viernes, 24 de marzo de 2017

El Reino de las Dos Caras (Segunda parte).



En el mismo reino de tecnologías, hospitales de vanguardia y magos poderosos, existe también otra mitad, invisible como el aire. Invisibles son sus habitantes e invisibles son los centros que les prestan atención, en los que no existen fusiones, desfusiones ni caballeros andantes.
Almanjayar y Cartuja, en el norte de la ciudad de Granada, comparte un triste presente de pobreza, paro y ausencia de oportunidades, al que ninguna autoridad política ha prestado nunca la atención que merece. El mejor ecosistema para que germine  la marginalidad y la violencia:actualmente representa uno de los más innovadores y productivos laboratorios en producción de marihuana del Reino. En el mismo bloque de viviendas conviven ancianos, muchos de ellos en muy delicada situación de salud, con plantas feraces que medran en el piso de arriba al calor de la luz y el calor que aporta la red eléctrica.
A veces la sobrecarga de la red produce cortes, que sufren a diario vecinos con contratos en vigor, “enganchados” ilegales a la red y por supuesto las plantas. Lo sabe todo el mundo pero también casi todo el mundo se encoje de hombros. Las mafias de la zona poco a poco amplían sus áreas de influencia, habitando los inmuebles con su frondosa vegetación. En ese confortable ambiente siguen resistiendo como pueden personas con muy escasos recursos, a los que el apagón supone la ausencia de electricidad con la que encender el brasero en días helados, con la que encender el fuego y calentar una bolsa de agua o enchufar un aparato imprescindible para su apnea del sueño.
En los últimos meses tres personas han muerto por arma de fuego, en escenas que son una versión mediterránea del Baltimore de The Wire.Sin planes, inversiones ni futuro, el centro de salud representa el último reducto de una mínima integración social. El único lugar al que acuden tanto tirios como troyanos, ancianos sin luz y miembros de las bandas. No es nada fácil trabajar allí. Y sin embargo, a pesar de su dureza, peligrosidad y dificultad sus profesionales siguen realizando su trabajo año tras año, recorriendo esas calles y corralas que quizá el resto no se atrevería a atravesar, entrando en esos bloques habitados por plantas y seres humanos, a partes casi iguales.

Esa gente nunca sale en la prensa, y las consejeras de turno no se fotografían con ellos, quizá porque no andan embutidos en pijamas verdes con gorros vistosos, quizá porque la atención al marginado, pobre o violento es mucho menos “vendible” que el último trasplante multiorgánico.
Sin embargo esa gente silenciosa y absurda, sigue manifestando su compromiso de seguir trabajando allá, aportando su pequeño pero inmenso grano de arena al esfuerzo por una cohesión social al que el resto del reino apenas preocupa ( o como se escucha a veces en la calle, “¿para qué entrar?...que se maten entre ellos”).
Algunos llevan décadas sin moverse de allí, sin caer en la tentación de acercarse a lugares más cómodos del reino, quizá incluso de los de la “otra mitad”, la de las tecnologías y las fusiones. Otros acaban de llegar, precisamente porque lo que buscan en la medicina o en la enfermería es esa forma silenciosa y comprometida de ejercer el cuidado y la atención a los demás. Gente que también podría haber elegido otra especialidad más rumbosa, que le permitiría tal vez salir dentro de unos años con la consejera de turno tras haber realizado el primer trasplante de hipocampo.
La mitad del reino que no se fusiona, ni desfusiona, ni protesta se llama Atención Primaria, y algunos de sus centros trabajan en condiciones tan exigentes como los equipos de Cartuja y Almanjayar. A pesar de atender 40 pacientes cada uno de sus médicos muchos de los días del año las ausencias no se sustituyen, la eventualidad es frecuente e incluso debe justificarse pormenorizadamente  la necesidad de mantener las plazas existentes cuando algún profesional se jubila.
No es difícil deducir quien será el pagano de los juegos de silla, fusión y desfusión, construcción y demolición de la mitad soleada del reino.
Y pese a todo, sigue habiendo algunos de esos seres invisibles que siguen creyendo que lo mejor de su vida profesional lo han vivido allí. En el mundo invisible donde nunca hay fotos ni noticias en el telediario de las 9.

9 comentarios:

  1. Como Director de Salud del Distrito Sanitario del que forman parte ambos centros que citas, todo mi respeto y mi apoyo a los profesionales que trabajan en los mismos y que efectivamente en su mayoría nunca solicitan abandonar los mismos buscando la comodidad de zonas menos complicadas.
    Pero no del todo de acuerdo con una frase del penúltimo párrafo, dado que cuando hay recursos para sustituir y cubrir las eventualidades, no siempre hay MF disponibles en las bolsas de empleo y que yo sepa una zona de transformación social mantiene habitualmente sus plantillas en caso de jubilaciones.
    Seguramente con la aplicación de los ACG para el dimensionamiento de cupos médicos -de próxima implantación- estos centros saldrán beneficiados, como es de justicia que así sea.

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    1. Muchas gracias por tu comentario Pachi. Sin duda generalizar conlleva siempre equivocaciones que es necesario corregirlas y precisarlas como tu bien haces. Yo pretendía reflejar una situación general y no específica aunque me refiriera a los centros concretos de Cartuja y Almanjayar
      Es cierto que en ocasiones no es fácil ( o incluso es imposible) conseguir médicos de familia. Entre otras razones porque los contratos que se les han venido ofreciendo durante todos estos últimos años eran de un nivel de precariedad que en ocasiones era insultante. Las organizaciones sanitarias ( y en este caso el SAS) debería preguntarse cual puede sser laa razón por la que un médico de familia "esquiva" un contrato de trabajo, habida cuenta de que los escasos datos oficiales señalan que sigue existiendo una importante bolsa de desempelo entre ellos
      Solo con consolidaciones de plantillas estables será posible mantener una Atención primaria digna. Y el riesgo de que eso no ocurra tras los últimos acontecimientos en cuanto a organización hospitalaria en Granada es alto

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  2. Enhorabuena Sergio,especialmente por este post y por todos los anteriores. La lucidez y tremenda realidad de tus palabras. Gracias a todos y todas las profesionales de Cartuja y Almanjayar por vuestro trabajo de cada dia con ilusion y sin estridencias

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    1. Muchas gracias Maru. El mérito es solo de ellos. Los que trabajan en silencio cada día

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  3. Muchas gracias Sergio por hacer visible lo invisible para la mayoría de la gente

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    1. Muchas gracias a vosotros Isabel. Es asombroso que algo así sea invisible

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  4. Gracias Sergio por enfocar donde importa mirar. Que no nos deslumbren con innovaciones sin fundamento ni base en necesidades reales. Aunque a veces parece que está muy lejos, en Sevilla podemos identificarnos en esta entrada. ¿Para cuando innovaciones en la gestión, selección y dotación de personal de estos centros, adaptandose a las necesidades de la población?

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    1. Muchas gracias a ti Eduardo por escribir aquí.
      Tienes razón: ¿para cuando? ya va siendo hora de innovar de verdad. El sistema está agotado. Seguir en lo mismo y profundizar en su deterioro

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  5. Muchas gracias por recordarme porque me hice médico de familia, por hacerme reflexionar. Hay veces que me flaquean las fuerzas, no veo un futuro posible para la Atención Primaria. Pero entonces, como hoy, vas a la casa de un enfermo terminal y compartes unos momentos, ves una luz en sus ojos (y de sus familiares) de agradecimiento, tomas su mano y acompañas, consuelas, corriges un poco el tratamiento, todo sin tecnologías sin aparatitos, solo seres humanos luchando en un mundo cada vez más deshumanizado. ¿Donde están los gestores capaces de comprender el valor la Atención Primaria?, ¿donde estamos nosotros dejándonos abandonar?.

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