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martes, 14 de febrero de 2017

Áreas sanitarias integradas: ¿mejoran los resultados en salud?: No está demostrado



Hace un par de semanas se celebraron en mi Escuela las VII Jornadas sobre gestión sanitaria con el título de Áreas sanitarias: ¿mejoran los resultados en salud?
La pregunta no puede ser más pertinente. Las estrategias de integración constituyen otra de las modas de nuestro tiempo, aplicadas en países ricos y países pobres, alentadas por todo tipo de organismo internacional, implantadas en todos y cada uno de nuestros servicios de salud.
Las primeras experiencias de integración en España aparecieron hace más de 20 años, tanto en el extinto INSALUD (Asturias, Baleares) como en algunas de los servicios de salud transferidos ya entonces (Cataluña, Andalucía). En ésta última las primeras experiencias datan de 1994.
El fundamento que las sostenía entonces era tan convincente como los argumentos de la rana Gustavo: si tenemos un centro de gasto de Atención Primaria y otro de hospital y la coordinación entre ellos no es todo lo buena que debería, la solución es convertirlas en un único centro de gasto y poner un único jefe al mando del éste. Sin embargo, las verdaderas  integraciones no se realizan desde arriba sino que deberían tener en consideración las diferentes culturas existentes, y en ese sentido es difícil que el “gato escamado” de la Atención Primaria, no "huya del agua fría" que supone que cada ejercicio presupuestario su financiación mengüe en la misma proporción a que aumenta el de la atención hospitalaria.
De forma que con tan incuestionables pruebas se fue extendiendo por todas las comunidades autónomas el modelo de áreas integradas (o gerencias únicas) como un vertido de petróleo: “en cada comunidad autónoma el modelo de gerencia única tiene sus peculiaridades. Y es sorprendente las coincidencias que hay sin habernos puesto de acuerdo”, se afirmaba con convicción hace una década, en una convención entre políticos sanitarios de variado signo.
A pesar de la antigüedad de las experiencias de integración  (al menos en Andalucía, Asturias o Ibiza) no se dispone de ninguna evaluación rigurosa, más allá de declaraciones hueras llenas de lugares comunes. Por eso es encomiable el trabajo publicado en Gaceta Sanitaria por el equipo de José Manuel Cordero (del Departamento de Economía de la Universidad de Badajoz) y Roberto Nuño (de la Universidad de Deusto ) en el que analizan mediante el Análisis Envolvente de Datos (DEA) la eficiencia técnica de las unidades de atención primaria de Osakidetza coincidiendo con el despliegue del modelo de integración vertical iniciado en dicho servicio de salud.
Las limitaciones que tiene  la citada metodología son relevantes y son especialmente puestas de manifiesto en otro trabajo publicado también en Gaceta Sanitaria por José Romano y Álvaro Choi. En él también aplican el DEA para analizar la eficiencia técnica de 58 Equipos de Atención Primaria pertenecientes a tres servicios de Atención Primaria de Barcelona:” Los modelos que emplean solamente indicadores de cantidad de inputs y outputs identifican como eficientes apenas un 16% de los EAP. La incorporación de variables que aproximan la calidad asistencial aumenta dicha proporción hasta un 58,6%.”
Al margen de lo cuestionable por tanto que resulta emplear exclusivamente la eficiencia para evaluar el desempeño de la atención primaria, el trabajo de evaluación de Cordero et al muestra que la eficiencia técnica aumentó en el periodo de remodelación asistencial del servicio vasco, pero no encontró un mayor efecto en las unidades integradas verticalmente.
Algunas preguntas surgen de todo ello: ¿por qué en las comunidades en que existen áreas integradas desde hace más de 20 años no se ha realizado ningún estudio de comparación de éstas o diferentes características? ¿Es ignorancia? ¿O quizá se deba a la tendencia inveterada de sus diferentes responsables políticos a no mirarse al espejo por el miedo a que les diga que no son las más guapas del reino?
El siempre lúcio Repullo escribía hace poco en su blog: creo que el enfoque sintético y longitudinal de la primaria, diverge del analítico y por episodio del hospital, y por ello para beneficiarnos de esta complementariedad conviene mantener una potente y autónoma atención primaria (y por eso desconfío de las integraciones de área única que acaban con la abducción y anulación del enfoque sintético en beneficio del procedimental y episódico)”.
Si no hay datos que sustenten de manera concluyente que el modelo de integración alcance las ventajas que sus defensores suponen, y puesto que las amenazas para la Atención primaria son más que evidentes, ¿hasta cuándo se seguirán aceptando este tipo de modelos sin que se demostre antes sus supuestos beneficios?

( Imagen tomada de la campaña nOSInprimaria de Osatzen)

domingo, 29 de mayo de 2016

Servicios integrados centrados en las personas ( ...y en atención primaria)

En 1.978 la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó su archiconocida y mentada Declaración de Alma Ata que, por vez primera, aspiraba a orientar los sistemas sanitarios hacia la atención primaria. En ella se establecía una definición canónica del concepto de Atención Primaria de Salud ( “ la asistencia sanitaria esencial basada en  métodos y tecnologías prácticos, científicamente  fundados y socialmente aceptados, puestas al alcance de todos los individuos y familias de la comunidad mediante su plena participación y  a un coste que la comunidad y el país puedan aceptar”). Casi 40 años después aquellos principios siguen estando vigentes en buena medida, siendo precisamente la crisis y los recortes asociados los que más los han vuelto a poner en valor. Pero por desgracia, no llegaron a aplicarse en la mayor parte de los países del mundo, quedando como una reivindicación romántica de aquellos que pintaban poco en el sistema sanitario.  Tal es así, que coincidiendo con los 30 años de su aprobación, en 2008, la OMS volvió a publicar un nuevo recordatorio de la  importancia de aquellos valores cuyo título se convirtió en un nuevo mantra , empleado hasta la saciedad en congresos y documentos varios (La Atención Primaria, más necesaria que nunca). En muchas ocasiones, por cierto, en vano.
A pesar de tanta declaración, la mayor parte de los sistema sanitarios han seguido orientados hacia los hospitales como centros del sistema,  y a sus especialistas como principales líderes, de lo que es buen ejemplo donde se asigna la mayor parte de los presupuestos en cualquier lugar del mundo. Al mismo tiempo durante décadas , la mayor parte de los programas de salud en países de ingresos bajos , se han dirigido a la atención de enfermedades concretas, programas verticales que se dejan ver en la propia estructura organizativa de la OMS, y en las prioridades de intervención de todos los financiadores de programas, comenzando por la todopoderosa Bill & Melinda Gates Foundation.
Hace tres años algunos de los autores de aquel informe de 2008 comenzaron a diseñar un nuevo enfoque en el abordaje del problema: proponer cualquier estrategia en que los verdaderos detentadores del poder ( los hospitales ) estuvieran al margen estaba condenada al fracaso desde su inicio. El foco en la atención primaria, sin embargo,seguía estando igualmente vigente: se ha ido recogiendo sobrada  evidencia científica de que mientras una atención primaria fuerte mejora los resultados de un sistema sanitario en salud, equidad y eficiencia, incrementar la inversión en hospitales aumenta la mortalidad. Pero por mucha evidencia que exista, la experiencia demuestra que sirve de poco si no se hace partícipe en las reformas al ámbito hospitalario.
Ayer fue aprobada en la 69 Asamblea Mundial de la Salud celebrada en Ginebra, la Resolución EB. 138 R.2. que establece el Marco de referencia sobre Servicios de Atención Integrada centrados en las personas. El documento, en el que han participado reconocidos valedores de la Atención Primaria desde hace muchos años como Hernán Montenegro, James Macinko,  o Jan de Maessener  formula cinco líneas estratégicas principales: empoderar e involucrar a las personas, fortalecer la gobernanza y rendición de cuentas de las instituciones, reorientar el modelo de atención, coordinar los servicios dentro y entre los diferentes sectores implicados y crear un entorno que permita alcanzar estos fines. Los sistemas sanitarios por tanto deben reorientarse, pero de forma inequívoca hacia la atención primaria: puerta centrada, esqueleto, centro del sistema sanitario. Ya sea rico o pobre, de predominio privado o público.
A uno le gustaría pensar que, a la manera de la gota malaya, la evidencia y la razón se van imponiendo. El hecho de que hasta la Bill & Melissa Foundation o el Banco Mundial, que han abominado hasta la fecha de modelos centrados en atención primaria estén cambiando de perspectiva podría ser una señal de esperanza. Ningún país en la Asamblea Mundial de salud cuestionó esa orientación; es más casi todas las intervenciones hablaron de la necesidad de colocar a la atención primaria en el centro.
Muy recientemente alguno de los autores del Marco citado ( Jan de Maessener, James Macinko) publicaban una carta en Lancet advirtiendo de que el objetivo OMS de cobertura universal es imposible de alcanzar sin una reorientación de los sistemas hacia la atención primaria, hacia una AP de verdad fuerte. El tiempo dirá si el cambio de tendencia es cierto o dentro de otros 40 años seguiremos llorando por la atención primaria que pudo ser y no fue.

En mi institución, la Escuela Andaluza de Salud Pública, centro colaborador de la OMS sobre Integración de Organizaciones Sanitarias basadas en Atención Primaria, hemos aportado nuestro grano de arena con la creación de la plataforma web ( Integratedcare4people) que da soporte a este Marco. Algo que, para una pequeña escuela de salud pública del sur de Europa es motivo de orgullo.

jueves, 17 de febrero de 2011

The Innovation Cool Cocktail

I was educated by the school of hard knocks
Who's gonna patronise me now?
Brainwashed the suckers again and perpetrated the myth
Propaganda far and wide

School of hard knocks. (Keep it simple, 2008). Van Morrison.

Si se aspira a aparecer en los medios de comunicación especializados como ejemplo y modelo de innovación sanitaria ,puede ser de utilidad adquirir ciertas habilidades en la preparación de cócteles. Hoy recomendamos el “Innovation Cool “.
Ingredientes:
-    1/3 de “encuesta de expertos” (Survey).
-    1/3 de lenguaje correcto y moderno ( fashion & cool): future, drivers, lead, network, put the patient first...
-    1/3  de mensaje claramente inequívoco ( key message).
-    Unas gotas de fotografías de profesionales sonrientes, vestidos de forma informal ( Casual Dress),  a ser posible de ambos sexos, con presencia ocasional de asiáticos y gente con gafas de atrevido diseño (fine glasses).
-    Una gota de referencias genéricas ( nunca bibliografía, que afea el aspecto final).
-    Generosa cantidad de titulares llamativos que quintupliquen el tamaño del texto.
Preparación:
Se toma una encuesta ( no es preciso que esté validada ni pilotada, para eso están otro tipo de cócteles anticuados) con predominancia de “expertos indeterminados” ,a ser posible procedentes del mundo científico, político o de hospitales de tercera generación.
Se le añaden las conclusiones, previamente determinadas, que “orientan” los resultados de la encuesta. Se mezcla adecuadamente, y se le añade otra capa final de las citadas conclusiones previamente preparadas. Se “trufa” toda la preparación de las fotos seleccionadas, de forma calculadamente desordenada.
Presentación: sírvase en pdf de alta calidad, o a ser posible, “embedded” en una página web “in vogue”.

Ejemplos de este tipo de coctelería sanitaria de alto nivel puede ser el reciente informe publicado por la prestigiosa KPMG y realizado por la Economist Intelligence Unit de The Economist. Realizan una encuesta sobre la necesidad de integración de los servicios sanitarios entre 103 ejecutivos ( 73 administradores de hospital, 30 de agencias o departamentos relacionados con la administración sanitaria), por supuesto ninguno procedente de atención primaria. La conclusión es previa al trabajo ( es imprescindible integrar los proveedores sanitarios) y la encuesta solo permite identificar que aspectos habría que tener en cuenta ( en opinión de los expertos) . Se incluye interesante glosario lleno de términos modernos como “bundled payments” o “gainsharing”, y  rebatiendo toda la literatura científica que recomienda tener en cuenta el contexto a la hora de implantar innovaciones ,considera que el diagnóstico del problema es el mismo en cualquier país, y por tanto los remedios deberían ser similares en todas partes ( países desarrollados o en desarrollo, con sistemas nacionales de seguridad o basados en oferta privada, tropicales o desérticos). No se incluye bibliografía que soporte suficientemente los argumentos ( haría muy engorrosa la lectura con tantas citas). Por supuesto se ha publicitado en una web de alto nivel, y los medios de comunicación profesionales se han hecho rápidamente eco de sus propuestas.
Una variante interesante es la versión “batido” ( Innovation Milk Shake). En esta modalidad se mezclan ( sin importar el orden ) todo tipo de ingredientes que permitan demostrar la supuesta efectividad de una innovación. Como en todo batido la clave está en mezclar homogéneamente los ingredientes.
Ejemplo: la noticia ,aparecida también en la prensa especializada británica ,sobre las extraordinarios resultados que supone para el sistema sanitario español  la gestión de Sanitas en la comunidad Valenciana, en que se integran atención primaria y especializada bajo el mismo paraguas. Paraguas que lleva los colores de la aseguradora británica BUPA, quien publicita la noticia. Entre los increíbles resultados que presentan se encuentra el que la tasa de vacunación por MMR en el nuevo modelo alcanza la cifra de 96.27 % ,y que el 54. 72% de los menores de 45 años tienen controlado sus niveles de glucosa” ( ¿?).
La coctelería sanitaria moderna sigue su brillante expansión ( sin necesidad de Adriá)

Fotografia: la otra mirada.