miércoles, 9 de agosto de 2017

Torpedo Personalizado y Preciso



“La medicina personalizada es definitivamente el objetivo. Pero la tecnología no siempre es necesaria para obtenerla”
Margaret McCartney

En la dicotomía que establecía Abel Novoa hace una semana entre naturalistas y escépticos en función de su posición respecto a las tecnologías ( tal vez una versión de los Apocalípticos e integrados de Umberto Eco), me resulta muy difícil posicionarme. Yo tampoco estoy en contra de “todas” las tecnologías, puesto que comparto el concepto de tecnología que definía Rogers ( cualquier instrumento que sirva para reducir la incertidumbre entre causa y efecto).
Porque creo que nuestro papel es precisamente ese, ser reductores de la incertidumbre, hasta acercarnos todo lo posible a una posible certeza que permita solucionar, aliviar o compartir el problema que aqueja al paciente. Sin duda el electrocardiograma es una gran tecnología ( si se pone a disposición de los médicos de familia de todo el mundo), como lo es también la ecografía si se adquieren habilidades expertas de interpretación. Pero también es tecnología la escucha, aunque de nuevo se me ponen los pelos de punta cuando se insinúa que algo como eso también puede ser susceptible de diseñar, programar,, estandarizar y evaluar ( por muy experto que sea el sabio que realice este proceso).
Quizá un ejemplo pueda explicar mejor cuales son las tecnologías, o mejor dicho los abordajes sobre las tecnologías que me parecen peligrosos, y ante los cuales sí defiendo ese rol del generalista de protector de las personas y las sociedades de las que forman parte éstas) frente a la aplicación desmedida de las mismas.
Hace unos días la prensa informaba de que el grupo del Partido Socialista (PSOE)  había presentado en el congreso una proposición no de ley, emplazando al gobierno a elaborar ( eso sí, de forma consensuada) una Estrategia Nacional de Medicina Personalizada y de Precisión. Parece ser que una vez pasada ya la euforia que generó la multiplicación de “planes y preces” sobre ese palabro llamado “Cronicidad”, se precisa de nuevos “planes”, “innovativos” y “tecnológicos” con los que dar de comer la insaciable necesidad de novedades de nuestra sociedad en materia sanitaria.
Según cuenta El Periódico, para estos socialistas “esta medicina (sic) permitirá mejorar los resultados clínicos, mejorando los tratamientos, con lo que se podrá atender a los enfermos de forma más individualizada, teniendo en cuenta sus características específicas y propias, al tiempo que los situará "en el centro de la acción del sistema sanitario”.
Una nueva "medicina" que sólo por su redacción, recuerda lejanamente la forma en que los Cheyenne denominaban las nuevas “tecnologías” de los  blancos en el siglo  XIX: “gran medicina” podría referirse al whiskey, al rifle o al caballo de hierro, algo a mitad de camino entre la realidad y la brujería.
Esta nueva “medicina” ( personalizada y precisa) permitirá por fin colocar también al paciente (“específico y propio”) en el centro del sistema, sin haberse darse cuenta de que este lugar está ya bastante atestado entre el paciente-eje-del sistema ( paciente genérico, no personalizado) y la “Atención primaria-centro del sistema” ( otro clásico de la ideología socialista).
En su peculiar visión de la cuadratura del círculo los socialistas argumentan, de forma entrañable, que gracias a la MPP ( Medicina Personalizada y de Precisión) se conseguirá el Triple Objetivo: mejorar los   resultados clínicos, apostar por la I+D+ i( otro de los tótems de nuestro tiempo) y además “racionalizar el gasto por lo que incide en la sostenibilidad del sistema”.
 Es sin duda encomiable su entusiasmo, pero ninguna de los tres Objetivos (que harán palidecer de envidia a Don Berwick en su Triple Objetivo de un sistema sanitario), está demostrado.
Obviamente esta gente que presenta alegremente Proposiciones no de Ley (PNL) no leen. Si simplemente echaran un vistazo al BMJ quizá hubieran leído el artículo de la siempre clarividente Margaret McCartney respecto a algo parecido a lo que quiere impulsar aquí el Grupo Socialista. Se llama Catapult Precision Medicine nade menos y es el Programa financiado por el gobierno británico para impulsar este nueva “Tecnología” (de las de verdad).
Escribe McCartney: “Big Data, genoma, grandes poblaciones, y tecnología son una mezcla atrayente; una que es predicada con estilo y salero, pero a menudo con poco análisis crítico".
Fascinados por las “cuentas de colores” con las que se viste el genoma humano, el grupo  socialista ( y pronto el resto de los grupos), las televisiones de todo signo y los  periódicos “independientes” incrementarán su presión para disponer pronto de ellas entre sus abalorios.
El pequeño problema que tiene la MPP es que sus hallazgos se están comercializando y promocionando desde todo tipo de fuentes y agentes sin conocer realmente cuáles son sus resultados. Y este tipo de “Tecnologías” ( de las de "verdad") están claramente expuestas, como escribe McCartney,  a los riesgos de la escasa sensibilidad, el diagnóstico precoz o el sobrediagnóstico, las falsas alarmas y los inevitables conflictos de interés. Además de que los clínicos tendemos a sobreestimar los beneficios de los tratamientos e infravalorar sus riesgos como demostraron recientemente Hoffman y colegas.
De forma que al final puede que los gobiernos acaben “financiando el uso de productos de dudoso valor”. Todo ello cuando, tanto en Reino Unido como en esapañ se reduce el gasto público en salud.

No hay duda de la necesidad de medicina personalizada.Pero para ella no es necesaria ni la genómica ni el Big data. Basta con hablar y escuchar ( como dice McCartney). Dos tecnologías ( pero de las de mentira)

 PD: de salir adelante la PNL, y para no ser menos que los ingleses, propongo que se llame "Torpedo Personalizado y Preciso " en honor de Chiquito de la Calzada

2 comentarios:

  1. Resulta asombrosa la forma acrítica con la que se llega a solicitar una "Estrategia Nacional de Medicina Personalizada y de Precisión" cuando tanto el propio término "Medicina de precisión" (PM) como sus efectos requieren un debate, tal como se indica en el trabajo "Conceptual and terminological confusion around personalised medicine: a coping strategy" https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4950113/
    En dicho trabajo se concluye que: "Lo que está en disputa no son meros desacuerdos terminológicos, sino diferentes valores, ideales y asignaciónes de poder y recursos. La pregunta "¿Qué es PM?" No se puede separar de preguntas como "¿Quién aporta qué a PM?", "¿Quién está marcando la agenda?", "¿Quién ha sido excluido?", "¿Quién recibe qué?". Ninguna de estas preguntas se ha resuelto aún y, por lo tanto, nos parece que, en lugar de tratar de definir un concepto elusivo, valdría la pena cartografiar las aspiraciones e intereses de las partes interesadas y tratar de contribuir a que las negociaciones sobre el futuro de las PM sean tan justas y transparente como sea posible".

    ResponderEliminar
  2. Javier, tu comentario es mucho mejor que mi texto. No tengo ni una palabra que añadir a un planteamiento tan razonable y argumentado.
    La referencia es clave además
    Un abrazo

    ResponderEliminar