Lo hemos comentado muchas veces. El
interés que puede tener este blog no depende de lo que en él se escribe, sino
del privilegio que supone contar en él con comentarios de colegas que saben de cualquier tema que se
trate mucho más que el que escribe. Cada uno de esos comentarios son, a menudo, un post en sí
mismo, Lo he dicho muchas veces pero nunca me cansaré de repetirlo. Esta semana
hemos tenido la suerte de contar con los comentarios de personas como Angel Ruiz
Tellez, Juan Simó, Juan Tormo ,Miguel Ángel García o Alicia Monzón cuando
hablamos de derivación, y ayer de Maxi Gutiérrez, Raul Calvo, Juan Gervas,
Manuel Ortega o Rafael Olalde a propósito de la longitudinalidad. Un lujo.
Fue Maxi Gutiérrez el primero que
planteó la contradicción que esconde la longitudinalidad en Twitter, y hoy en su blog. Porque cuando hablamos de
ella en serio ( y no como recurso
retórico) lo que produce es “un
vértigo terrible”, como señalaba Raul Calvo. Genera mucha responsabilidad responder a una
pregunta como “¿vas a ser nuestro médico para toda la vida?”.
Porque en el fondo “ no hay compromiso de duración en el tiempo
que no genere angustia y vértigo” (
Gervas).
A todos nos genera una enorme
admiración comprobar que Rafa
Olalde lleva 37 años en la misma consulta. Pero asumir ese grado de compromiso,
de implicación personal (y casi diría familiar), no es nada sencillo. Porque
como escribe Maxi , “cada vez estoy más convencido que hay muy pocas cosas que quiero que sean iguales para toda MI vida”.
De ahí la
contradicción.
Hablar de longitudinalidad es hablar
de “una de las tres bases de la atención
primaria, si la entendemos como un acompañamiento en el trayecto vital de
nuestros pacientes, en sus ciclos de salud, enfermedad, de vida y también de
muerte. Es un buen preciado y que, en contra de lo que piensan muchos, incluso
entre nosotros, no es fruto de la acomodación en un puesto de trabajo, pues
requiere el inmenso compromiso de permanecer alerta, de ofrecer lo mejor de
nosotros hasta agotarnos para volver a recargar y volver a darlo todo. Me
parece muy difícil.” ( Raul Calvo).
Hablar de longitudinalidad “no implica inmovilismo, sino al contrario,
vida en plenitud de compromiso.
La longitudinalidad supone gran polivalencia, e
incremento continuo de la misma, pues hay que mantener una relación personal
por décadas, dando respuesta inmediata y directa a una gran variedad de
problemas de salud.La longitudinalidad se da con el individuo, pero también con
la familia y con la comunidad, y se tardan décadas en conocer a la población y
sus vericuetos, y en convertirse en un recurso valioso para ella “ (Gervas).
Como escribía Ester Limón en Twitter
y Juan Gervas en el blog la longitudinalidad no es solo una responsabilidad
individual, sino que se refiere también al equipo (" y por ello, por ejemplo, se debe evitar que
los pacientes del médico ausente se repartan al azar pues debería
haber un segundo médico y hasta tercero al que se adscribiesen
circunstancialmente los pacientes", como escribe Gervas). Pero esa longitudinalidad de equipo
no debería sustituir sino complementar a la longitudinalidad individual ( algo
que se ha perdido en Inglaterra al pasar a ser atendido un determinado paciente,
en la mayor parte de las ocasiones, por “cualquier miembro del equipo y no por
su médico habitual).
Posiblemente , como señala Olalde, “como siempre en la vida todas las opciones
tienen su anverso y su reverso y cada cual va tomando esas decisiones en el
contexto vivencial de cada momento existencial.
”
Pero como él mismo señala “para el paciente, la longitudinalidad es un
valor SI o SI. El tiempo va sedimentando un sustrato desde el que es más fácil
construir (y en caso de que ese sustrato no fragüe a buen seguro buscará otro
interlocutor), valorar, e incluso tolerar patinazos que a pesar de los pesares,
los muy "jodidos" se empeñan en aparecer.
Yo inicié mi blog dirigido
a los pacientes como una reacción y solución ante un problema y una demanda
habitual ¿Va a faltar Vd. algún día de la semana que viene?
.Si no les es grato
que faltes un día sin que ellos lo sepan ¿como vivirían un cambio continuo de
profesionales?.Por eso creo que el epicentro del debate deben ser los
pacientes, sus expectativas, sus necesidades, sin que eso implique un limite a
nuestras libertades para optar y decidir desde nuestro propio interior”.
No se puede describir mejor el núcleo
duro de esta contradicción que supone aplicar, de verdad, la longitudinalidad.
(Fotografía de Maxi Gutiérrez, abriendo puertas en Ecuador)



