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sábado, 5 de diciembre de 2015

La falacia de las tasas de derivación (I)

Dos temas principalmente han generado amplia controversia en estas últimas semanas en el National Health Service británico: por un lado la huelga de los jóvenes médicos en contra de las abusivas condiciones de trabajo; por otro lado  la decisión de muchas Clinical Commissioning Groups ( al menos 9 reconocidas) de incentivar la reducción de las derivaciones realizadas al segundo nivel por los médicos generales.
Las tasas de derivación llevan siendo objetivo prioritario de bombardeo de los gestores sanitarios desde hace décadas: la primera campaña ( una especie de “ Tormenta del desierto 1”) la comenzó el gobierno Thatcher coincidiendo con la implantación de su reforma “Working for patient”, que le llevó a implantar la experiencia de “médicos generales gestores de presupuestos ( GP Fundholding) a principios de los años 90 del pasado siglo. Entre sus aparentes logros se presentaba, precisamente, la reducción significativa del número de derivaciones que se realizaba en las consultas que se acogían a aquel modelo de organización. Ahora, casi 25 años después, llega esta “ Tormenta del desierto 2” con el gobierno Cameron y su creación de los Clinical Commissioning Gropus (CCG), llamados a gestionar de nuevo todo el presupuesto de una determinada zona geográfica: patata caliente que se ofrece a los médicos generales en primera instancia, para pasar a ser gestionados por grandes empresas privadas en segunda instancia en el caso de que aquellos rechacen meterse en semejante berenjenal.
Teniendo como objetivo no solo a las tasas globales de derivación, sino también las realizadas con carácter urgente o de pacientes con cáncer, en algunas CCG se pretende con ello aliviar el agujero de más de 22 billones de libras que tiene ahora mismo el NHS. En esta nueva operación se han llegado a ofrecer hasta 6000 libras para reducir  las derivaciones de una consulta  o equipo a las tasas que presentan las prácticas que derivan menos.
El argumento es el de siempre: las derivaciones llevan aumentando en Reino Unido un 11% desde 2010. En otro trabajo de los Archives of Internal Medicine revisando las tasas de derivación en Estados Unidos, también se ponía de manifiesto que el número global había aumentado considerablemente en este país entre 1999 y 2009 desde el 4,8% al 9,3%, un 94% de incremento. O lo que es lo mismo una variación de 41 millones a 101 millones de derivaciones en un estudio sobre una muestra de más de 845.000 pacientes.
En España, desde la implantación de los primero Contratos Programa allá por los 90, se aceptó sin rechistar en todos los servicios de salud, que los equipos de atención primaria deberían adecuarse a la tasa media de derivaciones de su comunidad respectiva , como si se hubiera demostrado en algún momento que algo tan complejo como es el proceso de derivación hubiera de comportarse como las cifras de glucemia: no solo es que usted estaba en riesgo ( al igual que el diabético con cifras de 121)  en caso de superar la tasa de 295 derivaciones por 1000 habitantes , sino que además el umbral fatal puede ser en cambio de 270 en el área de al lado , o de 423 en la de la comunidad autónoma vecina.
Hace 22 años, en 1993, Martin Roland y Angela Coulter publicaron un texto clave en el estudio de las derivaciones hospitalarias, revisando la mayor parte de lo publicado sobre el tema hasta entonces . Su conclusión era inequívoca: no puede establecerse una cifra de tasa de derivación adecuada, y menos de carácter general para una práctica o sistema sanitario, puesto que el proceso de derivación es un proceso sumamente complejo en el que intervienen tanto las características del médico ( tolerancia a la incertidumbre, edad, género, experiencia clínica) , como las del paciente ( edad, género, clase social, voluntad de ser atendido por el especialista,…) o del propio sistema ( distancia al especialista, tiempo de atención al paciente).
Pongamos un ejemplo:un interesante trabajo realizado en Noruega por el equipo de Rinberg en que se analizaban 100 consultas de 44 centros de medicina general del país ( 4350 en total) elegidas de forma aleatoria. La tasa de derivación fue del 13,7% , derivando mucho más frecuentemente las mujeres que los hombres ( 16,2% frente a 12,1%), derivando menos los especialistas en medicina familiar que los que no lo son. ¿Qué significa esto? ¿Implicará que los partidarios de establecer tasas de derivación como medida de buen ejercicio de la medicina general, se verán en la tesitura de afirmar que el desempeño de las mujeres ( al menos en Noruega)  es inadecuado?; ¿ Tendrán que establecer una tasa para hombres y otra para mujeres?.
La ignorancia siempre es atrevida. Y la ignorancia en materia de gestión lleva a convertir en simple y medible algo tan difícil como es la interpretación de por qué un médico ( o médica) envía a un paciente a un colega

jueves, 17 de febrero de 2011

The Innovation Cool Cocktail

I was educated by the school of hard knocks
Who's gonna patronise me now?
Brainwashed the suckers again and perpetrated the myth
Propaganda far and wide

School of hard knocks. (Keep it simple, 2008). Van Morrison.

Si se aspira a aparecer en los medios de comunicación especializados como ejemplo y modelo de innovación sanitaria ,puede ser de utilidad adquirir ciertas habilidades en la preparación de cócteles. Hoy recomendamos el “Innovation Cool “.
Ingredientes:
-    1/3 de “encuesta de expertos” (Survey).
-    1/3 de lenguaje correcto y moderno ( fashion & cool): future, drivers, lead, network, put the patient first...
-    1/3  de mensaje claramente inequívoco ( key message).
-    Unas gotas de fotografías de profesionales sonrientes, vestidos de forma informal ( Casual Dress),  a ser posible de ambos sexos, con presencia ocasional de asiáticos y gente con gafas de atrevido diseño (fine glasses).
-    Una gota de referencias genéricas ( nunca bibliografía, que afea el aspecto final).
-    Generosa cantidad de titulares llamativos que quintupliquen el tamaño del texto.
Preparación:
Se toma una encuesta ( no es preciso que esté validada ni pilotada, para eso están otro tipo de cócteles anticuados) con predominancia de “expertos indeterminados” ,a ser posible procedentes del mundo científico, político o de hospitales de tercera generación.
Se le añaden las conclusiones, previamente determinadas, que “orientan” los resultados de la encuesta. Se mezcla adecuadamente, y se le añade otra capa final de las citadas conclusiones previamente preparadas. Se “trufa” toda la preparación de las fotos seleccionadas, de forma calculadamente desordenada.
Presentación: sírvase en pdf de alta calidad, o a ser posible, “embedded” en una página web “in vogue”.

Ejemplos de este tipo de coctelería sanitaria de alto nivel puede ser el reciente informe publicado por la prestigiosa KPMG y realizado por la Economist Intelligence Unit de The Economist. Realizan una encuesta sobre la necesidad de integración de los servicios sanitarios entre 103 ejecutivos ( 73 administradores de hospital, 30 de agencias o departamentos relacionados con la administración sanitaria), por supuesto ninguno procedente de atención primaria. La conclusión es previa al trabajo ( es imprescindible integrar los proveedores sanitarios) y la encuesta solo permite identificar que aspectos habría que tener en cuenta ( en opinión de los expertos) . Se incluye interesante glosario lleno de términos modernos como “bundled payments” o “gainsharing”, y  rebatiendo toda la literatura científica que recomienda tener en cuenta el contexto a la hora de implantar innovaciones ,considera que el diagnóstico del problema es el mismo en cualquier país, y por tanto los remedios deberían ser similares en todas partes ( países desarrollados o en desarrollo, con sistemas nacionales de seguridad o basados en oferta privada, tropicales o desérticos). No se incluye bibliografía que soporte suficientemente los argumentos ( haría muy engorrosa la lectura con tantas citas). Por supuesto se ha publicitado en una web de alto nivel, y los medios de comunicación profesionales se han hecho rápidamente eco de sus propuestas.
Una variante interesante es la versión “batido” ( Innovation Milk Shake). En esta modalidad se mezclan ( sin importar el orden ) todo tipo de ingredientes que permitan demostrar la supuesta efectividad de una innovación. Como en todo batido la clave está en mezclar homogéneamente los ingredientes.
Ejemplo: la noticia ,aparecida también en la prensa especializada británica ,sobre las extraordinarios resultados que supone para el sistema sanitario español  la gestión de Sanitas en la comunidad Valenciana, en que se integran atención primaria y especializada bajo el mismo paraguas. Paraguas que lleva los colores de la aseguradora británica BUPA, quien publicita la noticia. Entre los increíbles resultados que presentan se encuentra el que la tasa de vacunación por MMR en el nuevo modelo alcanza la cifra de 96.27 % ,y que el 54. 72% de los menores de 45 años tienen controlado sus niveles de glucosa” ( ¿?).
La coctelería sanitaria moderna sigue su brillante expansión ( sin necesidad de Adriá)

Fotografia: la otra mirada.

martes, 31 de marzo de 2009

Modelos de Atención a crónicos: la gran esperanza blanca



"How little to know how much to discover...
who cares to define what chemistry this is?
who cares,with your lips on mine,
how ignorant bliss is?"

Leigh & Springer.
Cantada por Frank Sinatra

Es lugar común hablar de la necesidad de adaptar las organizaciones sanitarias a un mundo nuevo, lleno de complejidades y cambios permanentes. Como cada época tiene su referencia (también en el mundo sanitario la moda manda), en los últimos años ha ido creciendo la influencia de ciertos modelos de organización , como de costumbre llegados del otro lado del Atlántico. Su planteamiento es conceptualmente muy interesante. Si en los países desarrollados se produce un inevitable envejecimiento de la población ( a finales de los noventa , y antes del fenómeno inmigratorio, se consideraba que España sería el país más envejecido del mundo en 2050 por delante de Japón), y paralelamente aumenta el porcentaje de pacientes con enfermedades crónicas ( que pueden representar hasta un 75% del gasto sanitario de un sistema según algunos autores), las organizaciones sanitarias en países desarrollados como el nuestro deberían orientar sus sistemas hacia modelos basados en la atención a pacientes crónicos. La base conceptual de éstos modelos es robusta. Los trabajos de principios de esta década de Wagner, Bodenheimer o Grumbach en JAMA sirvieron de referencia para la conceptualización de un modelos que se ha ido extendiendo por Estados Unidos y algunos países de Europa. Ahora parece comenzar su andadura en España, habiendo sido recomendada por reputados expertos. Según Coleman y Wagner los Modelos de Cuidados Crónicos se caracterizan por seis elementos esenciales: un nuevo modelo de organización, el fortalecimiento de la relaciones con la comunidad, el apoyo al autocuidado, un nuevo diseño del sistema asistencial , el uso de sistemas de apoyo a a la toma de decisiones y la existencia de sólido sistemas de información clínica.
Uno de los países que ha estudiado las posibilidades de aplicación del modelo ha sido Noruega. La iniciativa de su Ministerio de Salud y Servicios Asistenciales fue la de solicitar una investigación rigurosa sobre la evidencia de la efectividad de estos modelos a investigadores en servicios sanitarios nacionales y extranjeros que culminó en un workshop internacional el 8 de diciembre pasado. Dicho informe,elaborado por Oxman et al ( Integrated Health Care for People with Chronic Conditions) además de ser encomiable por lo que supone de estudio de las evidencias existentes antes de la implantación de una innovación, aporta algunas reflexiones interesantes: por una parte, el impacto de las alternativas en prestación, gobierno o financiación que podrían mejorar la coordinación entre niveles es incierta, necesitando evaluaciones rigurosas. Por otra, los Programas de Gestión de Enfermedades ( Disease Management) y Modelos de atención a crónicos ( Chronic Care Model) , solos o en combinación pueden mejorar la calidad de la atención, los resultados clínicos, y el uso de recursos , pero los efectos no son consistentes y ciertos obstáculos pueden dificultar su implantación. Así mismo, el impacto de intervenciones que han demostrado sus efectividad (educación del paciente, , formación de proveedores, feedback, sistemas de recuerdo, trabajo en quipo multidisciplinar) son importantes pero modestos.
Existe incertidumbre respecto a la efectividad de otras intervenciones (vías clínicas, gestión de casos, cuidados compartidos).Los Incentivos financieros de desempeño, establecidos con el fin de alcanzar determinados cambios, probablemente influyan discretamente a corto plazo, pero es mucho menos probable que influya en conseguir cambios sostenidos, pueden tener efectos no deseados (burocratización, selección adversa, motivaciones perversas…), y requieren cuidadoso diseño y monitorización.
Finalmente consideran que no hay pruebas que demuestren que un modelo determinado sea mejor que otros, pero que es probable que determinadas estructuras sean necesarias para mejorar la coordinación como la existencia de gobierno o dirección clínica (“Clinical governance”) para atención primaria y especializada, la monitorización a ambos niveles desde las direcciones locales o la existencia de estructuras de gobierno central que establezca estándares genéricos. Las cosas no son tan fáciles como parecen. Entre el blanco y enegro se extiende un amplio campo de grises