sus representantes sindicales o profesionales, incapaces de establecer un sistema de recertificación en 40 años.
Pero puesto que el resto de los países sí los tienen, cabría preguntarse si algún tipo de dios magnánimo nos ha otorgado la capacidad de que carece el resto del mundo: la de mantenernos permanentemente actualizado por abducción celestial.

3 comentarios:

  1. Añadir que la formación o actualización es dispar, no estandarizada ni validada y que el Estado deja la formación en manos de la lucrativa Industria Farmacéutica con todos sus conflictos de interés y estudios absolutamente sesgados. La Big Pharma se entromete en las formación continuada de los residentes en mi hospital de referencia. Así vemos nuestra actualización llena de contradicciones: la Industria nos promociona una novedad farmaceútica revolucionaria y luego las agencias tecnológicas, El BMJ o Precrire nos dice lo contrario (no aporta relevancia terapéutica y no es coste-efectivo). Qué envidia a los pilotos.

    ResponderEliminar
  2. Es una muestra más de la bisoñez de nuestra democracia visto lo visto y cuando te comparas con Alemania y UK, entre otros. Evaluación de resultados clínicos, rendición de cuentas, aceptación de la diversidad, opinión distintas y dimisiones por mentir o copiar.
    Hace unos 15 años invite a un piloto de avión a una sesión de un servicio de cuidados intensivos para hablar de la bondad del check list. No fue aceptada y pase mucha verguenza ajena. eso sí era un hospital terciario y universitario.
    Con los años observo como el tiempo es un matador de sueños y a la vez la catarata que hace opaca la visión del mundo. Gracias por tu blog

    ResponderEliminar
  3. En un momento en el que ofrecen contratos de médicos de familia o de urgencias a alguien que acaba de terminar la carrera, los que no se reciclan son la menor de sus preocupaciones.
    Que impotencia

    ResponderEliminar