En la “Elección del Director” (Editor’s choice) del BMJ de la última semana, se anunciaba la creación de una Comisión de la revista sobre el futuro de la medicina y su ejercicio profesional .El punto de partida de la argumentación era la situación existente en Inglaterra con huelgas periódicas de los residentes que han llevado al gobierno a promulgar una norma proteccionista, dando prioridad para la formación a los graduados en Reino Unido. Pero como señala el director, Kamran Abassi, el problema de la insatisfacción y la crisis de los médicos es mucho más profunda, tomando también como referencia el artículo que en la misma revista publicamos hace un mes Iona Heath y yo. Porque como él señala , la crisis afecta a la esencia del lo que debe ser un médico, su rol y sus valores.
El problema del malestar médico es global. Basta leer el último informe de OMS Europa realizado en la Unión Europea, Islandia y Noruega en el que participaron más de 120 000 médicos y enfermeras de 29 países. En él se señala que la prevalencia de la ansiedad y la depresión varía entre el 15% y el 50% de los trabajadores encuestados, que los médicos y enfermeras tienen cinco veces más probabilidades que la población general de experimentar síntomas de depresión (32% frente al 6%) y que más del 10% de los médicos y enfermeras reportan pensamientos de quitarse la vida o hacerse daño. También que: 1/3 médicos y enfermeros estuvo expuesto a acoso o amenazas violentas en el trabajo durante el último año, y que 1/4 médicos trabaja más de 50 horas semanales. A medida que aumentan las horas de trabajo y la frecuencia de los turnos nocturnos, también aumenta el riesgo de experimentar problemas de salud mental. Más concretamente en España la revisión sistemática con metaanálisis de Beltrán et al señala que las prevalencias de burnout es del 24% en médicos, el 17% en enfermeras, el 11% en administrativos y el 5% en otros profesionales. No es sólo un problema de los médicos, pero afecta de forma muy significativa a ellos en gran medida porque su propio papel en la sociedad está sometido a un desafío no conocido previamente. Se les exige una formación exclusiva, a la que solo algunos pueden acceder, prolongada a lo largo de al menos 10 años, con una demanda no solo creciente de la sociedad sino cada vez más ilimitada, y con la asunción de la mayor parte de la responsabilidad sobre el resultado final en el paciente.La bibliografía sobre la crisis del desempeño médico crece año y tras año.
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