lunes, 14 de enero de 2019

En mil pedazos

"Habrá mucho que hacer cuando el mundo estalle en mil pedazos.
La vida a mano armada hizo saltar sus sueños
en mil pedazos, en mil pedazos.
Y nunca hubo nadie a su lado
Habrá que cerrar por hoy..."
En mil pedazos. Lapido
Que la Atención Primaria española se desangra desde hace años no es ninguna novedad; en éste y muchos otros lugares se viene informando desde hace años; que nadie ha hecho nada por evitarlo tampoco es nuevo: ningún partido político ha hecho nada por remediarlo porque, en el fondo, siempre lo han considerado algo secundario , accesorio, un simple muro de contención para evitar que las hordas asalten y desborden su tesoro más preciado: el hospital. Ese lugar mágico donde se realizan las intervenciones y procedimientos que salen en televisión, que dejan a la gente con la boca abierta, y que al final son determinantes en el voto de los ciudadanos, siempre deseosos de disponer de un hospital altamente tecnificado en cada uno de sus pueblos. La política de inversiones andaluza durante la pasada década, que pretendía colocar un hospital a menos de 30 minutos de cada domicilio es muestra de ello. Los profesionales tampoco protestaron demasiado: ya se sabe que en general los de Atención primaria son bien mandados, al este y al oeste, al norte y al sur. Aguantan con siete, con cinco, con cuatro minutos por paciente; con 40, 50 o 70 pacientes al día: forma parte de su karma.
Ahora parece que comienza a hacerse visible todo el malestar acumulado durante décadas de abandono y desprecio. Galicia está al borde de la protesta , como lo estuvo Cataluña, Andalucía o Madrid. En Burgos tres médicas de familia han renunciado a su plaza ante las denigrantes condiciones de trabajo que soportan sin expectativa alguna de mejora.
En Madrid, la Consejería de Sanidad ha sacado un esperpéntico papel , llamado “Propuesta de modificación organizativa en Atención Primaria para adecuar la atención sanitaria a la distribución de la demanda asistencial”. En él se aborda el problema de la Atención Primaria como si fuera una cuestión de ingeniería financiera, es decir cómo hacer para que nos cuadren las cuentas ante el interventor de turno ( en este caso el profesional o el paciente). De forma que realizan una serie de sesudos cálculos de ocupación de horas creyendo que con diferenciar horas valle y horas pico solucionarán el problema de que los centros están saturados, que a la gente se le dedica menos tiempo que a los perros enfermos, que los profesionales ( como las colegas de Burgos ) ya no pueden más.
En el corazón de la metrópoli el Consejo Interterritorial ese órgano inútil dedicado únicamente a que los partidos políticos de este país jueguen a que se enfadan y luego se arreglan y luego se enfadan, ha decidido por ver primera en la historia tratar monográficamente el “asunto de la Atención Primaria”. El planteamiento que realiza la actual Ministra (a la altura de sus predecesores Montserrat, Mato, Alonso, Pajín, Soria y demás ilustres) no deja lugar a dudas: “para alcanzar el liderazgo que le corresponde, la Medicina de Familia tiene que proporcionar servicios eficientes y de alta calidad, en tiempo y condiciones adecuadas, en el lugar apropiado y por profesionales competentes.Debe ofertar la mayor parte de la atención cerca del domicilio del paciente, reservando a los hospitales para los procedimientos altamente especializados”. Ahí queda eso.
Hace unos meses el Banco Inter Americano de Desarrollo publicó un interesante informe titulado “ Desde el paciente: experiencias de la atención primaria en América Latina y Caribe”. Empleando similar metodología a la que lleva empleando desde hace más de 15 años la Commonwealth Fund con los países ricos, la aplican en diferentes países de Latinaomérica para analizar ´que percepción tienen realmente los pacientes de esa “Atención Primaria más necesaria que nunca”. Y usando datos de OCDE comparan países ricos de este entramado de países con la de los países americanos estudiados.
Las conclusiones son interesantes: la percepción global del ciudadano es explorada con la cuestión de si éste considera o no que “su sistema precisa de cambios fundamentales o reconstrucción completa”. Es decir volver a hacerlo de nuevo. Esa pregunta incómoda que aquí no queremos hacernos.
Como era esperable la proporción de ciudadanos que considera que su sistema precisa de cambios fundamentales fue mayor en Latinoamérica  (¡87,4% de media¡), que en los países ricos de OCDE; pero aún así en estos alcanza de media el 55,4%., llegando a ser del 60,4% en Francia, o del 73,2% en Estados Unidos. La valoración de que la APS es de muy buena calidad es del 68% en países OCDE, situándose por debajo de esa media Noruega ( 62,9%), Alemania (62,1%), Francia (57,6%) o Suecia (50,5%), todos ellos países con débil Atención Primaria.
Pese a todos los mantras que repitamos sobre la añorada Starfield, la realidad es que sólo el 12% de los ciudadanos en América y el 39% en la OCDE consideran que la AP está realmente centrada en el paciente.El acceso a los centros de AP en el mismo día es solo del 51% en Latinoamérica, pero no pasa del 54,3% en los países de OCE, con datos tan significativos como 40,8% en Canadá ( que sin embargo tiene una buena valoración ciudadana de la AP).
La opinión de que el sistema precisa de cambios fundamentales se asociaba con un peor acceso a la consulta de AP, a una AP menos centrada en el paciente y a una AP con tiempo insuficiente para atender al paciente.
La pescadilla se muerde la cola: los responsables políticos de este país pueden seguir reuniéndose en el Interterritorial, o hacer complejos cálculos logarítmicos para justificar acabar con los valores básicos de la AP, pero las cosas no cambiarán hasta que no se aborden cambios fundamentales. Cambios que permitan recobrar la dignidad a los profesionales de Atención  Primaria, permitiéndoles ejercer con el tiempo mínimo que un ser humano merece, en el número en que un profesional sanitario mantiene aún alerta y competente sus capacidades.
Les queda poco tiempo antes de que todo esto estalle.
( Fotografía: manifestación en el centro de salud de los Cubos, donde renunciaron las tres médicas de familia)

2 comentarios:

  1. Querido Sergio. Gracias por seguir en la denuncia de una situación difícil de la atención primaria y comunitaria. Políticos y gestores siguen sin hacer caso y sin ver las luces rojas que llevan tanto tiempo encendidas y que se perciben por casi todos desde kilómetros de distancia.

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  2. Hola Sergio, de acuerdo en muchas cosas pero la "pregunta incómoda que aqui no queremos hacer" la hacemos en España 3 veces al año desde 1995. Es una pregunta típica de las "encuestas Blendon", si recuerdas la Comisión Abril encargó en 1992 o 93 a Blendon una encuesta de opinión para ver opinión pública y allí estaba esta pregunta paradigmática. Después el Barometro Sanitario uso parte de esa encuesta ininterrumpidamente desde 1995. Esa pregunta en concreto es como la esencia del BS. Un abrazo

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