jueves, 16 de enero de 2020

La pantera nebulosa de Formosa



El pasado 30 de diciembre de 2019 el Grupo Parlamentario Popular Andaluz presentó en el Parlamento de Andalucía una proposición de ley destinada a la creación del Instituto Andaluz de la Salud (registro de entrada 029609). Éste se constituye, según la citada proposición, como una Agencia Administrativa resultado de la fusión de la Fundación Progreso y Salud, la Escuela Andaluza de Salud Pública y la Secretaría General de I+D+i.
El gobierno de Andalucía tiene obviamente toda la legitimidad para aprobar y ejecutar una ley de esas características si consigue los apoyos parlamentarios suficientes, aunque eso suponga la desaparición de la Escuela Andaluza de Salud Pública o de cualquier otra institución. Si ello es posible hoy es porque otros tuvieron la posibilidad de evitarlo en su momento y no lo hicieron (hablaremos de ello en una próxima entrada). Pero sí es necesario insistir en lo que la aprobación de  una proposición de Ley como la descrita implica.
Dicha proposición no es fruto apresurado de algunas ideas desconexas, ni tampoco resultado de una declaraciones “fuera de contexto” de algún político deslenguado; más bien es la consecuencia de un proceso de análisis y reflexión detenido, bien ordenado y articulado en 5 capítulos, 3 disposiciones adicionales y 2 disposiciones finales; bastante maduro, en definitiva. En una de esas disposiciones finales se señala textualmente que “ se autoriza a la Consejería de Hacienda, Industria y Energía para adoptar todas aquellas medidas de orden económico, financiero, contable y patrimonial que procedan, y a la Consejería de Salud y familias para adoptar ,dentro de sus competencias, cuantas medidas sean necesarias para la puesta en marcha del Instituto Andaluz de la Salud y la efectividad de lo dispuesto en este Ley, incluyendo todas las operaciones jurídicas conducentes a la extinción y disolución por fusión y transformación de la Fundación Progreso y Salud y la Empresa Andaluza de Salud Pública SA”.
Sin duda alguna los inspiradores y autores de esta proposición conocen sobradamente que en la elaboración de una ley las palabras son clave, puesto que  son ellas las que realmente permiten que se pueda llevar a cabo lo que se pretende. Por eso (y al margen del pequeño borrón que supone confundir Empresa Andaluza de Salud Pública SA-inexistente,-con Escuela Andaluza de Salud Pública SA) los términos fusión, transformación, extinción y disolución no son banales, equívocos o intercambiables con otros diferentes, puesto que de ser así hablaría de una incompetencia manifiesta en el proceso de elaboración de leyes, decretos y demás normativas que suponen el esqueleto de la actividad política.
Pero además dichos términos son completamente congruentes con el espíritu y contenido de la proposición de Ley. Así, en el artículo 1 del capítulo 1 se define que el Objeto de la misma es “la creación del IAS por fusión y transformación de la Fundación Progreso y Salud, y de la Escuela Andaluza de Salud Pública, Sociedad Anónima…”, aspecto que de nuevo se reitera en el artículo 2 sobre creación del IAS, en cuyo segundo párrafo se habla de “ Esta transformación implica la cesión e integración global, en unidad de acto, de todo el activo y el pasivo de las entidades transformadas, con sucesión de derechos y obligaciones”. Así mismo, ya desde la Exposición de motivos y más adelante en la definición de la “Naturaleza y consideración de medio propio” se reitera el fin al que va dirigida la creación del Instituto y que no es otro que la investigación (“El IAS es un organismo público de investigación del Sistema Andaluz de Conocimiento con carácter de Agencia Administrativa de la Junta de Andalucía”). La investigación, o mejor dicho, la gestión de la investigación aparece en la mayor parte de los Objetivos y funciones (artículo 4): de las 19 funciones especificadas 7 se refieren exclusivamente a ésta, 9 a la gestión de la calidad y la acreditación, 2 a la gestión de la formación ( que no impartición), y 1 a la evaluación de Tecnologías. Funciones que hasta la fecha venían siendo realizadas por la Fundación Progreso y Salud, La Agencia de Calidad sanitaria de Andalucía (ACSA) y la antigua Agencia Andaluza de Evaluación de Tecnologías (AETSA). La EASP por supuesto lleva a cabo proyectos de investigación, pero la esencia de su actividad la constituye la docencia de postgrado, la consultoría y la cooperación internacional, ninguna de las cuales aparece ni tangencialmente en las funciones del nuevo Instituto.
¿Olvido? Cuesta creerlo de legisladores tan competentes. Las organizaciones no dejan de ser medios para que sus dueños lleven a cabo sus propósitos, conservando siempre la capacidad de deshacerse de ellas si les resulta conveniente, sean cual sean los daños colaterales que eso suponga. Pero ese tipo de procesos tienen también consecuencias.
La extinción de la EASP como empresa pública, con su propio CIF, supone inevitablemente la pérdida de un centro colaborador de la Organización Mundialde la Salud para Andalucía, y secundariamente para España, proceso que costó varios años en obtener y que va ligado a una entidad concreta e intransferible y se basa en su trayectoria histórica; así mismo implicaría la desacreditación del Máster Europeo en salud Pública Europubhealth como título con reconocimiento Erasmus Plus ( acreditado para el periodo 2020-2025) y que la EASP realiza en coordinación con la Universidad de Granada (UGR), la École de Hautes Studes en santé Publique francesa, la Universidad de Rennes (Francia), La Universidad de Sheffield ( Reino Unido), la Liege Université (Bélgica), la Universidad de Maastrich ( Holanda), la Jagiellonian University of Kracow ( Polonia) y el University College of Dublin (Irlanda). También implicaría la renuncia a múltiples proyectos de consultoría y cooperación internacional con instituciones tan sospechosas como el Banco Interamericano de Desarrollo, o gobiernos tan bolivarianos como el de Chile o Brasil. En cualquier caso cabría pensar si esta comunidad autçonoma y este país puede permitirse el lujo de perder estos tipos de proyectos. Algunos consideran a la EASP un “chiringuito”. No digo yo que no, pero sería interesante saber cuantos chiringuitos de estas características se incluyen en la lista de centros colaboradores de la OMS o participan en máster internacionales Erasmus Plus.
La creación del Instituto Andaluz de la Salud implicará además la desaparición de un centro de conocimiento para la ciudad de Granada que se ubicará desde ahora en Sevilla, generando un nuevo caso de centralismos autonómico al que tan proclive fue la administración anterior.
Tras hacerse público el contenido de la proposición de Ley, los impulsores de la misma se han apresurado asegurar que la Escuela Andaluza de Salud Pública no desaparece ni se cierra, y que se mantendrán sus puestos de trabajo. Yo les creo. Pero para ello , o bien deberían excluir a la EASP SA de la proposición de Ley o, bien reelaborar sustancialmente la propuesta. El tiempo dirá quien estaba en lo cierto y quien miente, si la Escuela sigue formando parte de las especies agónicas en peligro de extinción o definitivamente se extingue como la pantera nebulosa de Formosa. 

Fotografía: pantera nebulosa de Formosa meditando sobre su futuro antes de eser extinguida

1 comentario:

  1. El texto de la propuesta es inequívoco, evidentemente que se mantendrán empleos según la vinculación de cada contrato, lo contrario sería de compleja digestión.
    El problema es que la EASP es seña de identidad de un modelo sanitario, es el centro de mayor prestigio nacional e internacional en materia de gestión del conocimiento sanitario de todos los que hay en España ,y está precisamente ,en Andalucía.
    La EASP ha sido atractor para personas de otras CCAA y de otros países, generando valor para Andalucía.
    Nadie sensato se plantearía su desaparición o su dilución en otro ente. La personalidad de la Escuela como institución llena de prestigio al sistema sanitario y a Andalucía. La Escuela ha formado a miles de sanitarios en España y otros países ,ha impulsado cambios y ha liderado la reflexión en el mundo sanitario.
    Si sigue adelante la iniciativa, Andalucía perderá una de sus referencias nacionales e internacionales, perderá capacidad de innovación y dejará de recibir a miles de sanitarios para su formación.
    Mezclar la EASP con el discurso de la Administración paralela es de una ignorancia supina, la EASP es una década anterior a eso de las nuevas formas de gestión sanitaria y quince años anterior al crecimiento de la Administración instrumental. Ojalá que todos los centros de la Administración instrumental tuviesen la trayectoria transparencia y resultados que puede demostrar la EASP

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