miércoles, 18 de diciembre de 2019

Cruz de navajas


A las cinco se cierra la barra del treinta y tres
Pero Mario no sale hasta las seis
Y si encima le toca hacer caja despídete
Casi siempre se le hace de día
Mientras María ya se ha puesto en pié
Ha hecho la casa
Ha hecho hasta el café
Cruz de navajas. Mecano.1986.

Lunes, 16 de diciembre. En la trastienda de la librería Sostiene Pereira, junto al arco de Elvira en Granada, tres médicos jóvenes exponen su experiencia con la precariedad en el sistema sanitario español. La librería es hermosa, con ese aire decadente que tienen las librerías de “viejo”, donde se entremezclan best seller baratos e infumables con viejas joyas a la espera de que alguien las descubra. En el zaguán un viejo póster de la película protagonizada por Mastroianni , basada en la novela de Tabucchi explica sin palabras el por qué del nombre del lugar. Contrasta la vejez del lugar con la concurrencia, mayoritariamente joven, tanto en el público como en los propios libreros. Modera Juan Gervas, ejerciendo con escrupulosidad su papel: controla los tiempos, la petición de palabra, escribe los comentarios y se compromete a enviarlos a los asistentes. La librería está abarrotada.
Marta García, Irene Fernández y Miquel Farrés cuentan sus experiencias profesionales; no hay revisiones de la literatura, ni estudios comparativos, simplemente el periplo personal que cada uno ha vivido. Al finalizar sus intervenciones se abre un debate, donde gente tan joven como ellos, muchos compañeros de promoción de los ponentes, exponen sus propios casos.
Nadie eleva el tono de voz, sino que de forma tranquila cuentan vivencias que resultan estremecedoras. Una de las asistentes, una mujer muy joven que trabaja en un centro de la salud de la provincia de Granada explica: “yo me consideraba una prostituta. Todo el día pendiente del teléfono por si te llamaban para algún servicio, alguna sustitución o trabajo que pudiera aparecer; si no contestabas al tercer tono te penalizaban”.
Otro de los asistentes cuenta la contratación de profesionales simplemente para hacer clic en las historias clínicas electrónicas y así poder percibir incentivos. Es constante en las intervenciones de todas esta gente tan joven la sensación de humillación, desprecio y con ellos el desapego sobre lo que se realiza, sobre la empresa para la que se trabaja. ”Ser simplemente bichos que tapan agujeros”.
Otra médica joven cuenta la experiencia “camino Soria” (aquel viejo tema de Gabinete Caligari), que en su experiencia parece más bien el Cruz de Navajas de Mecano:una joven pareja que emprende el camino a Soria buscando esos grandes valores de la Atención Primaria con la que todos les hemos llenado la cabeza: lon-gi-tu-di-na-li-dad, relaciones de confianza, de “ la cuna a la tumba”. Pero lo que encuentran en el camino es una propuesta que la joven pareja no puede rechazar: guardias de 24 horas los días pares para él, los días impares para ella. Se veían en el desayuno, afortunadamente no tan dramáticamente como en la canción de Mecano.
El sistema sanitario español, en todos sus servicios de salud, gestionados por gente conservadora y superprogresista (de esos progres hoy desde el consejo de Ministros negocian el gobierno más super progre de la historia de España, encontraron la forma “eficiente” de reconvertir la Atención primaria, esa que es “una de las mejores del mundo”: establecer las plazas de “médico de área” , especie de retenes que cubren toda la provincia y permiten el ejercicio de explotación sin complejos de los gestores modernos. Hoy aquí, mañana allá, o mejor aún ,ahora aquí en dos horas allá, aunque el aquí y el allá estén separados por 100 kilómetros. Cuando se ven ya presionados, los servicios de salud españoles convocan oposiciones. Esas benditas oposiciones que se demoran años, someten a quienes la sacan a tres o cuatro años de espera e incertidumbre, y les condenan a permanecer ahí a la espera de un futuro concurso de traslados que quizá nunca llegue si quisieran cambiar de destino, una peculiar versión española de El desierto de los tártaros de Buzzatti.
Pero lo que aún es peor, devalúan la esencia de la Atención Primaria, reduciendo progresivamente las plazas de Equipo de Atención primaria (EAP), sustituidas por dispositivos de apoyo (en un reciente concurso de 300 plazas de medicina de familia solo 80 eran de EAP). Dispositivos que son la innovación útil para desarraigar del territorio a los profesionales, y reconvertirlos en simple mano de obra para la urgencia. Urgencia que, en palabras de una antigua directora de distrito de Atención primaria, al final es lo que legitima el carácter universal del sistema de salud español.
En definitiva, la progresiva conversión de los antiguos sujetos en objetos como bien decía Jesús Ambel en la reunión. La deshumanización a la que lleva la temporalidad extrema.
Como en tantos otros lugares en que se cosifica al ser humano, cada vez más frecuentes, son imprescindibles más reuniones como las de Sostiene Pereira. Para ser conscientes de lo que está ocurriendo. Y para hacerles frente de una vez.

2 comentarios:

  1. Pues así es:Vamos hacia atrás como los cangrejos y solo si empezamos "A galopar a galopar hasta enterrar los en el mar".PODREMOS SALIR DE ESTA.

    ResponderEliminar
  2. Hablando de longitudinalidad... Tras la guardia de ayer el único de los profesionales que conocía a la paciente anciana en situación paliativa era el TES , el conductor de la ambulancia ..... El único que ha acudido una y otra vez a ese domicilio , que sabe que ahí vivía un matrimonio pero el marido falleció hace un tiempo.

    ResponderEliminar