viernes, 11 de noviembre de 2022

El imperio del lerdo

 


“Lerdo, lerda: Que comprende con dificultad y lentitud lo que se le explica o enseña y no demuestra inteligencia”.

El imperio del lerdo se propaga entre los responsables sanitarios de España como la peste. Si veíamos esta semana la ilimitada capacidad de los responsables de la Comunidad de Madrid por abundar en el disparate, quizá por competir con su eterno rival llega de Cataluña otro ejemplo insuperable de ello, en esta carrera desbocada del despropósito. EL Ilustrísimo Conseller de Salut de la Generalitat de Catalunya, el Dr. Manuel Balcells, ha dado buena muestra de la dificultad y lentitud con la que comprende lo que enseña la ciencia. Quizá es que desconoce lo que la ciencia explica (la ignorancia ya se sabe que es atrevida), o lo que es peor, quizá desprecia la ciencia, por la posición política que ocupa.

El Dr. Balcells es especialista en Cirugía ortopédica y Traumatología y especialista en Medicina de la Educación Física y del Deporte, respetables especialidades, pero por desgracia algo alejadas de la Atención Primaria y la medicina de familia. Nadie le pide al ilustrísimo señor Conseller que esté al tanto de la evidencia científica relacionada con la medicina de familia y la Atención Primaria (aunque quizá piense que aunar Atención primaria y ciencia es un oxímoron), pero al menos sería de desear en una persona de cuya responsabilidad política depende nada menos que toda la Atención Primaria de Cataluña tuviera algo más de respeto hacia esa especialidad, ese nivel asistencial, sus profesionales y sus fundamentos.

Porque cuesta bastante imaginar al señor Conseller afirmando alegremente en el Parlament que el Holter el fonendo de tres cabezas o la ecocardio son instrumentos de la cardiología definitivamente obsoletos, superados por el progreso de la historia. Sin embargo, no ha tenido el mínimo recato en afirmar con rotundidad que la longitudinalidad es un paradigma que ha quedado anticuado, que ya no se lleva, innecesario de todo punto , a la hora de defender el que la  atención domiciliaria sea realizada por equipos diferentes de sus profesionales de medicina y enfermería de referencia: ““Aquest és un paradigma que ha quedat antic. En aquest moment, l’atenció domiciliària l’ha de fer un equip d’atenció domiciliària. És a dir, el domicili no l’ha de fer el metge de capçalera que té el contingent, sinó que l’ha de fer un equip específic que pot estar format per infermeres”. Y se ha quedado tan ancho.

El "moderno" Conseller catalán ve inevitable un cambio de modelo. Estoy de acuerdo. Pero un cambio de modelo de un coche puede significar que deje de alimentarse con gasolina para pasar a ser eléctrico, pero no que ande sin ruedas, porque dejaría de ser un coche. ¿En que bibliografía basa sus afirmaciones el Ilustrísimo Conseller para semejante afirmación? ¿Acaso ha leído algún artículo, alguna vez, remotamente relacionado con la Atención primaria?

Las pruebas que demuestran que la longitudinalidad no sólo no está anticuada, sino que  reduce la mortalidad como muy pocas intervenciones sanitarias consiguen, son sobradamente conocidas. Hace muy poco ya las recordábamos aquí, y rápidamente han sido argumentadas con su habitual brillantez y rapidez por Amando Martín Zurro y el FoCAP. Pero más allá de eso las osadas afirmaciones del Ilustrísimo Conseller desprecian todas las evidencias sobre la importancia de la experiencia sistematizada en forma de intuición (la intuición como reconocimiento de lo ya conocido que escribió el Nobel de Economía Herbert Simon)  o el simple sentido común que lleva al médico de cabecera a elegir cursos de decisión prudentes (en lugar de emplear mútiples procedimientos diagnósticos) por el simple y maravillloso hecho de conocer a su paciente desde hace años.

Pero me temo , como ocurre con el caso de Madrid y de tantos otros lugares de nuestra geografía, que los responsables políticos que padecemos son refractarios a la argumentación lógica y la evidencia científica. Su desprecio por la Atención Primaria y sus profesionales es tan ostensible que simplemente la encuentran un obstáculo molesto, una barrera en sus aspiraciones hacia un modelo sanitario realmente moderno que solo ellos conocen, mientras todas las instituciones internacionales, hasta las más escépticas durante años hacia la Atención primaria (como el Banco Mundial y la Bill &Melinda Gates Foundation) llaman desesperadamente a su fortalecimiento y potenciación para que los sistemas sanitarios puedan seguir siendo sostenibles.

En este delirante escenario, como si de un partido de ping pong de ocurrencias extravagantes se tratara, el presidente del Colegio de Médicos de Madrid, Dr. Manuel Martínez Sellés, tras afirmar con vehemencia inusitada en relación con el conflicto madrileño en Atención primaria que “sorprende que el plan de urgencias se haga de forma tan brusca”, no tiene tampoco empacho en afirmar que “tan mal no debemos estar ( en Madrid) cuando la gente se quiere seguir viniendo a formar aquí (sic)

Por desgracia parece bastante evidente que los responsables sanitarios de este país comprenden con dificultad lo que se explica o enseña, no demostrando excesiva inteligencia, al menos en sus declaraciones. Esperamos con atención un nuevo avance en esta carrera de despropósitos hasta la completa demolición del sistema sanitario español y sus profesionales.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

La atención urgente en diferido, un modelo liberiano para Madrid


En el año 2017 el médico norteamericano Raj Panjabi ganó el premio de las conferencias TED con una presentación bajo el título de “Nadiedebería morir por estar demasiado lejos de un médico”. En ella describía la situación (extrapolable a la de más de 1000 millones de personas en el mundo) de que buena parte de la población rural de Liberia no tenía acceso a atención médica y debía emplear varios días en alcanzar el centro sanitario más cercano. Su iniciativa para solucionarlo fue la de capacitar a personas de las comunidades remotas (representadas por Meet Musu) y convertirlas en trabajadores comunitarios de salud, el único recurso capaz de brindar cuidados sanitarios individuales, con al apoyo a través de la tecnología de expertos situados al otro lado de la pantalla. La inequidad en la distribución de los profesionales de la salud en el mundo había sido descrita por Crisp y Chen  en el New England Journal of Medicine en 2014. Sin duda es una alternativa interesante, tal vez la única, de poder dar algún tipo de asistencia en lugares remotos, gravemente deprivados o especialmente violentos, ante la dificultad de acercar a profesionales cualificados a dichos enclaves. Pero eso no resuelve la profunda inequidad que supone aceptar y resignarse a que seres humanos como nosotros estarán condenados hasta el fin de los tiempos a recibir cuidados de mucha menor calidad que los que recibimos nosotros. Es así y no(parece) tener solución.

La comunidad autónoma madrileña, siempre a la vanguardia de las últimas innovaciones en salud, adopta el modelo liberiano de atención ante la imposibilidad de poder dar cuidados médicos ambulatorios urgentes a su población. De tal forma que para resolver el problema generado con la reorganización sanitaria de los puntos de urgencia extrahospitalarios (de nombres tan cambiantes como el IBEX 35) ha optado por prestar atención sanitaria “en diferido”. Ante la posibilidad de que en una puerta de urgencia no sólo no haya médico, ni quizá personal de enfermería, se utiliza la última tecnología en pantallas de plasma para que la atención urgente ante un problema de salud (que puede ser leve o sumamente grave, no está definido de antemano, como todo el mundo sabe) sea valorado a distancia por una médica o médico por control remoto.

Lo sorprendente de la innovación es que ésta se realice en la comunidad autónoma con mayor renta per cápita de la cuarta economía de la Comunidad Europea. Una comunidad fundamentalmente urbana, donde se concentran buena parte de la tecnología más avanzada del país. Y cuyo problema no es que no tengan médicos, sino que reciben tan buen trato que rechazan las ofertas de trabajo.

Para los que no están al tanto de las causas de la supuesta falta de médicos existente en España nada mejor que leer los post de Juan Simó en su blog y de forma especial su referencia el término petróleo barato para definir el trato recibido por una buena parte de los médicos de familia españoles.

El modelo madrileño de gestión de personal sanitario, profundamente influido por el sector empresarial más innovador, considera a las personas de la misma forma que un reponedor de Carrefour a los botes de leche: intercambiables y trasladables entre estantes y pasillos. El que ayer trabajó en Cercedilla hoy puede estar en Villaverde, y el que ayer estaba en Coslada hoy debería trasladarse a San Martín de Valdeiglesias. El pequeño problema es que el modelo es antagónico con los requisitos imprescindibles que debe tener la Atención Primaria, cuya principal baza, su más importante tecnología, es la continuidad en la atención, que no es (como cree la presidenta de dicha comunidad) el ir de un centro para otro buscando médico, sino que te atienda regularmente la misma persona. No es mala fe de ese entusiasta equipo de gobierno, siempre tan moderno. Es simple desconocimiento de lo que se traen entre manos.

Es entendible el estupor de los responsables y sus corifeos mediáticos, que no sólo comprueban que las más modernas técnicas de la reposición no funcionan, sino que genera un movimiento de protesta y huelga que sube como la espuma, y que inevitablemente debe estar inspirado por fuerzas oscuras (ya se sabe que los cartones de leche y asimilados no piensan). Y cuyo culpable principal parecen ser los médicos, vagos y simuladores.

Continuar alentando interpretaciones conspirativas no solucionará el problema. Pero eso tampoco parece ser de importancia. Mientras tanto esperamos con atención la próxima innovación organizativa de la Comunidad madrileña.

domingo, 6 de noviembre de 2022

Más allá del síndrome de Mr. Chance


 

“Las plantas pequeñas crecen mucho más si alguien las ayuda”

Being There. Hal Ashby. 1979

Being there (Bienvenido Mr. Chance) es una magnifica película dirigida por Hal Ashby, el montador de En el calor de la noche y director de películas como El Regreso , Shampoo o la extraordinaria Harold y Maude) , basado en una novela de Jerzy Kozinsky, que cuenta la desasosegante historia de Chancey Gardiner, un humilde jardinero sin pasado alguno, que por un incidente casual ( ser aprisionado por el automóvil de una millonaria mientras aparcaba), acaba teniendo acceso a uno de los agónicos consejeros del presidente de los Estados Unidos. Chancey es analfabeto, con un nivel de inteligencia que podría considerarse francamente mejorable. Sin embargo, las respuestas de Mr.Chance, de una simpleza enternecedora ( “Nunca he conocido nadie como usted en Washington…es que no he estado aquí en toda mi vida”), acaban por fascinar a la clase política y mediática norteamericana, siempre a la búsqueda de comportamientos innovadores. De forma que Chancey Gardiner no sólo se convierte en un asombroso seductor mientras ve continuamente la televisión en cualquier lugar y circunstancia, sino que además sus excéntricas opiniones (mezcla de sus conocimientos de jardinería y de lo adquiridos a través de la televisión) acaban no sólo influyendo en las decisiones del presidente norteamericano, sino convirtiéndole a él mismo en candidato a la presidencia.

El síndrome de Mr. Chance es la expresión de que lo importante no es lo que eres, sino lo que creen los demás que eres. El síndrome está ampliamente extendido en la clase política de todo el mundo. Uno de sus más claros exponentes del síndrome es el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, cuyas opiniones sobradamente conocidas sobre cualquier tipo de temas resultarían deliciosas por estrafalarias sino fuera porque tienes importantes repercusiones en la vida de la gente. Y sin embargo el nivel de aceptación popular y mediática de las mismas es extraordinario lo que da mucho que pensar no sobre quienes nos dirigen, sino sobre quienes elegimos, si al final éste es nuestro estándar.

La política sanitaria de la comunidad de Madrid ni tan siquiera responde a un modelo definido de orientación neoliberal como pudo ser el proceso de desmantelamiento del Servicio Nacional de Salud británico (NHS) emprendido por Margarte Thatcher en los años 80 y 90 del pasado siglo, y cuyas consecuencias se arrastran hasta hoy. Aquella señora, (admirada hasta producir vergüenza ajena por múltiples políticos dentro y fuera de España) sí tenía un plan, malévolo pero un plan, mientras que en la comunidad solo se tienen ocurrencias, sin pensar nunca en sus efectos. Auqnue sus efectos finales causen similares destrozos.

La Atención Primaria, no nos engañemos, no es ni entendida ni protegida ni respetada en ningún lugar de España, comenzando por su señora Ministra. El desprecio hacia ella de todos y cada uno de los responsables políticos es tan evidente que no merece la pena reiterar una y otra vez los cuantiosos agravios a la que se le somete, uno de cuyos frutos es el abandono generalizado de los profesionales que deberían trabajar en ella, huidos hacia otras especialidades o terceros países. Esa desbandada genera la asombrosa sorpresa de los que la generan, quienes además acusan de ingratitud a los que no aceptan sus miserables ofertas.

En ese magma de maltrato la comunidad de Madrid ocupa las primeras posiciones, lo que tal vez producirá satisfacción a sus responsables, siempre preocupados de alcanzar el liderazgo sea en lo que sea. Tras el progresivo desmantelamiento de múltiples centros, la última ocurrencia ha sido la reapertura de los centros de urgencia extrahospitalarios a través de un plan considerado inviable por los propios gestores que deberían llevarlo a cabo, y que lleva a la insólita situación de abrir centros sin médicos o enfermeras, que debe basarse en la sin duda innovadora teoría de que lo que determina el carácter sanitario de un centro es el de que en su cartel figure la palabra "sanitario" y no tanto en quienes atiendan dentro.

Sin embargo, actos como el desvelamiento de datos personales de una profesional agredida por un ciudadano bajo el comentario de que “los médicos son unos vagos y que merecen que les den de hostias”, supera ampliamente el jardín de la incompetencia del síndrome de Mr Chance para internarse decididamente en la selva de la maldad.