sábado, 18 de abril de 2009

Cabos sueltos

El pasado 11 de marzo una Mª Eugenia Moreno, residente de medicina de familia, fue asesinada por un hombre de 74 años en la población de Moratalla ( Murcia). Al margen de las habituales declaraciones de condena, y actos de repulsa de administraciones, sindicatos y sociedades, un mes después del hecho parece diluido en la memoria, devorado por las nuevas noticias. En los días posteriores al crimen, la prensa local dio noticia también de incidentes de agresiones y amenazas verbales a médicos, con referencias al hecho en cuestión: "No me extraña que haya pasado lo de Moratalla. Sólo hacéis caso con una pistola en la cabeza". La reacción inmediata es considerar que son hechos aislados, afortunadamente excepcionales. ¿Pero lo son? ¿ Es anecdótico que sea a un médico, dado que la violencia es endémica en la sociedad? ¿ Es casual también que sea a una mujer médico y no a un hombre?
No disponemos de estudios científicos que permitan conocer la respuesta a esta pregunta, y evitar basarnos en opiniones personales sean alarmistas o contemporizadoras. El primer número de este año del International Journal of Occupational and Environmental Health publica un trabajo del grupo de la Escuela Profesional de Medicina del Trabajo de la Universidad de Zaragoza liderado por Santiago Gascón. La metodología empleada se basó en la distribución de un cuestionario a una muestra estratificada de 1.826 profesionales sanitarios de 3 hospitales y 22 centros de salud del norte y este de España. Un 64% de los respondientes había estado sometido a agresividad verbal, insultos o amenazas. Un 11 % había sufrido alguna agresión ( 5% en más de una ocasión).
Se podrá decir que el trabajo adolece de las limitaciones de estudios de este tipo ( representatividad de la muestra, sesgo de los respondientes,...). No permite sacar consecuencias definitivas y se precisan más estudios. Pero los datos son suficientemente preocupantes como para considerar que hechos como el citado son son circunstancias excepcionales.
Mientras tanto, el Diario Médico daba cuenta esta semana de dos noticias interesantes: el 14 de abril informaba de que solo la mitad de las Facultades de Medicina de España pensaban incluir como asignatutura obligatoria la Medicina de Familia en los nuevos planes de estudio, en un momento tan crucial como la puesta en marcha del Espacio Europeo de Educaión Superior. Por otro lado, el 16 de abril conocíamos que solo 55 aspirantes al examen MIR de este año elegían una plaza de Medicina de Familia entre los 2.575 primeros. La primera de ellas es valorada comoe esperanzadora: la Academia de semFYC considera que podría llegarse incluso al 75%. Respecto a la segunda , se argumenta que otras especialidades de mayor solera tampoco andan mucho mejor. Son argumentos rezonables, pero no hay que olvidar que treinta años depués del inicio de la especialidad de Familia aún estamos así.

miércoles, 15 de abril de 2009

¿ Para que nos sirven los fracasos?



Es difícil entender como se puede cometer un error de la magnitud del cometido por el responsable de la sección antiterrorista de Scotland Yard, al presentarse tranquilamente en la reunión de trabajo del 10 de Downing Street con la hoja de ruta ( " la lista de los malos", vamos) de una importante operación contra la red de AlQueda en el Reino Unido, la llamada operación Pathway, a la vista de cualquier cotilla (y mira que hay desde que irrumpió internet). Las consecuencias no son menores, especialmente para él ( obviamente le ha costado el puesto), pero sobre todo para la propia estrategia antiterrorista de su gobierno, obligado a precipitar la operación. La primera idea que viene a la cabeza es la de ¿ como se puede cometer un error así?. Algo más propio de Anacleto agente secreto que de uno de los servicios secretos de más prestigio en el mundo. La chufla es inevitable,como puso de manifesto un reciente articulo de el País. Y es cierto que llama la atención cometer errores tan infantiles: podría habérsele caído o perdido. Pero al margen de la proporción de los errores , nadie está libre de pecado en este terreno. Y si no que revise la conciencia.
Sabemos poco de por qué cometemos errores. Algo tiene que ver el exceso de confianza, del que en algún momento hemos hablado, y que depende mucho de factores actitudinales. Como comenta Eta S. Berner en ocasiones es la arrogancia, en otras los errores de cognición, en otras la autocomplacencia ( nadie es perfecto). En definitiva, necesitamos cuidado, prudencia, reflexión.
Pero no sabemos tampoco si de los fracasos aprendemos lo suficiente. Una de los dogmas reiteradamente enseñados en las escuelas de gestión está también en entredicho: aquella de que " cada fracaso es un tesoro". En un reciente trabajo del grupo de la Harvard Business School de Paul Gompers, en estudios realizados en proyectos ahora tan en entredicho como los de capital riesgo, la media de éxito de los emprendedores principiantes es del 22%. En los que han fracasado previamente es del 23%, y en los que han tenido éxito previo es del ¡34%¡. A los investigadores lo que más les llama la atención es la gran diferencia de porcentaje de éxito entre unos (triunfadores) y otros (perdedores). La sugerencia es tentadora: acércate a los triunfadores y huye de los fracasados. Más que ello, si que puede ser interesante investigar si el éxito se aprende. Aprender a interpretar el entorno, a aprovechar el momento, a perseverar en el trabajo.

domingo, 12 de abril de 2009

"Historias" electrónicas

En la edición electrónica de ayer del New York Times se vuelve a plantear las utilidades que pueden representar las nuevas tecnologías, en especial las historias clínica electrónicas ( Electronic Health Records o EHR). A partir de la experiencia de Jennifer Brull, una médico de familia que trabaja en una zona rural de Kansas, se revisan los beneficios e inconvenientes que tal innovación supone. Las diferencias con nuestro sistema, no por obvias deben ser olvidadas: la Dra. Brull decidió cambiar sus 3.000 registros de papel a formato electrónico, algo de lo que nunca se ha arrepentido, que le permite consultar sus historias desde cualquier lugar, y que según ella aumentó drásticamente su productividad. A diferencia nuestra, ella asumió la iniciativa y también ella la adecuó a sus necesidades. Según la American Academy of Family Physicians el 42% de los médicos de familia americanos instalaron EHR en sus consultas, pero uno de cada cuatro no tiene previsto comprar ningún sistema electrónico; en gran medida porque no pueden sufragar los entre 30.000 y 50.000 $ que supone. En el artículo no todas son maravillas y a más de un médico le ha llevado a tener que abandonar su consulta por los costes, problemas y falta de beneficios causados.
En el Sistema Nacional de Salud español se realizó en la última década una cuantiosa inversión en implantación de diferentes EHR por los diferentes servicios regionales, sin conocimiento suficiente de la inversión realizada ni de los beneifico obtenidos. Respecto a estos últimos el sentido común puede hacernos pensar que necesariamente la implantación de tecnología electrónica lleva aparajado ineludiblemente beneficios: tal vez mayor seguridad en el mantenimiento de la información o menor burocracia, o mayor tiempo de consulta.
Por eso es especialmente interesante el trabajo que Keyhani et al publicaron en Medical Care hace unos meses, cuyo objetivo era analizar el efecto de diferentes componentes de la EHR ( incluídos datos como anotaciones del médico o de la enfermera, disponibilidad de analíticas, recordatorios electrónicos, prescripición electrónica o petición de pruebas analíticas) y la calidad de la atención a determinadas patologías crónicas seleccionadas. Se recogieron datos de 25.564 visitas en el National Ambulatory Medical Care Survey y 29.975 en el National Hospitalary Ambulatory Care Survey. La conclusión parece sorprendente: la presencia o ausencia dela EHR per se no mejoró la calidad asistencial en dicho estudio: no se encontraron diferencias significativas entre los componentes de las historias clínicas electrónicas y la calidad de la atención a las patologías crónicas seleccionadas.
Cambiando de continente a Europa, Ross Anderson publicó en el British Journal of General Practice un editorial en relación con la intención del gobierno laborista británico de centralizar los datos de todas las historias clínicas: la oposición de médicos, informáticos e incluso pacientes es notoria respecto a ello, de la que es buena muestra la plataforma The Big Opt Out en la que se viene alertando desde hace tiempo de los riesgos para la confidencialidad que supone la existencia de basas centralizdas a las que tienen acceso múltiples profesionales.Los grandes fortalezas que tienen los sistemas nacionales de salud respecto a sistemas tan ineficientes como el americano, parece que también tienen sus riesgos.
Cada vez es más necesario disponer de información fiable sobre la seguridad, efectividad y eficiencia de nuestras historias electrónicas.

jueves, 9 de abril de 2009

Are you Maximazer? (II)

Si usted ha contestado la encuesta habrá obtenido un resultado entre 13 ( si puntuó siempre 1) y 91 ( si siempre eligió el máximo). Sumando las puntuaciones, si obtuvo más de 65 puntos puede considerarse un Maximazer con todos los honores. Si por el contrario solamente alcanzó 40 puntos o incluso menos pertenece a la tranquila casta de los Satsfechos. Schwartz distribuyó su encuesta entre varios cientos de personas, obteniendo un rango entre 25 y 75, con una media de 50. Sin querer entrar en estudios serios en las dos últimas promociones de nuestro Máster en salud Pública ya comentado predominan las puntuaciones altas.. Prefiero no comentar mi puntuación , aunque por mi tendencia permanente a hacer listas, especialmente musicales ( como el protagonista de la estupenda novela de Nick Hornby High Infidelity), es fácil de sospechar. Según Schwartz ser Maximazer es, en cierta manera, una forma de pensar, un estado mental. “Si tu objetivo es alcanzar el máximo nunca estarás satisfechos con las limitaciones que impone la realidad”. Los “Satsfacers” por el contrario, no es que no aspiren a lo mejor, pueden tener también estándares elevados. Pero a diferencia de los anteriores una vez que los alcanzan se dan por satisfechos.Cruzando los resultados obtenidos con la “Escala de Maximización” frente a otros cuestionarios relacionadas con satisfacción general, las personas con resultados altos en maximización experimentaban menos satisfacción con la vida, eran menos optimistas, y tenían mayores tasas de depresión. Schwartz considera que el axioma de nuestro tiempo se basa en la ecuación elección-libertad-bienestar. Si uno puede elegir entre muchas alternativas, demuestra un ejercicio pleno de su libertad, lo que consecuentemente le producirá un mayor bienestar. Pero un permanente ejercicio de elección, desde que uno se levanta hasta uqe se acuesta, además de agotador, puede resultar paralizante. No hay que olvidar el conocido dicho de " a la parálisis por el análisis” con el que se suele castigar a tantos eruditos de cualquier tema, para el que siempre encuentran razones que desaconsejan la actuación por falta de información.
Sin embargo, tengo la impresión de que cunde en la gestión el predominio de líderes “Maximazers”, exigentes de sí mismos y de los demás hasta extremos inauditos: “ hay que hacerlo todo, hacerlo ya, hacerlo perfecto,…”. Todo es prioritario, nada es secundario, no se admiten graduaciones de calidad en lo realizado. Luego, la realidad es tozuda, y va por otra parte.
Permitir establecer niveles razonables de cumplimiento, concretar las prioridades y el nivel de exiegencia en ellas, centrarse en los objetivos claves, además de una buena estrategia gestora, puede también ser conveniente para mantener la salud mental en un mundo tan complicado como el que nos ha tocado vivir

martes, 7 de abril de 2009

Are you Maximazer?

Elegir cada vez es más difícil. Ayer encontré en Mercadona cinco tipos distintos de arroz (bomba, pasmati, grano largo,tailandés y SOS). Cuando era pequeño solo existía SOS, el clásico.Como la ley de Murphy siempre se cumple, el que buscaba estaba agotado( uno para hacer risottos que fabrica Numen) . Por no hablar de los tipos de leche, mostazas, tomates, anchoas o patatas fritas ( te lleva más de diez minutos encontrar una que solo sepa a patata y no a vinagre, jamón, pepino o pimiento). Nos pasamos el día eligiendo, en ocasiones sobre aspectos de gran importancia, en otros sobre auténticas fruslerías. El problema en sí no es tanto la cuestión de la elección sino el tiempo que consume.
Barry Schwartz es psicólogo, profesor de Teoría Social y Acción Social en Swarthmore College en Pennsilvania. En The Paradox of Choice, reflexiona acerca de los problemas que nos supone disponer de tanta capacidad de elección sobre tantas cosas diferentes. Mantiene la tesis de que “maximizar” la calidad de nuestras elecciones, de forma que estas sean perfectas, no nos hace más felices, sino habitualmente más agobiados. En su libro analiza con detenimiento los sistemas de elección que empleamos ( de nuevo Kahneman), los sufrimientos que nos ocasiona la elección ( el arrepentimiento, las oportunidades perdidas, la adaptación a lo bueno, las comaparaciones siempre odiosas,...), las alternativas de acción.
Sus recomendaciones son sencillas, y en una traducción un poco libre podrían resumirse así: elegir cuando elegir, estar satisfecho con lo que tienes y no perseguir quimeras, no picotear sino pensar de verdad cuando eliges, pensar en el coste de oportunidad que tiene el coste de oportunidad , convertir las decisiones en irreversibles ("quemar tus naves"), anticipar la adaptación ( la pérdida de ilusión del niño por el juguete comprado), salir llorado de casa, controlar las expectativas, evitar mirar lo que tiene los demás…
A través de una escala, elaborada con permiso de la American Psychological Association, se identifica el nivel de maximización. A mayor nivel , más exigencia a uno mismo, mayor sensación de desbordamiento, mayor frustración,mayor error.
En gestión predominan los maximizadores: aspiramos a resolver cien problemas en el mismo día, grandes y chicos, relevantes e insignificantes. La sensación de impotencia es permanente. Todo les resulta esencial a los jefes y, lo que es peor, también a nostros.Los teóricos de la gestión del tiempo (con escasa base científica todo hay que decirlo) aconsejan diferenciar lo importante de lo urgente, centrarnos en lo verdaderamente importante, y resolver el resto de cualquier manera. Saber elegir lo que es importante no es tan fácil como parece, pero posiblemente sea la clave del acierto.

Si quiere usted saber hasta que punto es Un Maximazer valore entre 1 ( estoy en desacuerdo con que habitualmente haga esto) y 7 ( estoy muy de acuerdo en que habitualmente me comporto así ) su conducta respecto a las siguientes pregunta:

1.- Cuando tengo que tomar una elección, intento imaginar todas las posibilidades que hay, aunque no estén presentes.
2.- Independientemente de lo contento que esté con mi trabajo, estoy permanentemente vigilante ante posibles oportunidades.
3.- Cuando voy en el coche escuchando la radio, a menudo cambio de emisora para ver si hay otra que me gusta más , aunque la que esté escuchando me guste.
4.- Cuando veo TV, hago zapping aunque esté siguiendo un programa.
5.- Manejo las relaciones un poco como la compra de ropa: busco mucho antes de decidirme por la persona perfecta.
6.- A menudo me es difícil elegir un regalo para un amigo.
7.- Alquilar una película en el video club es una tarea muy complicada: siempre empleo mucho tiempo eligiendo la mejor.
8.-Cuando voy de tiendas, tardo mucho tiempo en encontrar lo que realmente me gusta.
9.- Me encanta hacer listas (las mejores canciones, las mejores películas, las mejores comidas,…)
10.- Escribir es realmente difícil para mi, aunque sea una simple carta, puesto que me resulta complicado encontrar las palabras adecuadas. A menudo hago varios borradores.
11.- Cualquier cosa que hago intento hacerla de forma excelente.
12.- Nunca acepto la segunda alternativa. Siempre aspiro a lo máximo.
13.- A menudo fantaseo soñando que vivo experiencias alejadas de mi forma actual de vida

(Modificado de Schwartz B. American Psychological Association)

PD: la solución, en el próximo comentario